El fenómeno de sobre-interpretación es propiciado por nuestra tendencia natural a pensar en términos de identidad y semejanza. Actuamos así porque cada uno ha introyectado un principio incontrovertible, a saber que, desde cierto punto de vista, cualquier cosa tiene relaciones de analogía, contigüidad y semejanza con todo lo demás. Pero la diferencia entre la interpretación sana y la interpretación paranoica radica en reconocer que esta relación es mínima y no, al revés, deducir de este mínimo lo máximo posible. Para leer el mundo y los textos sospechosamente, es necesario haber elaborado algún tipo de método obsesivo. La sobreestimación de la importancia de los indicios nace con frecuencia de una propensión a considerar como significativos los elementos más inmediatamente aparentes, cuando el hecho mismo de que son aparentes nos permitiría reconocer que son explicables en términos mucho más económicos.
Los textos deben ser leídos ? de acuerdo a esta perspectiva ? a la luz de otros textos, personas, obsesiones y retazos de información. ?Sólo se puede cotejar una frase con otras frases, frases con las que está conectada mediante diversas relaciones inferenciales y laberínticas?(2).
La prosecución de intencionalidades ocultas ha movido a todos los escritos y prácticas del psicoanálisis desde Freud hasta hoy; pero sin reparar en los límites que debería tener la técnica de la asociación libre, principio articulador del que depende.
A este respecto Wittgenstein cuestionaba la arbitrariedad y mera convencionalidad que caracterizaba la praxis del psicoanálisis, y las metáforas de las que se valen las corrientes psicológicas y psiquiátricas para validar sus teorías ante la comunidad científica.
En cuanto al procedimiento de las cadenas asociativas, cada unidad en la cadena puede convertirse en el punto de partida de un conjunto ilimitado de relaciones. Por lo que la decisión del analista de interrumpir la progresión de recuerdos y connotaciones que se despliega es, en una palabra, arbitraria.
El problema radica en la creencia de que ?la siguiente asociación ya no dicha, o la siguiente serie de imágenes habría podido ser la crucial, la clave para hallazgos más profundos?(3). Esta situación comporta dos problemas: uno que ya esbozado por Wittgenstein cuestiona las metáforas que el psicoanálisis no trata como tales, y que ciertamente son útiles para la comprensión de ciertos fenómenos, pero que no deben ser entendidas dogmáticamente. El otro problema dice relación con la práctica terapéutica, aquel es el de establecer un límite bien fundamentado a la asociación libre; cuestión que, al parecer, es insoluble. Siempre se puede decir algo más sobre las experiencias de la vida, por lo que la lectura en profundidad se convierte en una posibilidad que obsesiona y extralimita los procesos de interpretación, incurriendo, con ello en un flagrante caso de sobreinterpretación.
Aquí no es difícil notar la similitud de los escritos de Freud con la exégesis rabínica. En la libre asociación el descubrimiento de un significado real que pueda tener alguna patología, es exiliado por la profusión de relaciones que pueda tener con otros significados. La creencia de que siempre se puede ir más a fondo produce una diseminación de la experiencia que puede terminar por fragmentar al sujeto, amparados bajo el supuesto de que es necesario descubrir más y nuevos estratos del inconsciente para así realizar una lectura certera.
El mismo Freud ya había advertido algunos de los excesos que se podían cometer, y se estaban cometiendo en el psicoanálisis. En su artículo Análisis interminable y terminable intenta enfrentarse a este dilema. Reconoce que el proceso psicoanalítico de asociaciones verbales no tiene fundamento teórico, y que la única respuesta razonable es pragmática y profesional(4), únicamente una cuestión de praxis. Es característica de la indiferencia de Freud con respecto a la naturaleza del lenguaje mismo, siendo el lenguaje la materia prima y el instrumento exclusivo de todo psicoanálisis freudiano.
Esto nos ayuda a advertir una cierta disociación que habría entre la teoría psicoanalítica y su práctica terapéutica; y también a concebir al psicoanálisis como una teoría de la cultura y el hombre que reflexiona desde el cuerpo como centro de gravedad de la existencia, donde comparecen todas las determinaciones mentales, emocionales y físicas en una sola unidad.
Ahora bien en su aspecto negativo la praxis del psicoanálisis ?se ha convertido en una institución burguesa?(5) como ir a la universidad, asistir a las piezas teatrales de Broadway, ver televisión y concurrir a los grandes centros comerciales a cumplir con los rituales del consumo; consumo en todo orden, desde hamburguesas hasta el último film de moda. ?El tratamiento psicoanalítico no pone en tela de juicio a la sociedad, nos devuelve al mundo algo más capaces de soportarlo y sin esperanzas. De este modo, el psicoanálisis se entiende como antiutópico y antipolítico?(6). En tanto intenta moldear al individuo a la sociedad para entregarlo algo más dócil y sonriente.
Si nos preguntamos, ya profundizando nuestra lectura crítica del psicoanálisis como institución burguesa, el porqué del empeño pertinaz del psicoanalista en convencer al obseso religioso, al militar histérico o al fóbico padre de familia de que su Dios severo, su general inmortal y su hijo perverso no son sino figuras distorsionadas de papá, si nos preguntamos por las credenciales o omnipotencia del paralelismo familiar, por la pervivencia del poderoso modelo paternal, podemos apuntar un hecho que, sin proporcionar, desde luego, una respuesta, sí puede introducirse como curiosidad ilustrativa: el modo en que ese modelo regía en la sociedad psicoanalítica, el reparto de anillos y consignas entre los terapeutas vieneses a la muerte de Freud. No se puede descartar que una de estas consignas hubiera sido la de reducir y extender todos los delirios al marco de las significaciones parentales, y su secuela.
Un trabajo de capital importancia(7) ha sido dedicado al estudio de esa secuela por Deleuze y Guattari, y es un tema que rebasa por completo los límites de lo que quisiera ser este texto.
Diremos sólo que el psicoanálisis pisa un terreno peligroso, un terreno donde ?la Medicina se convierte en Justicia y la terapia en represión?(8).
Justicia y represión que han sido constantes en el tratamiento de la (enfermedad mental y que tienen un carácter similar en el psicoanálisis científicas) en cuanto a motivaciones; porque no hablamos sólo del tratamiento dado a la enfermedad desde el punto de vista clínico, sino del tratamiento desde el punto de vista de la teoría científica.
La psicosis ocupa respecto del psicoanálisis el mismo lugar del escollo que el problema del Estado en el marxismo. En ambos casos la coletilla es la burocratización, el culto a la personalidad ?frase que aplicada a la psicoterapia analítica adquiere un sentido lúcidamente nuevo?, la dogmatización del método y su infección del liberalismo. Es esa ponderada (humanización) de la locura lo que obliga a la Medicina justiciera a instaurar una terapia represiva(9).
Desde la erradicación territorial hasta la codificación científica, pasando por el confinamiento, el loco ha recorrido un largo camino de fiscalización de la razón contenida en un código penal implícito, esgrimido con una finalidad relevante para los controles de la cultura; y el psicoanálisis ha sido incapaz de rebatir la tradición, no tanto por lo precario de su innovación como por lo desgraciado de su restauración.
Conceptos como posesión demoníaca, enfermedad mental, o esquizofrenia, nos hablan de una sociedad, de una civilización y de una cultura, de sus temores y de sus ambiciones, pero en absoluto dicen nada sobre la persona del enfermo, y mucho menos sobre lo específico de la enfermedad.
Es así como los textos proliferan como lo haría una comunidad desde un gueto. Pues también es una pugna entre culturas limítrofes, entre xenofobia y cosmopolitismo. Por ejemplo, toda una teoría del alma humana y la cultura surgió a partir de la lectura sexual y de la infancia que hiciera Freud. Trasladó una serie de fenómenos psicológicos y sociales y los puso bajo un prisma inusitado para su sociedad: la sexualidad como tabú, como algo que a todos interesa pero de lo que nadie habla. Le brindó a los fenómenos una única direccionalidad y acabó por constituir un enorme campo de interpretaciones. Instituyó La producción industrial de la conciencia, al modo foucaultiano, esto es, con dispositivos de control, tecnologías del yo en el diseño y producción de individuos. Así Freud esta a la base de las sociedades paranoicas, donde la policía del pensamiento vigila para sancionar cualquier síntoma de histeria, cualquier tipo de reacción neurótica, todos los traumas ?hasta el más leve desliz? quedara en el inventario de las patologías sancionadas por el Estado Terapéutico.
Pero al segundo Freud, el de El principio del placer, se le encuentra desencantado con la burguesía, allí El malestar en la cultura asumió ribetes biográficos de pesimismo narcótico, marcado por las pulsiones tanáticas y los impulsos autodestructivos. El segundo Freud, el crítico y subversivo nunca ha sido validado por el establishment. Más bien sigue prevaleciendo la versión soft y diluida del psicoanálisis, ignorándose el sentido primigenio de esta teoría, que como bien se sabe, tiene precursores a dos de los autores malditos por el canon occidental, me refiero a Nietzsche y a Sade. De allí que el segundo Freud goce de tan mala prensa.
Nietzsche y la sociedad psicoanalítica de viena.
Actas.18/05/05
Pero el hecho es incrovertible, Nietzsche está presente en los grandes vuelcos de la teoría freudiana. Freud, en su correspondencia con Fliess, alude secretamente a Nietzsche, con una íntima veneración, escribe: "Ahora me he procurado a Nietzsche, en quien espero encontrar las palabras para mucho de lo que permanece mudo en mí, pero no lo he abierto todavía".
Nietzsche resultaba, para Freud, una figura inalcanzable: "Durante mi juventud, Nietzsche significó para mí algo así como una personalidad noble y distinguida que me era inaccesible".
Si fuera necesario agregar algo más a esta relectura, cabría decir que las tesis de Nietzsche aparecieron en más de una ocasión en las discusiones de los miércoles de la Sociedad Psicoanalítica de Viena ?lo cual fue consignado en las minutas del libro de actas?.
El 1º de abril y el 28 de octubre de 1908 la Sociedad de Viena dedicó sendas sesiones a ocuparse de las obras de Nietzsche. En la primera de ellas Hitschmann leyó un fragmento de "La genealogía de la moral" de Nietzsche y propuso varias cuestiones para la discusión. Freud, por su parte, contó, como lo hizo en otras ocasiones, cómo el carácter abstracto de la filosofía en general le había chocado a tal punto que había renunciado a estudiarla. Nietzsche no había influido para nada en sus propias ideas. Había tratado de leerlo, pero su pensamiento le había resultado tan exuberante que había renunciado a la tentativa. En la segunda sesión Freud se explayó más acerca de la sorprendente personalidad de Nietzsche. Aquí hizo una serie de interesantísimas sugestiones que no quiero anticipar en este momento, pero más de una vez afirmó que el conocimiento que Nietzsche tenía de sí mismo era tan penetrante que superaba al de todo otro ser viviente conocido y acaso por conocer. Para provenir del primer explorador del inconsciente, es éste un hermoso cumplido.
Acerca de un artículo de "Los criminales por sentimiento de culpa":
...Se trata de personas que sufren de un sentimiento de culpa profunda, habitualmente desconocido y buscan alivio en la comisión de algún acto prohibido. Amplios anticipos de este mecanismo hay en Así habló Zaratustra(10).
Ante un pedido de información sobre Nietzsche, dice Freud: Usted sobreestima mis conocimientos acerca de Nietzsche.
...Luego ocurrió la muerte de Lou Andreas Salomé; Freud la había admirado mucho y le tuvo gran afecto; cosa curiosa: sin ningún "vestigio de atracción sexual". La describía como único lazo real entre Nietzsche y él.
Aquí vale la pena llamar la atención sobre una correspondencia realmente notable entre el concepto de Superyo y la exposición de Nietzsche sobre el origen de la "mala conciencia". Dice Nietzsche:
Todos los instintos que no encuentran un desahogo son un "volverse hacia adentro". Eso es lo que yo llamo una creciente "internalización" del hombre: de ahí surgió en el hombre el primer brote de lo que se llamó su alma. Todo el mundo interior del hombre se partió en dos cuando la descarga externa quedó obstruida. Estas terribles barreras de contención, con las que la organización social se protegió contra los viejos instintos de libertad los castigos pertenecen a esa barrera de contención trajo como resultado que todos esos instintos del hombre salvaje, libre, aventurero, se volvieran contra "el hombre mismo". La enemistad, la crueldad, el placer en la persecución, en las sorpresas, el cambio, la destrucción, el volverse estos instintos contra sus propios poseedores: esto fue el origen de la "mala conciencia". Fue el hombre quien faltándole enemigos y obstáculos externos, y aprisionado como estaba en la estrechez opresiva y la monotonía de la costumbre, en su propia impaciencia, lacerado, perseguido, corroído, perseguido y maltratado; fue este animal en manos de su domador que se golpeó contra los barrotes de su propia jaula; fue este ser quien languideciente, consumiéndose de nostalgia por esa vida de que había sido privado, se vio impulsado a crear desde las profundidades de su propio ser una aventura, una cámara de tortura, un azaroso y peligroso desierto; fue este loco, este prisionero lleno de nostalgia y desesperación quien inventó "la mala conciencia". Pero por este camino introdujo esta gravísima y siniestra enfermedad de la que la humanidad no se ha recuperado aún, el sufrimiento del hombre por culpa de la enfermedad llamada "hombre", como resultado de una violenta ruptura con su pasado animal, el resultado, por decirlo así, de zambullirse espasmódicamente en un nuevo ambiente y nuevas condiciones de existencia, el resultado de una declaración de guerra contra los viejos instintos, que hasta ese momento habían sido el sello de su poder, su alegría, su formidable grandeza"(11).
Nietzsche describe así el proceso en unos términos filogenéticos que Freud hubiera suscrito y que vislumbró en Tótem y tabú, pero en el libro al que nos referimos, Freud se ocupó de este concepto en un nivel profundamente ontogénico, señalando cómo la comunidad de la forzada vida social está representada en la temprana infancia por el ejemplo de los padres. Freud hubiera sostenido la continuidad de las dos fuentes: la heredada y la adquirida, que por su naturaleza siguen un curso parejo. Hitschmann había leído un trabajo de este libro de Nietzsche en octubre de 1908, en la Sociedad de Viena, que dedicó a su discusión dos noches. Es improbable que esto no haya dejado ninguna impresión en la mente de Freud, si bien pasaron muchos años antes de que tal impresión diera algún fruto.
Como fenómeno histórico cultural, el psicoanálisis es psicología popular. Lo que en las alturas de la verdadera historia del espíritu hicieron Kierkegaard y Nietzsche, es vuelto aquí más tosco en los puntos más bajos y desviado nuevamente, correspondiendo al bajo nivel de la mediocridad y de la civilización de las grandes ciudades. Frente a la verdadera psicología es un fenómeno de masas, en consecuencia se ofrece en una literatura de masas.
Cuando se dice que Freud "ha introducido la comprensión de los extravíos psíquicos primera y decididamente en la terapéutica frente a una psicología y a una psiquiatría que se había vuelto sin alma", esto es equivocado. Primeramente esa comprensión existía ya antes, si bien hacia 1900 quedó en el fondo; en segundo lugar fue explotada por el psicoanálisis de una manera errónea, y finalmente ha imposibilitado la repercusión inmediata en psicopatología de lo propiamente grande (Kierkegaard y Nietzsche) y es culpable de la reducción del nivel intelectual de toda la psicopatología.(12)
Freud volvió más toscos los pensamientos de Nietzsche, pero tuvo el mérito de divulgarlos y hacerlos parte del sentido común, del habla empírica. La expresión "sublimación" la ha tomado para la transposición de la energía sexual instintiva en actuación en favor de rendimientos en los dominios artísticos, científicos, caritativos y otros. Denomina "conversión" a la aparición de manifestaciones corporales debidas a causas psíquicas, y denomina "transformación" a la aparición de fenómenos psíquicos de otra especie, por ejemplo la angustia ante el instinto sexual. (13)
Es necesario establecer aquí el concepto que tiene Nietzsche sobre la sublimación.
Nietzsche toma el término "sublimación" de la química, ya que se designa así a la transformación directa de un sólido en gas, sin pasar por el estado líquido (el ejemplo más común es la naftalina). Así por ejemplo, con "sublimación" Nietzsche expresa la misma metáfora de evaporación del instinto. Por ejemplo dice: la conducta no-egoísta y la contemplación desinteresada, son llamadas "sublimación", en las que el elemento fundamental aparece casi volatilizado y sólo revela su presencia por la observación más fina. Entonces la sublimación se presenta como un proceso ético, esencial que consiste en ocultar sutilmente los instintos.
A partir de este principio toda la crítica de la moralidad radica en un análisis de las tácticas de sublimación cuyo fin es volver a obtener el instinto. Esto equivale a invertir el proceso de sublimación, reobteniendo el sólido a partir del vapor. Desde este punto de vista, desde Aurora hasta La genealogía de la moral, Nietzsche no hace más que deshacer los procedimientos de sublimación.
Para Nietzsche, el hombre es un ser enfermo y la enfermedad que padece se llama moralidad, cuya forma histórica es el nihilismo. El remedio, por lo tanto, no puede ser más que un hombre sobrehumano: así, Nietzsche, al nombrar al superhombre, no hace más que enunciar el hiato entre la enfermedad y la cura. Asimismo, se puede caracterizar al superhombre como la figura de la cura o como el más allá de la enfermedad, por lo tanto de la moralidad.
El superhombre es aquel que puede armonizar sus instintos naturales, es la encarnación de la voluntad de poder, de la voluntad de vida y "puede soportar la verdad más desnuda y más dura, la del eterno retorno, según la cual todo regresará y regresará en el mismo orden, siguiendo la misma implacable sucesión, de tal modo que el eterno reloj de arena de la vida será volteado sin cesar.
Prof. Dr. Adolfo Vásquez Rocca.
CITAS:
1. Adolfo Vásquez Rocca es Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Postgrado en la Universidad Complutense de Madrid. Profesor Universidad Andrés Bello.
2. RORTY, Richard, ?El Progreso del Pragmatista?, en Interpretación y Sobreinterpretación, Umberto Eco, ED. Cambridge University Press, Madrid, 1997, Cáp.IV.
3. STEINER, George, Presencias reales, Editorial Espasa calpe, Buenos Aires, 1993, p.63.
4. Ibid. p. 63
5. SONTAG, Susan, Contra la interpretación , Editorial Alfaguara, Buenos Aires, 1996, p. 333
6. SONTAG, Susan, Contra la interpretación , Editorial Alfaguara, Buenos Aires, 1996, p. 333
7. DELEUZE y GUATTARI, La sagrada familia. En PARDO, José Luis, Transversales. Texto sobre textos. Editorial Anagrama, Barcelona España, 1977.
8. FOUCAULT, Michel, Historia de la locura en la época clásica. Editorial Fondo de Cultura Económica, México, 1967
9. PARDO, José Luis, Transversales. Texto sobre textos. Editorial Anagrama, Barcelona España, 1977, p. 110.
10. F. Nietzsche, Así habló Zaratustra, Barcelona, Círculo de lectores, 1980, t. II, pág. 392.
11. NIETZSCHE, F., La genealogía de la moral, Alianza Editorial. Madrid.
12. JASPER, Karl, Psicopatología general, Buenos Aires, Beta, 1963., pág. 419
13. Ibid. Pág. 424.
TESIS DE GRADO
desde joven me intereso estudiar y tratar de complementar los pensamientosde Nietzsche, Marx y Freud, luego de las creaciones de segunda mitad del siglo XX en el campo de la filosofia se corrobora la posibilidad de una corriente de pensamiento que inevitablemente junta estas tres visiones, aunque claramente dominada por los dos primeros dadas las profusas investigaciones cientificas en torno a la neurologia y la sicologia, ademas me gusto la aplicacion dialectica que dio Vigotsky a la sicologia.Hoy a proposito de la crisis financiera, llamada por alguien la crisis perfecta, podriamos generar programas politicos tendientes a construir ese superhombre transvalorado en la praxis socialista haciendo eco de sus tres cerebros en la busqueda de la tan anhelada paz con justicia social
La influencia de Nietzsche sobre Freud es evidente, pero a su vez relativa...Cuando se habla de "influeencia" se percibe una cierta infravaloración del trabajo de Freud por haber contado con conocimientos, reflexiones, hipótesis de Nietzsche...Como cualquier filósofo Freud maduró su pensamiento a partir de pensamientos previos y, en el siglo XIX, Nietzsche era de lo mejorcito...Por otro lado, no considero que Freud adquiriese el pensamiento de una forma dependiente, casi paternalista, en absoluto...Freud se introdujo en un círculo vicioso donde sus "tres partes" lo llevaron al desconcierto dándole especial importancia al "instinto de muerte" el cual tiene poco sentido y restando importancia al impulso sexual reprimido y a su evidente relevancia a nivel social, quedándose casi exclusivamente en el individuo.
Entre los nuevos desarrollos de las tesis e ideas expuestas por el Dr. Adolfo Vásquez Rocca en relación a la influencia de Nietzsche sobre Freud y en general sobre la Crítica Cultural en torno al Psicoanálisis se cuentan entre otros los siguientes:- SLOTERDIJK Y FREUD: LA PROMESA TERAPÉUTICA DEL PSICOANÁLISIS Y EL INSTINTO DE MUERTE Por Adolfo Vásquez Rocca- NEGOCIACIÓN, CULPA Y CRUELDAD; DE NIETZSCHE A FREUD- LA VOLUNTAD DE ILUSIÓN EN NIETZSCHE Y DERRIDA* Este escrito “La voluntad de ilusión en Nietzsche y Derrida” es un desarrollo de algunas ideas expuestas en “El giro estético de la epistemología; La ficción como conocimiento, subjetividad y texto”, VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo; Artículo publicado originalmente en versión impresa en Revista AISTHESIS, INSTITUTO DE ESTÉTICA DE LA PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE CHILE, PUC, Noviembre 2006, II semestre, Nº 40, pp. 45-61.- La voluntad de ilusión en Nietzsche y Derrida * Autores: Adolfo Vásquez Rocca * Localización: Konvergencias: Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo, ISSN 1669-9092, Nº. 14, 2007 * Enlaces o Disponible en text/html Texto completoUn atento y fraterno saludo a ANTROPOSMODERNO, por su excelencia y pluralismo.Dr. Adolfo Vásquez Rocca
/ La relación de Freud con Nietzsche tan intensa como velada / -A propósito del interesante escrito del Dr. Adolfo Vasquez Rocca- en Antroposmoderno. Consideraciones: La relación de Freud con Nietzsche fue tan intensa como velada, al punto que se lo pueda reconocer un interlocutor tan grande como mudo. Freud lo menciona en su correspondencia con Wilhelm Fliess el 1º de febrero de 1900: “Ahora me he procurado a Nietzsche, en quien espero encontrar las palabras para mucho de lo que permanece mudo en mí, pero no lo he abierto todavía”. Permanecería cerrado, a la manera de un resto capaz de irrumpir como formación extraña, al punto que en la misma carta puede leerse una caracterización que Freud hace de sí mismo, de neto corte nietzscheano: “Porque no soy ni un hombre de ciencia, ni un observador, ni un experimentador, ni un pensador. Soy nada más que un temperamento de conquistador, un aventurero, si lo quieres traducido, con la curiosidad, la osadía y la tenacidad de un tal”.Años más tarde confesaría: “Me rehusé el elevado goce de las obras de Nietzsche con esta motivación consciente: no quise que representación-expectativa de ninguna clase viniese a estorbarme en la elaboración de las impresiones psicoanalíticas. Por ello, debía estar dispuesto –y lo estoy, de buena gana– a resignar cualquier pretensión de prioridad en aquellos frecuentes casos en que la laboriosa investigación psicoanalítica no puede más que corroborar las intelecciones obtenidas por los filósofos intuitivamente”. El 1º de enero de 1896 le había escrito a Fliess: “Veo que tú, por el rodeo de tu ser médico, alcanzas tu primer ideal, comprender a los hombres como fisiólogo, como yo nutro en lo más secreto la esperanza de llegar por ese mismo camino a mi meta inicial, la filosofía. Pues eso quise originalmente, cuando aún no tenía en claro para qué estaba en el mundo”.Pero la filosofía, representante para el joven Freud de la libre especulación, resultaría francamente cercenada por la autoimposición de rigor metodológico –entiéndase científico–. Ernest Jones comenta que cierta vez le preguntó cuánta filosofía había leído, y la contestación fue: “Muy poca. De joven me sentía fuertemente atraído hacia la especulación, y refrené esa atracción despiadadamente”. Actitud que lo acompañaría toda la vida, tanto que poco antes de morir le confía a Marie Bonaparte: “Cierta repugnancia que me inspira mi tendencia subjetiva a dar rienda suelta a la imaginación me ha hecho siempre contenerme”.Evidentemente, no se trata sólo de la filosofía sino de la tendencia potente, pasional, ambiciosa pero por lo mismo refrenada, a dejarse llevar por la inventiva, por el vuelo de la metáfora. Del abundante material que contamos tomaré este fragmento de una carta a Martha, por aquel entonces su novia, del 2 de febrero de 1886: “A menudo me parecía que había heredado todo el arrojo y toda la pasión con que nuestros antepasados defendieron su Templo, y que estaría dispuesto a sacrificar alegremente mi vida por un gran momento en la historia. Y, al mismo tiempo, me sentía tan incapaz de expresar estas ardientes pasiones aún con una sola palabra o un poema... en todo momento me he dominado, y ésta es la fachada que la gente ve en mí”.Se podrá comprender que cuando Freud comienza Más allá del principio de placer proclamando que nada puede esperarse de los filósofos con relación a una teoría del placer, delata el rumbo no confesado de sus consideraciones. Placer y libre especulación son, precisamente, las dos cuestiones confluentes en su poderosa inhibición. No puede menos que sorprendernos, por esa razón, que en Más allá... encontremos párrafos como éste: “Lo que sigue es especulación, a menudo de largo vuelo, que cada cual estimará o desdeñará de acuerdo con su posición subjetiva”. Si advertimos que se ocupa del eterno retorno, según la denominación nietzscheana que Freud emplea sin poner comillas, porque “se había rehusado el elevado goce de la obra de Nietzsche”, quizá lo encontremos entre líneas como conflictivo inspirador. No el único, pues hay en esa obra un simposio de autores, pero sí uno de los más importantes y menos reconocidos.Cuando se habla de influencias textuales se suele buscar dentro de las obras, atendiendo poco a aquello que si está logrado es a la vez presentación, punto cúlmine, inicio y conclusión: el título. Más allá del principio de placer titula Freud, en tanto a la primera obra importante que publica tras la edición privada de un fragmento de Así habló Zaratustra, Nietzsche la llama Más allá del bien y del mal. Jenseits, “más allá”, fuerte vocablo alemán que podría sugerir una aspiración religiosa, es empleado por Freud para trascender la concepción adocenada del placer, así como Nietzsche lo hace con el modo de acomodarse al bien y al mal, polarización que a su vez, resuena en el par pulsional que Freud postula como de vida y de muerte. Mientras Freud intenta distanciarse de una concepción filosófica del mundo, Nietzsche postula lo de “filosofar con el martillo”, sin cansarse de atacar la lógica convencional. Freud destaca las “servidumbres del yo” que conducen a esta instancia a proceder con “insinceridad diplomática” en su intento de satisfacer las demandas del superyo, de la realidad, del ello, produciendo múltiples escisiones, en concordancia con la agudeza de Nietzsche, cuando al señalar la ilusión totalizante del yo acuña el concepto de ello, que Freud encontraría iluminador para su teoría.En su Más allá... escribe Nietzsche: “En lo que respecta a la superstición de los lógicos, no me cansaré de subrayar una y otra vez un hecho pequeño y exiguo, que esos supersticiosos confiesan a disgusto, a saber, que un pensamiento viene cuando ‘él’ quiere, y no cuando ‘yo’ quiero; de modo que es un falseamiento de la realidad efectiva decir: el sujeto ‘yo’ es la condición del predicado ‘pienso’. Ello piensa: pero que ese ‘ello’ sea precisamente aquel antiguo y famoso ‘yo’, eso es, hablando de modo suave, nada más que una hipótesis, una aseveración, y, sobre todo, no es una ‘certeza inmediata’. En definitiva, decir ‘ello piensa’ es ya decir demasiado: ya ese ‘ello’ contiene una interpretación del proceso y no forma parte del mismo”.Luego de este saludo a una obra mayor, vayamos a la tercera parte de La voluntad de poderío para ceñirnos al par placer/poder. Nos permitirá poner de relieve la discordancia entre la aspiración narcisista y la interacción de la diferencia. “Aunque se necesiten las ‘unidades’ para poder contar, no quiere esto decir que tales unidades ‘existan’. El concepto de unidad está derivado del concepto de nuestro ‘yo’, que es nuestro más antiguo artículo de fe” escribe Nietzsche oponiendo a la ilusión totalizante la noción de cantidades dinámicas que viabilizan relaciones de tensión. Allí donde freudianamente ubicaríamos la pulsión, Nietzsche postula la voluntad de poderío: “Al eliminar estos ingredientes (que derivan de la cita anterior), nos quedamos sin cosas, y sólo con cantidades dinámicas, en una relación de tensión, hacia otras cantidades dinámicas, cuya esencia consiste en su relación con las demás cantidades, en su ‘obrar’ sobre éstas. La voluntad de poderío no es un ser, no es un devenir, sino un pathos; es el hecho elemental, del cual resulta como consecuencia, un devenir, un obrar...”Así como deseo o pulsión no son entendibles, en la obra de Freud, en relación al plano de la conciencia, la voluntad –término que Nietzsche toma de Schopenhauer– tampoco permite esta remisión. Wille tiene su lugar, como el Trieb freudiano, en esa constitución elemental de la que deriva un devenir, el obrar de la diferencia, que desde la perspectiva psicoanalítica entendemos sexual. Del mismo modo debemos replantearnos la noción de poder, acostumbrados como estamos a denigrarlo haciéndolo equivaler a su caricatura autoritaria.¿Cuál es la articulación placer/poder en lo que venimos planteando? Prosigamos con Nietzsche, quien lo expresa en pocas palabras: “Un placer no es otra cosa que un estímulo del sentimiento de poderío por parte de un obstáculo (estímulo aún más fuerte si es producido por obstáculos y resistencias rítmicas); de modo que aquel sentimiento se hincha, se pone tenso. En todo placer, por lo tanto, va comprendido un dolor. Si el placer es muy grande, los dolores serán muy largos y la tensión del arco enorme”. La ventaja de mentar el poder radica en su ubicación, en la virtualidad de un goce abierto por la diferencia; acicateado por el sentimiento de poderío, el placer no excluye dolor ni tensión.El obstáculo tiene su ritmo, pero en el placer del poderío no se distingue un ritmo del obstáculo de un ritmo propio del sujeto, porque en el poder activo desaparece el obstáculo y con él el objeto, por lo tanto también el sujeto incluido en el yo, disueltos en la embriaguez de una diferencia que se recrea a sí misma. Abundaré en citas: “La causa del placer no es la satisfacción de la voluntad sino el hecho de que la voluntad quiere avanzar y es siempre nuevamente dueña de lo que se encuentra a su paso. El sentimiento gozoso se encuentra precisamente en la insatisfacción de la voluntad, en el hecho de que la voluntad no vive satisfecha si no tiene enfrente un adversario y una resistencia. El ‘hombre feliz’: ideal del rebaño”.Causa de placer equivale a principio de displacer/placer (según el modo en que Freud lo menta originalmente), no reducible a saciedad alguna. Que su nominación fuera luego difundida como tan sólo de placer, según figura en Más allá del principio de placer, induce la suposición unitaria del placer, a riesgo de facilitar el escamoteo, la perversión de la diferencia.Nietzsche produce un interesante deslizamiento: en vez que el sujeto sea un procurador de placer o un esquivador del displacer lo supone en busca de obstáculos, resistencias, lo que es decir deseo de ritmo, al estilo prometeico del ritmo que lo encadena y desafía al apoderamiento de la llama divina. “A este ritmo estoy fijamente encadenado” exclama Prometeo en la obra de Esquilo. Freud afirma algo similar cuando, a propósito del incitante enigma femenino, dice que la libido gusta de vencer obstáculos; de allí que postule su condición masculina.* C. D. Perez Psicoanalista, Miembro del Club de Analistas Círculo Freudiano.
Felicito a Antroposmoderno por divulgar investigaciones y trabajos de tan excelente nivel como este sobre las relaciones e Influencia de Nietzsche sobre Freud de Adolfo Vásquez Rocca, a quien conozco y no creo que se opusiera a que agrege aquí a modo más que de comentario, de nota complementaria algunos puntos que discutimos alguna vez de modo fructifero en la siempre recordada Universidad Complutense de Madrid: Anoto NIETZSCHE EN LA VIENA DE FREUD - En dos oportunidades el tema “Nietzsche” fue abordado en la Sociedad Psicoanalítica de Viena, grupo de discípulos que rodearon a Freud para formarse en el nuevo saber a partir del otoño de 1902. Las reuniones que se realizaban una vez a la semana (los días miércoles a las 20:30 horas) fueron registradas por Otto Rank, quien oficiaba como secretario de actas. Aquí nos referimos a lo acontecido la noche del 1º de abril de 1908, pocas semanas antes del Congreso Psicoanalítico de Salzburgo. - Freud, el mes siguiente cumpliría cincuenta y dos años, estaba en la plenitud de su carrera. Prestigiosos médicos, tanto de Austria como del extranjero, se acercaban a él para formarse en el nuevo arte-saber. También se había granjeado grandes enemigos, conservadores y moralistas que veían en el creador del psicoanálisis la personificación de todos los males. Pero en Viena, en el edificio de Berggasse 19, antiguo escenario de acaloradas discusiones en torno a Nietzdche, esa noche iba a invocarse una vez más al “demonio” del filósofo. Eduard Hitschmann, que había preparado una lectura comentada de “La genealogía de la moral”, fue el segundo en llegar. Traía bajo el brazo un ejemplar engrosado por un conjunto de señaladores colocados en las páginas que iba a leer, y un manuscrito. A la hora fijada el maestro y sus doce discípulos estaban sentados alrededor de la mesa. Hitschmann leyó una serie de fragmentos de ¿Qué significan los ideales ascéticos?, tratado tercero del mencionado texto. Mediante el recurso conocido como “psicoanálisis aplicado” –método de por sí cuestionable- acomodó los datos biográficos de Nietzsche con los párrafos seleccionados, de tal forma que los mismos abrocharan forzadamente con los conceptos de Freud. Luego de descalificar a Nietzsche como filósofo para reducirlo a la categoría de moralista, señaló la contradicción entre la crítica del ideal ascético que realizó el autor y el ascetismo sexual que mantuvo en vida (cabe señalar que con respecto a la sexualidad de Nietzsche se han urdido los más disparatados chismes, cuando en verdad es muy poco lo que se conoce sobre este aspecto de su intimidad). Las conclusiones con que Hitschmann cerró su ponencia respecto de la constitución psicosexual del filósofo no fueron bien recibidas por aquellos que reconocían en aquél ideas afines con las teorías de Freud. Le siguió Isidor Sadger, quien en la misma línea que Hitschmann aunque de manera arrogante, opinó que los síntomas que padeció el pensador –dispepsia, migrañas, depresiones- se corresponden con la histeria. Habló de “estados epileptoides sin pérdida de conciencia”, todo lo cual le hacía ver a Nietzsche “como el ejemplo tipo de un sujeto tarado”. Esta última frase desencadenó la inmediata protesta de Adler, Graf y Federn, entre otros, quienes se levantaron ofendidos de sus asientos dispuestos a retirarse. Freud intervino entonces y logró serenar los ánimos para que se quedasen a expresar sus opiniones libremente. APOLOGÍA DE NIETZSCHE La exposición de la defensa comenzó con un reconocimiento de Max Graf al filósofo por haber anticipado intuitivamente muchos de los conceptos freudianos. Comparó a Nietzsche con un paciente que, tras muchos años de terapia, puede analizar con valentía los aspectos profundos de su alma. Le siguió Alfred Adler, quien señaló la afinidad entre la filosofía del autor de “La Genealogía” con el Psicoanálisis. Y Paul Federn fue más lejos aún: “Nietzsche está tan cerca de nuestras ideas que no nos queda más que preguntarnos qué es lo que se le escapó”. - Cuando le tocó el turno a Freud para cerrar la reunión lo hizo de la siguiente manera: felicitó a Hitschmann por haber destacado la influencia de las tempranas experiencias infantiles en las grandes realizaciones y de poner en relieve el peso de la constitución psicosexual, esta vez en los filósofos, cuyos sistemas, aparentemente tan objetivos, estarían determinados en última instancia, por factores subjetivos. Esto le dio pie para reafirmar su posición respecto de la filosofía (que él llamaba pensamiento especulativo) cuya naturaleza abstracta –anota Rank- le es tan antipática que ha renunciado a estudiarla. Para concluir, declaró desconocer la obra de Nietzsche y que sus intentos por leerlo “fueron sofocados por un exceso de interés”. Saludos cordiales S. M. W.
la voluntad de poder
Eclente trabajo, pues aqui el autor se adentra el complejo mundo de la filosofía de Nietzsche y su influencia en la obra de Freud con un rigor y profundidad notable, esclareciendo así muchos puntos oscuros al respecto, es bueno que leer trabajos en este sentido para poder profundizar más en el pensamiento contemporáneo desde una dimensión filosfica.
DEL PROBLEMA ECONOMICO DE LA CULPA A LA ‘GENEALOGÍA DEL CONSUMO’.Interesantes notas y comentarios los que han puesto en el debate este particularmente interesante Ensayo del Dr. Adolfo Vásquez Rocca, acerca de LA INFLUENCIA DE NIETZSCHE SOBRE FREUD. Debate del que no quisiera sustraerme, más aun cuando este ha derivado al tema de la culpa. Mis observaciones son las siguientes:Freud descubrió que puede haber delincuentes que busquen ser castigados para expiar una culpa previa a la ejecución del acto. Y llamó “necesidad de castigo” a la manifestación clínica de la culpabilidad opresora “El problema económico del masoquismo”.En el siglo XIX, Nietzsche pensaba que el hombre estaba enfermo por la moralidad y por los mandatos culturales que coartaban su libertad. En oposición al mundo griego, donde los dioses cargaban con la locura por sus actos, la conciencia de culpa es una deuda enfermiza con la divinidad cristiana y por eso la moral, con sus ideales, es contraria a la naturaleza y hostil a la vida.Hoy, en el presente, los ideales morales ya no organizan la vida de las personas y los valores culturales no oprimen al sujeto pero tampoco lo orientan. La culpabilidad ya no enferma, pero tampoco impide. La subjetividad culposa y atormentada de 1900 ha virado a una subjetividad cínica e indiferente. Si Nietzsche viviera, escribiría una “Genealogía del consumo”. En el modo capitalista de producción, se trata de un empuje dirigido a satisfacer la pulsión de cualquier modo, y tomar pastillas para dormir queda en el mismo plano que hacer compras compulsivas en el shopping, beber cerveza o gaseosas, fumar cigarrillos o marihuana, tener sexo en forma promiscua, adquirir celulares, tener más dinero, pasar horas en Internet o mirando TV. Cable. Licenciado Carlos Klenner L.
NIETZSCHE Y FREUD, EXTRAPOLACIONES SOBRE LA CULPA Y LA CRUELDAD.
NIETZSCHE Y FREUD, EXTRAPOLACIONES SOBRE LA CULPA Y LA CRUELDAD.Junto con felicitar a ANTROPOSMODERNO por este proyecto telemático de gran calidad, pluralismo y envergadura en el ámbito de las humanidades y estudios antropológicos, deseo hacer un breve comentario a modo de extrapolación del texto “LA INFLUENCIA DE NIETZSCHE SOBRE FREUD”.Existen también, en correlación con el artículo del Dr. Adolfo Vásquez Rocca, una analogía entre la concepción de Nietzsche y Freud relativa a la culpa. En Freud nos encontramos con un individuo que debe pagar su derecho al amor y su derecho al goce acogiéndose a una ley que le exige la renuncia a las pulsiones. Para Nietzsche existe una forma primitiva de ejercer “la justicia”, la cual se evidencia tanto en lo psíquico como en el de las relaciones de poder que atraviesan toda interrelación humana, en la cual sin duda hay una gran dosis de crueldad, voluntad de dominio, de poder o, como dirá Freud, pulsiones thanáticas: de agresión y destructividad. Sin duda una aproximación sadiana al mundo del instinto.Roberto Ferrié.Prof. Asociado Univ. Roma - Universitas Project - progetto per creazione universita
Sin duda alguna el estudio minusioso de freud tuvo como base y su fuente de inspiración en Nietzsche. lo que freud descubre es que el hombre actua en sociedad de manera contraria a sus intereses y a sus deseos, una sociedad que a reprimido al hombre por medio de las instituciones establecidas tradicionalmente como la religion y los gobiernos, que como consecuencia encierran una moralidad. Con la teoria de la sexualidad y la interpretacion de los sueños, freud dice descubrir el remedio para curar al paciente que sufre de traumas y desviaciones por las cuestiones culturales represivas. Esta corriente de trauma de la cultura era sobre todo una especie de amenaza para las instituciones mencionadas, por eso mismo la iglesia catolica y la burguesia dominante estaban en contra de las teorias freudianas ya que sacaba a relucir los trapitos al sol y dejaba al descubierto todo un proceso historico de represion y de explotación moral, fisica e intelectual a la humanidad entera de generación en generación. esta corriente es simplemente una manera de causar una revolución intelectual en el individuo de la misma forma que lo hace el marxismo y sus teorias economicas y su materialismo historico, y aun vamos mas alla, el psicoanalisis por medio de sus metodos y de sus teorias respalda y viene a darle una justificación dialectica a las teorias de Nietzsche y de marx, creando así un replanteamiento de los hechos y de las costumbres humanas y el comportamiento en sociedad, es decir que el mismo Nietzsche al igual que marx visualizaron cada uno en su papel una catastrofe y una decadencia mundial por el advenimiento de un constante ser nihilista y un mundo dominado por el consumo del capitalismo.
El Artículo deja entrever de manera muy aguda la existencia en Freud como en Nietzsche de una teoría de la culpabilidad que les es común. Dichas teorías tienen un punto de convergencia en torno al cual se articulará este texto: la relación entre culpa y deuda, y entre ellos, un tercer término que parece permear toda la lógica de un particular ejercicio de la justicia: La crueldad.
OTROS ANTECEDENTES SOBE EL PSICOANALISIS FREUDIANOLo que ahora se impone, y por lo mismo se impone, es la reproducción del Ensayo del Dr. Adolfo Vásquez Rocca acerca de la influencia de Schopenahuer sobre Freud, mostrando lo que tan acertadamende puntualizan los anteriores lectores.Antroposmoderno se consolida, de esta forma, como un sitio de investigación especializada acerca de los antecedentes del psicoanálisis como de su influencia sobre los más variados y relevantes aspectos de la cultura. Mis sinceras felicitaciones.Alfonso Allen Weiss Master of Art
humano demasiado humano
Verdaderamente Pablo desconocia las publicaciones del profesor Rocca. Mi opinion que termino involuvrando a schopenhauer fue consecuencia del gran desconocimiento que se tiene sobre El. soy un fervoroso lector de los 3 autores y a mi juicio la condicion y posicion menos apreciada la posee schopenhauer. Borges mismo lo decia(en un articulo sobre nietzsche) que schopenhauer era conocido unicamente como el autor de: el amor, las mujeres y la muerte(antologia). A este hecho(nose en tu lugar de residencia) se le suma la dificultad de conseguir libros enteros de El, al menos en Buenos Aires lo es y casi todas las publicaciones son antologias o las tra cucciones son muy malas. Un agregado mas que me parece despreciable es que en la carrera de psicologia(UBA) no hay filosofia(increible pero cierto, tampoco sociologia ni antropologia).Un dato quiza tambien interesante con respecto freud-schopenhauer es que freud dijo haberlo leido tardiamente (creo que 1915) sin embargo en la interpretacion de los sueños(1900) es citado en mas de 2 ocaciones.
Es evidente que Rodrigo que ha opinado con buena intención ignora otras publicaciones del Dr. Vásquez Rocca, en uno de sus Ensayos publicados en Editorial Complutense, pone de manifiesto la influencia de Schopenahuer sobre Freud, que el anterior lector hecha de menos. El texto, tan notable como el presente, dice entre otras puntualizaciones que son del caso citar lo siguiente:\"Un cuidadoso análisis de la obra central de Schopenhauer, El mundo como voluntad y representación, muestra que muchas de las ideas más características de Freud habían sido anticipadas por Schopenhauer. Todo pensador expresa siempre algo de la cultura de su tiempo, por supuesto, pero los paralelismos que encontramos entre Freud y Schopenhauer van más allá de la mera influencia cultural. El concepto schopenhauriano de voluntad contiene los fundamentos de lo que en Freud llegarán a ser los conceptos del inconsciente y del Ello. Los escritos de Schopenhauer sobre la locura anticipan la teoría de la represión de Freud y su primera teoría sobre la etiología de las neurosis. La obra de Schopenhauer contiene aspectos de la futura teoría de la libre asociación. Y lo que es más importante, Schopenhauer anticipa la mayor parte de la teoría freudiana de la sexualidad. Estas correspondencias plantean algunas interesantes dudas sobre la afirmación de Freud de que él no había leído a Scho penhauer hasta los últimos años de su vida\".
En tanto creamos la moral, condenamos la existencia
No considero que Freud vulgarie los pensamientos de Nietzsche, este ultimo es demasiado profundo. Vulgarizar los pensares es un estigma del propio autor para llegar a las gentes(como diria Nietzsche)como se ve en el Manifiesto comunista, o carta sobre el humanismo de sartre(vulgarizar hablando en serio, no seudo autores hablando de autores donde realmente los ani quilan). Nietzsche(hombre nacido postumo) no tiene comparacion, pero la ventaja de Freud es que pudo sistematizar un conjunto de pensamientos y elaborar diversas herramientas. A diferencia de Nietzsche donde cada frase o aforismo es diamante en bruto, como una cachetada en la cara, nos deja perplejo, incluso en ocasiones me es suficiente con un par de paginas, pero no posee una estructura o configuracion inteligible a la hora de desarrollar un tema. Con esto no le concidero superior, mas bien una diferencia que hace posible a una ciencia. Por ultimo me gustaria agragar que no olvidemos en cuanto a Freud que el filosofo mas influyente en su vida fue Arthur schopenhauer y no Nietzsche un tanto desprestigiado hoy, conocido erroneamente como el pesimista. Algunas de las cosas que introdujo en la filosofia tomadas por Freud son las siguientes: voluntad libre independiente del intelecto(yo-ello-inconciente), la mentira del libre albedrio, la caracterizacion humana como puro deseo insatisfecho siempre, critica a la moralidad, la primera teoria de la asociacion libre(pilar fundamental de psicoanalisis), teoria de la locura, teoria de los recuerdos encubridores y resistencia, teoria del chiste (muy similar a la de Freud), la importancia de la sexulidad humana y la mentira del amor, supremacia del instinto, conservacion del especie y voluntad sobre el individuo e intelecto-entendimiento, y por ultimo (aunque halla mas), el eterno conflicto entre diversos fines en una misma voluntad y el deseo de muerte (pulsion de muerte en Freud).Todo esto se puede encontrar en un maravilloso libro llamado: El mundo como voluntad y representacion y tratado sobre la etica,Esta de mas decir tambien la enorme influencia de Hegel sobre Lacan.
Desde lo alto
Desde cierto acercamiento a Nacimiento de la tragedia y a uno que otro Nietzsche intuí esa superación del psicoanálisis que el autor opera con l a metodología del desenmascaramiento, para valorar mejor su aporte. Hace un trabajo el autor de recomposición genealógica de los hechos altamente valorable para explicar con precisión cómo cierto Freud es la vulgarización de hallazgos de Nietzsche y otros.
LA INFLUENCIA DE NIETZSCHE SOBRE FREUDde Adolfo Vásquez Rocca.La sobreinterpretación y las lecturas paranoicas y obsesivas son sin duda un legado que el Psicoanálisis le ha hecho a la hermenéutica contemporánea. Esto queda brillantemente de manifiesto en este Ensayo; abriendo además un espacio para nuestras propias sospechas sobre el verdadero alcance y repercusión de las teorías de Freud, dado que como muestra el autor desde una clave nietzscheana, el Psicoanalisis fracasa como proyecto emancipador de lo instintivo, constituyéndose en una reafirmación de la cultura, en una terapéutica de la resignación que transforma la desgracia histérica en desdicha trivial, esto sin duda radicalizando la crítica que la Escuela de Francfort hiciera al Freud del supuesto “Malestar” en la cultura. Sin duda un Ensayo notabilísimo. Felicitaciones !!Alfredo Mateluna.Psicólogo Clínico.
es importante en nuestro tiempo hacer una aproximacion a los \"grandes\" del pensamiento, desede una postura abierta, que permita crear v inculos entre las diferentes propuestas filosoficas, humanisticas, etc. en este escrito encuentro estas caracteristicas, y me regocijo de la manera tan pulcra en el autor somete a freud a un psicoanalisis nietzscheano. enhorabuena...