El Valor del diagnostico: La ética de la diferencia.

Juan Dobon

Publicado el: 2004-04-11


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El debate y la incidencia actual de las categorizaciones de la psiquiatría americana tan difundidas en nuestro medio, nos imponen como analistas establecer al menos algunas precisiones en cuanto a tales cuestiones.





El Valor del diagnostico: La ética de la diferencia.

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Juan Dobon




El debate y la incidencia actual de las categorizaciones de la psiquiatría americana tan difundidas en nuestro medio, nos imponen como analistas establecer al menos algunas precisiones en cuanto a tales cuestiones. Advertidos del riesgo de confundir la practica diagnostica positiva tanto medica como psicológica, con una situación inherente al campo analítico que es de otra índole, es decir valorativa, en sentido estricto. El valor se define y caracteriza por los soportes éticos que la determinan.

La diferencia queda así planteada al establecer algunas precisiones entre la idea medica del trastorno y aun del síntoma, con lo que nuestra praxis convoca, es decir nuestra responsabilidad a la hora de conducir al sujeto a descifrar la letra en que su deseo inconsciente encripta. La incidencia y difusión de trastornos de orden biológico y su extensión lineal a los epifenomenos de la clínica, arrasan con este vector de la diferencia y con la idea de estructuras subjetivas. Por otra parte los manuales diagnósticos actuales dejan de lado(al menos en su discurso manifiesto) el problema de la causalidad. En el discurso medico esto se subsume al concepto de lo etiologico, siendo la etiología la causa positiva, sea biológica o psicológica, como referente causal de patrones preestablecidos. En el inicio del siglo pasado la homologación de fenómenos como la epilepsia con la locura primero y con la histeria después, resultaba la practica positivista más habitual. Desblocar esto, y demostrar la posibilidad de existencia de dicha entidad en diferentes estructuras subjetivas, no ha sido en vano. Sin embargo la difusión de trastornos afectivos(la idea de lo bipolar) de ansiedad(ataques de pánico, fobias etc.), la confusión entre un T.O.C. con lo que en psicoanálisis conocemos como Neurosis Obsesiva, reeditan la ilusión y la confusión de una causalidad determinante sea en sentido biológico o psicológico cognitivista. La idea totalizante de construir un modelo "para todo" fenómeno psíquico. Elevar un concepto al estatuto de causa no solo confunde sino que desliza la idea de causalismos "psi" en nuestra practica. Se confunde así causalidad con etiopatogenia. Allanando en ello toda posibilidad de alojar la cuestión de la transferencia y los principios de su poder en una cura.

El diagnostico para la psiquiatría actual, es un proceso, es decir una sucesión de hechos que determinan el establecimiento de síntomas y signos de acuerdo a "Paterns", patrones preestablecidos de fenómenos que se ordenan sucesivamente. Creemos que el diagnostico para el psicoanálisis es en cambio, una situación valorativa y subjetiva, es decir un tiempo de lectura donde precipita una serie. La situación analítica es una instancia donde lo verdadero para cada sujeto debe advenir. Lo verdadero de un saber sobre la sobredeterminacion del deseo inconsciente del sujeto, y allí se aloja su eficacia en la cura en la posibilidad de cambios en la posición subjetiva frente a lo que es verdadero para el sujeto. La serie en cuestión no es otra que la que el síntoma tomado como el nombre de la diferencia de ese sujeto se escribe para ser leído.

. Ya hace cinco anos publicamos la importancia y la existencia de al menos tres vectores éticos en la obra de Lacan y Freud que definen el campo de nuestra praxis. Siendo el primero de ellos aquel de una ética fundada en el Bien decir como senda, vector que determina que el analista conduzca al sujeto a un decir acerca de su deseo y al desciframiento por parte de su analizante de la trama inconsciente que lo determina. El segundo vector no es otro que aquel que hace referencia al sujeto de lo inconsciente y su determinación en la relación con el discurso de la ciencia. El reduccionismo de plantear dicha vectorizacion en términos de un psicoanálisis que aloja el sujeto que la ciencia forcluye, lo transforma en una suerte de practica etificadora como conciencia moral del discurso científico y deja por fuera algunas precisiones en este sentido. Esa subjetividad del deseo no es suturable por los discursos positivistas. Resiste a todo intento totalizante. La causalidad en juego es de un orden diferente al psicológico, se trata de una causalidad que requiere un modelo, en este caso freudiano, modelo no binario de la idea cartesiana Mente ?Cuerpo, es decir un modelo que ponga en escena al menos tres instancias capitales(Lenguaje - Cuerpo erógeno - Viviente). A partir de desplazar el dualismo cartesiano a la relación Pensamiento- Extensión, no puede ya homologarse, por principio de no-identidad el Yo con el Pensamiento(soy eso que pienso), dado que se introducen por una parte lo inconsciente, en la doble negación de De Morgan, (o yo no pienso o yo no soy)ya no será el yo idéntico a lo que piensa. Por otra parte la distancia conceptual y topologíca entre el cuerpo y el organismo viviente biológico, dicha diferencia permite pensar el efecto del lenguaje sobre el viviente y por otra el de la constitución de otro cuerpo (erógeno - pulsional) que se monta sobre aquel, pero no-todo en él es representable. El psicoanálisis entonces propone un modelo de aparato psíquico fundado en una lógica sostenida por el No-Todo. La causalidad en el sentido epistemologico entiende una verdad no toda desprendida de dicho modelo.

Por ultimo el tercer vector que ha sido para nosotros capital reencontrar en Freud es el vector de la diferencia, no-solo fundado en el uno por uno de nuestra praxis, sino justamente en lo que hace al modelo psíquico de estructuras bajo transferencia. Es decir un modelo de dispositivos con implicación ahí, de un analista en acto. La ética de la diferencia sostenida en el no-todo, que señalamos permite abrir el debate con la ciencia. No todo trastorno en el viviente encuentra su expresión ultima en representaciones inconscientes, esto no seria mas que retornar a la primera solución freudiana de hacer consciente lo inconsciente como resolución de la cura. Neo positivización de la causalidad psíquica. En cambio postulamos la necesidad de estructura, de limitar nuestra praxis a la lectura de la incidencia de tales trastornos biológicos en el viviente, y por ende lo que ellos en el sujeto determinan. En esta limitación(Privación) encontramos nuestra diferencia con la ciencia y las psicologías positivistas. Pero advertimos la especificidad y el enriquecimiento de nuestro campo ético, en la lectura critica de dichos discursos. Por ello afirmamos en su momento que nuestra ética esta sostenida en el vector de la diferencia llamamos oportunamente a esto una Etica de la diferencia.

Por ello puede afirmarse que resulta pertinente dejar tanto el proceso diagnóstico como el del diagnóstico diferencial que de el se desprende, en el campo de la ciencia médica. En cambio resulta oportuno señalar que el psicoanálisis aboga por el diagnóstico como situación bajo transferencia, y que de esto se desprende un diagnóstico de y por la diferencia.



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