Algo peor que un síntoma

Mauricio Tarrab

Publicado el: 2021-06-04


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Me atrevo a decir que lo que hemos abierto con nuestro trabajo,que como quería J.A.Miller, es un campo de una investigación que se sostiene, es deudor de estas tres puntuaciones fundamentales...





Algo peor que un síntoma

Mauricio Tarrab
XXI Encuentro del Campo Freudiano en París

Jacques-Alain Miller en su texto Cloture (1989) , retitulado por él mismo para la traducción castellana(1) ?Para una investigación sobre el goce autoerótico?, define los términos de un programa de investigación alrededor del ?problema sexual?, problema que la droga evitaría que se formulara como tal. Hugo F.Freda, en un texto clínico que ha sido orientador para nosotros, La toxicomanie: un symtome moderne (2) , había ya demostrado la importancia de la identificación al ?Soy toxicómano? como respuesta precisa y moderna a la cuestión. Eric Laurent en Cinco puntuaciones sobre la toxicomanía(3) precisa la evidencia de pensar a la droga como una formación de ruptura, con lo que abre el campo de su diferenciación con el síntoma freudiano (formación de compromiso), formación de ruptura. Problemas?soluciones?rupturas? Estos tres avances teóricos y clínicos se derivan, con una precisión implacable, de la tesis de J. Lacan sobre la droga de 1975, que ha sido desde entonces un faro en la tormenta, pero el sentido de cuya luz no era fácil de descifrar. Me atrevo a decir que lo que hemos abierto con nuestro trabajo,que como quería J.A.Miller, es un campo de una investigación que se sostiene, es deudor de estas tres puntuaciones fundamentales. Están allí los problemas que hoy seguimos tratando de cercar. Las soluciones y rupturas que hemos podido aislar en lo que la clínica de los toxicómanos nos enseña.
Si nuestro movimiento más enérgico fue introducir la dimensión sujeto en el problema, abriendo una nueva perspectiva de clínica de las toxicomanías, interesando a los psicoanalistas en esa práctica, poniendo en su lugar a las cuestiones sociales; con eso también percibimos allí los límites del psicoanálisis.
La ubicación, en un trabajo de contrapunto que hemos sostenido con Ernesto Sinatra y Daniel Sillitti, de la función del tóxico(4) y de la operación toxicómana(5) se derivan de allí.

Ahora estamos bajo otro marco la de una Clínica de la Sexuación que nos provoca a plantearnos las cosas de un modo que nos devuelve a los fundamentos de nuestra investigación. Tomamos para eso el giro que J.A.Miller nos indica al ubicar lo que él mismo llama ?una mutación en la Enseñanza de Lacan?. Una clínica de la sexuación,diferenciada de una clínica del sujeto. Una clínica que toma como referencia el Síntoma y que parte de la diferencia sexuada (lo hétero-sexual) y no de la homosexualidad del sujeto, para dar cuenta de lo a-sexual del goce. En ese marco se debe también atender la relación entre Identificación y Sexuación. Esta perspectiva nos hace explorar ahora una zona donde verificar que la droga también puede ser ??una aflicción peor que un síntoma? (J.Lacan El Sinthome 1976) . Cuando la droga reemplaza la aphlicción de la relación del sujeto con el falo, esa solución es su estrago. El estrago de ?un goce que vale más que la vida?(6) .

UNA MUTACIÓN

S.Freud, en un texto tan temprano como lo es La sexualidad en la etiología de las neurosis, escrito en 1898, define lo que de manera directa o mediante unos rodeos, hemos tratado de situar con el trabajo de elaboración colectiva, realizado durante estos años en el TYA
?...no todo el que ha tenido la oportunidad de tomar durante un lapso morfina, cocaína, clorhidrato, etc ., contrae por eso una ?adicción? a esas cosas. Una indagación más precisa demuestra por lo general que esos narcóticos están destinados a sustituir ? de manera directa o mediante unos rodeos ? el goce sexual faltante...?.

Trataré de enmarcar lo que quiero decirles, extrayendo algunas consecuencias, las que puedo extraer, al giro en la enseñanza de J.Lacan que J.A.Miller viene trabajando en sus ultimos cursos, en especial : El partenaire-S y Lo Real en la experiencia analítica.
Lo haré para pensar, en relación la toxicomanía tomada del lado de la cuestión del partenaire, qué podría ubicarse como una clínica de la sexuación,nuestro tema de hoy.

Sabemos que J.A.Miller ha ubicado que, a cierta altura de la enseñanza de Lacan, hay en ella una discontinuidad , a esa discontinuidad la denomina, en el curso El partenaire-S, una mutación a partir del Seminario XX ,Aun..
De las consecuencias de esa mutación, que inaugura la última parte de la enseñanza de Lacan, J.A.Miller extrae la nueva escritura que nos propone bajo la forma del algoritmo

Esto invierte el movimiento de todo lo anterior ,donde se ha tratado de que hay un Real dominado por el semblante, un real que obedece a las leyes del significante.
Cuando el punto de partida de Lacan es el lenguaje ,se ocupa de demostrar cómo las leyes del significante se imponen a lo Real.

Inversamente, luego de la mutación, se trata de un Real que no solo domina sobre el semblante sino que excluye toda clase de sentido. La antinomia del sentido y lo real es el problema del psicoanálisis . Esa reformulación empieza por el lenguaje, nada menos.
El lenguaje con su poder mortificador, aniquilante sobre el goce , con su efecto de estructura que es de vaciamiento de goce, tiene como correlato al $ barrado. El sujeto ya muerto, representado por significantes y un sujeto que como tal, dice Lacan no tiene gran cosa que hacer con el goce, hay que adjuntarle un resto de goce.
Allí hay ,aún una definición del lenguaje como aparato de no-goce.
Pero a partir de este momento el lenguaje es definido como aparato de goce , como algo que sirve para gozar. La inversión tiene consecuencias impactantes cuando el significante mismo es causa de goce.
A Lacan ya no le basta más el concepto de sujeto. Comienza a hablar de parlêtre lo que incluye el cuerpo, y este movimiento es derivado del cambio en la concepción del lenguaje.

Para pensar lo que llamamos una clínica de la sexuación, deberíamos partir de esta mutación. Tendríamos entonces una clínica de la sexuación, que toma en cuenta la relación parletre--partenaire-síntoma en dialéctica con lo que llamamos una clínica del sujeto que se centra en la relación del Sujeto y el Otro.Voy a decir que entiendo esa diferencia por la referencia de cada una tiene. La clínica del sujeto se refiere a la lógica del Todo, al S1, mientras que una clínica de la sexuación incluye el no-todo y su referencia es el S (A) tachado.

IDENTIFICACIÓN Y SEXUACIÓN

Con Freud la identificación es el modo en que, por medio del Otro, se ordena para el sujeto la pertenencia sexual. Es el tratamiento simbólico de la diferencia del viviente sexuado . Eso se puede escribir

Responde a la lógica del Todo y la primacía fálica. Eso dice lo que se debe hacer como hombre o mujer y marca la vía de la amenaza y la privación como la asunción sexual, lo que indica que en esta perspectiva de la enseñanza de Lacan ?el sujeto no asume su sexo por la relación sexual sino por la castración, por los desfiladeros del significante?(7) .

Lacan al introducir la sexuación muestra en su lógica, una anti-identificación.
Mas bien Hombre y Mujer se identifican así por su modo de goce. Son lo que J.A.Miller llama ?las estructuras significantes del cuerpo? del lado masculino y del femenino las que determinan la pareja-síntoma como medio de goce. Eso cambia la perspectiva que puede escribirse

Y que abre el campo del no-todo.
Habría ahí para resolver entonces una relación, una oposición, entre una Clínica del sujeto y una Clínica de la sexuación. La primera toma en cuenta la ?asunción sexual? y la Bedeutung fálica, mientras que una clínica de la sexuación es una clínica que tiene como brújula el Síntoma y que parte de la diferencia sexuada lo (hetero-sexual) y no de la homosexualidad del Sujeto, para dar cuenta de lo a-sexual del goce. Eso permitiría cernir esa diferencia del lado mujer que la perspectiva del sujeto borra.
Una aproximación que se sitúa ya no en la lógica del Todo y la falta ,sino más bien en la lógica de lo femenino, del no-todo.

ALGO PEOR QUE UN SINTOMA

Con esta pespectiva entonces voy a plantear las cosas de un modo en que me parecen posibles pensarlas hoy aplicando esto a las toxicomanías:

Sigo pensando --como hace muchos años--(8) que la droga no solo es un goce, sino que es también un goce usado como defensa.
Pero una defensa, que ahora pienso,.en el sentido de aquello con lo que el sujeto se defiende lo real.
Una defensa paradojal, si la miramos del lado de sus efectos de devastación y del lado de la posición de quien la usa. Hace muchos años una frase de Baudelaire, citada por J.Lacan en su Seminario de la Angustia, me daba la pista precisa para situarla, decía Baudelaire (quien también se ocupo de los paraísos tóxicos): ?Soy el cuchillo y la herida? .

Hemos trabajado durante estos años también en la perspectiva de la droga estaba en relación al síntoma: no del síntoma neurótico que llama al Otro ,sino del síntoma en su vertiente de repetición, de goce.

Ahora voy a plantear las cosas con una variación con la que espero provocar la continuación hoy mismo de nuestras discusiones.
Tomo una referencia de J.Lacan del final de su enseñanza, para decir que: la droga es algo peor que un síntoma.
Tomo con libertad esta referencia de J.Lacan , solo para indicar una dirección para pensar en tema.
Es una cita del Semianrio Joyce El Sínthome de la clase del 17-2-76:

Si una mujer es un sinthoma para todo hombre,[?] Se puede decir que el hombre es para una mujer [?] una aflicción peor que un sinthoma; pueden ustedes articularlo como les convenga: incluso un estrago.

Es la posición en la que deja Lacan a hombres y mujeres en vista del desencuentro sexual.
El hombre acompañado de su sinthoma, la mujer acompañada de eso que la estraga.
Eso hace pareja. Eso que hace pareja , está en el luegar de lo imposible de la relación entre los sexos en el hablante. Está en el lugar de esa otra segregación de la que hablaré brevemente para concluir.
Una aflicción peor que un sínthoma.
Describe bien lo que la droga puede ser?algo estragante, una aflicción(9) estragante
Algo por lo cual alguien puede ir hasta el sacrificio, hasta la devastación.
El estrago del que habla Lacan, para situar lo que un hombre puede ser para una mujer, lleva la marca no de lo simbólico --alrededor de lo cual una mujer puede ordenar su vacío-- sino que lleva la marca de la relación de la mujer a la Madre.
He ahí el estrago principal del que la relación a un hombre viene a tomar el relevo. Con lo que ella hace pareja.
Una frase de la maravillosa Margarite Duras lo define plenamente:

? en mi infancia, la desdicha de mi madre ha ocupado el lugar del sueño...siempre unicamente ella, ya sea la madre despellejada viva por la pobreza o la que en todos sus estados clama en el desierto?
?Nuestra Madre no previó aquello en que nos hemos convertido a partir del espectáculo de su desesperación?

Y sabemos de su relación al amante y después al alcohol . Ven de que se trata? en alguna oportunidad M.Duras escribió que el alcohol (una aflicción peor que un síntoma) ha tenido para ella esa doble función de limite, y de estrago.

el alcohol tuvo para mi la función de Dios y la de matarme. (10)

Rara paradoja de la droga, que desde la perspectiva del partenaire, es algo peor que un síntoma. Es lo que deben uds encontrar en la clínica. Soy optimista como ven, los incito a encontrarlo, a situar cómo sus pacientes se defienden con la droga de la confrontación a la falta de relación entre los sexos. A esta segregación. Los incito a verificar cómo el problema de sus pacientes es el de no poder salir de la repetición del uno, solo, autoerótico y encarnar en alguien, en un ser existente al Otro como partenaire de goce.

La segregación(11) entonces retorna en mi reflexión pero ahora con otro sesgo. Ya no es la segregación 1, que el Otro social impone a los sujetos que consumen y de lo que tenemos múltiples evidencias que uds conocen tanto bien. Tampoco se trata ahora de la segregación 2, que el toxicómano ejerce sobre el Otro, rechazándolo, rechazando situarse en el inconsciente, lo que a muchos les hace perderse la chance del psicoanálisis.
Se trata de otra segregación. De una ineliminable contra la que el toxicómano ha usado una defensa peculiar, cual es la de usar un objeto del mundo para sustraerse de su confrontación.

Se puede decir que el mismo concepto de sujeto supone que algo se pierde, se segrega, se le extrae. El sujeto , el $ lacaniano, está segregado de su complemento, que busca en la imagen, en el significante del Otro,en fin en el objeto pequeño a. Es lo que escribe la fórmula del fantasma. Es la lógica del Todo, del Uno y el Todo, la que nos lleva a situar la relación de la falta y lo que la reemplaza, sea el Falo o la muleta de la droga, y por lo tanto lo que se construye un sujeto alrededor de ese límite.
?Captar lo que pasa con el goce a partir del fálo y la castración es ponerle al goce un calzado que lastima los pies?(12) . En contrapunto, una clínica de la sexuación abre la perspectiva de lo que no entra en la lógica del todo sino la de lo ilimitado de un goce sin la ?horma de la castración?.

La segregación 3 de la que hablo es la que en Lacan se llama No hay relación sexual.
Porque la segregación que cuenta, esa que es real, es la segregación entre los sexos.
Entre el Hombre y la mujer? hay un muro. Hay una segregación estructural para el sujeto del Otro sexo

Y entre el hombre y la mujer entonces está lo que suple esa ausencia, ausencia de relación, ausencia de goce. Lo que es el significante del goce: el Falo simbólico, el que reparte las cosas entre el ser y el tener. Las cosas, quiero decir, las identificaciones sexuales. Las que dicen --si uno ha pasado por el Edipo--, lo que hay que hacer como hombre o como mujer.
Pero que lo digan, que digan lo que hay que hacer, no quiere decir que eso después en la cama funcione. A veces eso impide llegar a la cama. Y cuando se llega allí pueden sobrevenir las sorpresas, los malentendidos, los síntomas, los fantasmas, que se entrometen en el cuerpo a cuerpo. Ahí comienzan a funcionar otra cosa: eso que llamamos las condiciones de goce de cada quien.
Para esos desencuentros la droga tiene una solución terminante. Terminante porque también en muchos casos termina con el sexo, y con el sujeto mismo.
Es la solución que deja a cada uno por su lado. Solo con su goce. Es la solución cínica del toxicómano.
La solución que rechaza la del fálo, pero también que elude el Otro sexo.

Es eso con lo que nos taladró las orejas J.A.Miller, desde el mismo comienzo de nuestro trabajo en el TYA hace casi 10 años, al orientarnos hacia una investigación sobre le goce autoerótico: la droga como solución al problema sexual. Y me doy cuenta que hemos tratado de responder a esa incitación durante estos años de investigación.

Ahora bien: ¿qué es este problema sexual del cual he dicho recién implica una segregación?
Los convoco a que hagan, aquí en el TYA, de eso el tema de un programa de trabajo. La respuesta que le den a eso, hará de sus intervenciones , sí o no, una clínica que toque lo real del problema de la toxicomanía y lo haga moverse un poquito. Una clínica que le cause problemas a la defensa que el sujeto se ha procurado.

Les digo una de las respuestas con las que me oriento:

Para el toxicómano hombre (si se puede decir así) la droga no es un síntoma. La droga es para él un estrago y debería conseguirse un síntoma, es decir hacer de una mujer su síntoma. Es decir que un análisis debería hacerlo afrontar ese pasaje que le permite a un varón, hacer del horror a la castración femenina , una causa de su deseo.

Para el toxicómano mujer (si se puede decir así) la droga es también un estrago como puede serlo un hombre o la Madre. Un análisis debería permitirle que un significante del Otro tome el relevo del goce por la vía del amor, del amor transferencial. En la vía de obtener un saber sobre eso que la hace propensa a no tener límites. Eso debería darle la chance de enlazarse a un partenaire que no la arrase, un partenaire que pueda respetar su disparidad.

Salidas de la toxicomanía: una del lado del deseo (en el varón); otra del lado del amor al saber (del lado de la mujer).
Salidas del goce autoerótico hacia el lazo con un partenaire, salidas que no sean una aflicción peor que un síntoma.

Mauricio Tarrab

(1) JAM Para una investigación del goce autoerótico Sujeto,Goce y Modernidad 1
(2) H.Freda La toxicomanie: un symtome moderne. La toxicomanie et ses thérapeutes. Navarin 1989
(3) E.Laurent Cinco puntuaciones sobre la toxicomanía
(4) E.Sinatra 1994
(5) M.Tarrab 1994
(6) JAM ibid 1
(7) J.A.Miller De la naturaleza de los semblantes.Buenos Aires,Paidos 2002
(8) La droga un remedio contra el goce. Malentendido 6 .Buenos Aires 1989
(9) Fabián Naparstek me acercó una referencia de J.Lacan que yo desconocía, donde refiriéndose a la cuestión del fálo escribía aflicción con ph para denotar como la relación del sujeto con el fálo
(10) M.Duras La vida material
(11) La segregación del Otro. Pharmakon 2 . 1995
(12) J.A.Miller ibid 7









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