El proyecto de la nueva Europa es la cuadratura del círculo

JOSÉ ANDRÉS ROJO

Publicado el: 2015-05-05


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’Burbujas’, ’Globos’ y ’Espumas’ son los títulos de los tres volúmenes que integran Esferas, la obra más ambiciosa del filósofo alemán Peter Sloterdijk (Karlsruhe, 1947).


?Burbujas?, ?Globos? y ?Espumas? son los títulos de los tres volúmenes que integran Esferas, la obra más ambiciosa del filósofo alemán Peter Sloterdijk (Karlsruhe, 1947). El segundo tomo acaba de traducirse en España de la mano de Isidoro Reguera, y ha sido publicado, como el primero, por Siruela. Son casi 900 páginas donde, abarcando los campos más diversos de la cultura, se aborda la imagen de la esfera como uno de los motores que ha orientado los avatares de los hombres. Todo empieza en la vieja Grecia, a partir del mosaico de los filósofos de la Torre Annunziata, donde aparece esta figura geométrica, pero el discurso del filósofo llega hasta nuestros días para ocuparse de cuestiones tan inmediatas como la globalización.

Provocador y polémico, Sloterdijk pasa por ser uno de los grandes escritores de filosofía en su lengua, y consigue explorar tanto los viejos temas como las preocupaciones más inmediatas, se remonta a los clásicos y apunta a cualquier fenómeno de reciente aparición. Los dos volúmenes traducidos de Esferas están ilustrados profusamente y las imágenes sirven de ayuda a la marcha del discurso filosófico, que se abre en miles de direcciones, explorando los caminos más excéntricos y sugerentes. También se acaba de traducir de Sloterdijk el opúsculo Si Europa despierta (Pre-Textos), una lúcida y original reflexión sobre el Viejo Continente que ha subitulado así: Reflexiones sobre el programa de una potencia mundial en el fin de la era de la ausencia política. Ayer, Isidoro Reguera presentó una conferencia de Sloterdijk en el Círculo de Bellas Artes de Madrid y hoy el filósofo alemán hablará sobre Europa con José María Ridao en la Feria del Libro.

Pregunta. ¿Qué significado tiene la esfera cuando aparece ante los filósofos griegos?

Respuesta. A diferencia del globo, que más adelante representará la Tierra, la esfera griega resume la imagen del cosmos o del cielo. Por ello, como habitantes de la Tierra, estamos "dentro del cielo", formamos parte de una unidad, de un ordenamiento universal, somos cosmopolitas.

P. La filosofía, ¿empieza a partir de la perplejidad que desencadena la esfera?

R. La filosofía nace del asombro, que es un afecto que tiene un componente de estupor, y de horror, y otro, de admiración. Será Descartes el que más adelante reflexione, de una manera subversiva, sobre esta cuestión. Es quien observa que en el origen de la filosofía está el asombro, pero también el que dice que ese asombro es el comienzo de la desgracia, y considera que hay que hacer lo posible por superarla y por superar, por tanto, el asombro. Con el tiempo, es este aspecto negativo el que se impone, y es el terror el que pone en marcha la obra de Hobbes, y el pánico el que desencadena la filosofía de Heidegger.

P. El desafío, entonces, es volver a recuperar el carácter positivo del asombro...

R. El libro podría tener otro título. Algo así como La búsqueda del cosmos perdido. La filosofía moderna ha colocado en el lugar de la esfera un espacio vacío que nada nos dice, del cual el hombre ha sido evacuado, y es por eso por lo que los hombres estamos solos, hemos sido expulsados del cielo. Pero la Tierra forma parte del cosmos, aunque para los antiguos fuera una mancha oscura. La filosofía debe ser optimista, recuperar la confianza en que "la pérdida del cosmos" puede llevarnos a disfrutar de las riquezas de la vida terrenal.

P. ¿Cómo define la condición del hombre actual?

R. El hombre posmoderno ha llegado a una especie de autoengaño por el que acepta vivir metafísicamente frustrado. Ha aceptado que no hay una esfera de perfección y busca consuelo proyectándose de manera horizontal. Y así, por ejemplo, en el inicio de la Edad Moderna, descubre América...

P. Se ha ocupado de Europa en uno de sus últimos libros. ¿Sigue presa del shock que la inmovilizó después de la Segunda Guerra Mundial?

R. La situación ha cambiado drásticamente después de 1989. Hasta entonces, Europa vivía en una situación cómoda e incómoda al mismo tiempo. Era rehén de la guerra fría. Y los rehenes no tienen problemas de identidad, son simplemente lo que quieran que sean quienes los han capturado. Estaba ahí atrapada entre dos metástasis que habían surgido de la propia Europa. La Unión Soviética fue una metástasis de sus afanes igualitarios, y Estados Unidos, de su voluntad de escapismo. Ahora debe recuperar su autodeterminación, salir de la falsa alternativa entre quedarse sentada o seguir el camino que dicta Estados Unidos.

P. ¿Qué debería hacer entonces?

R. El proyecto de la nueva Europa es la cuadratura del círculo. Ser un imperio que no sea imperialista, una gran zona de consumo pacífico gobernada por valores posheroicos, posimperialistas y posmachistas. Si se define así, se trata sin duda de una empresa grandiosa.

P. ¿Qué piensa de la amenaza terrorista?

R. No se puede hablar del terrorismo como si se tratara del enemigo. Es un método de lucha, un arma de la guerra psicológica. Los terroristas son como grandes magos que fascinan a su audiencia con una pequeña bola de cristal. Su gran truco es el de ser capaces de hacerse desaparecer llevándose a cuantos encuentran a su paso. De lo que se trata es de que entiendan que no estamos dispuestos a ir a su circo.

Un pensador que reclama la energía de la vida

J. A. R. - Madrid

EL PAÍS - 11-06-2004

"El nombre de Europa designa una región del mundo en la que de un modo indiscutiblemente singular se ha preguntado por la verdad y la buena vida. Ni siquiera en los tiempos modernos los europeos dejarán de creer del todo que sólo aquello que es justo y digno del ser humano dispone a la larga de un derecho al éxito", explica Peter Sloterdijk en su breve ensayo Si Europa despierta. Allí escribe también que "la idea más profunda de Europa es que hay que plantar cara al desprecio".

Verdad, buena vida, desprecio. De términos como estos está hecha la obra de Sloterdijk. Pero también hay en ella palabras como esferas o cúpulas, "argumento ontológico" o "ser-alrededor" y, en fin, todo el vocabulario heredado de la compleja tradición filosófica de la que forma parte. Isidoro Reguera, el traductor de las dos primeras entregas de Esferas, comentó ayer que Sloterdijk ha sido considerado por Rüdiger Safranski, otro de los referentes alemanes del pensamiento actual, "el filósofo que mejor escribe después de Heidegger". Y añadió, en broma, que afortunadamente a Sloterdijk se le entiende.

Y es cierto, aunque para el profano a veces los conceptos que maneja, y sus metáforas, puedan despertar cierto temor. El primer libro suyo que se tradujo en España fue El árbol mágico, aunque fue su Crítica de la razón cínica la que reveló la auténtica envergadura de su desafío filosófico. Desde entonces, han aparecido En el mismo barco, Extrañamiento del mundo, Normas para el parque humano, El pensador en escena, Eurotaoísmo, El desprecio de las masas, Temblores de aire..., siempre en Siruela, Pre-Textos o Seix Barral.

Su estilo se define por su afán radical de evitar el tono de queja que caracteriza a gran parte de la filosofía moderna y por reclamar la energía de la vida. El arrojo. Si Europa despierta termina recordando las palabras del héroe portugués Vasco de Gama, que gritaba a su tripulación, que luchaba desesperadamente contra una tormenta, "¡Adelante, mis niños, el mar tiembla ante vosotros!".



Fuente: El País- 11-06-2004



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