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LA TERCERA MUJER de Gilles Lipovetsky

Por Viviana Erazo y Pilar Maurell


Publicado en Antroposmoderno el 2001-10-15

El filósofo francés Gilles Lipovetsky expuso las tesis de su último libro:"La Tercera Mujer: permanencia y revolución de lo femenino".

http://www.fempress.cl/204/revista/tercera.html

          
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(FEMPRESS) Desde hace tres décadas, se mueve en la escena del mundo occidental una mujer que conquistó el poder de disponer de sí misma, de decidir sobre su cuerpo y su fecundidad, el derecho al conocimiento y a desempeñar cualquier actividad. Sin embargo, dice el filósofo e investigador francés Gilles Lipovetsky, este cambio "no significa una mutación histórica absoluta que hace tabla rasa del pasado. Nos equivocamos, yo incluido, cuando creímos que se había instalado un modelo de similitud de los sexos, es decir, un proceso de intercambiabilidad o de indistinción de los roles masculino y femenino".
El libro "El segundo sexo", (1949), como Simone de Beauvoir definió al ser femenino por su subordinación al hombre, ya no describe la nueva condición de la mujer. Después de los años 60s y las transformaciones sociales y culturales que tuvieron lugar en occidente, se ha producido el advenimiento histórico de la mujer sujeto, lo que Lipovetsky llama: La Tercera Mujer.
Conocido por sus libros "La era del vacío", "El imperio de lo efímero", "El crepúsculo del deber", en los que da cuenta de sus investigaciones sobre las tendencias fundamentales de la cultura actual y expone sus tesis sobre el replanteamiento del individualismo y la posibilidad de una ética postmoderna, estuvo en Chile como invitado especial de la Universidad Nacional Andrés Bello, para participar en el Ciclo de Conferencias "Una mirada al alma" . En él expuso los postulados de su último libro, aún no traducido al español, "La tercera mujer: permanencia y revolución de lo femenino" tan cuestionado como aplaudido en el debate que ha generado.



LA PRIMERA Y SEGUNDA MUJER


Durante el período más largo de la historia de la humanidad, la mujer fue considerada como un mal necesario, un ser inferior, sistemáticamente despreciado por los hombres. Esa es la primera mujer, de acuerdo a Lipovetsky, de la que tanto griegos como romanos y predicadores cristianos denunciaron sus vicios y la estigmatizaron como un ser tramposo y funesto. Inferiorizados sus roles, las actividades masculinas eran consideradas dignas de gloria e inmortalidad.
Un cambio cultural e histórico muy importante empezó a producirse después de la segunda edad media a partir del código del amor cortesano que rendía culto a la dama amada y exacerbaba su perfecciones morales y estéticas. Ya en los siglos 18 y 19 es a la esposa, madre y educadora de los niños a la que ponen en pedestal filósofos, ideólogos y poetas. De acuerdo al análisis de Lipovetsky, esa es la segunda mujer, no reconocida aún como sujeto igualitario y autónomo pero cuyos roles son reconocidos socialmente, celebrándose de manera especial ese nuevo poder de formar a los niños, de educar lo masculino y civilizar comportamientos y costumbres.



EL RESCATE DE LA DIFERENCIA


Hoy, según el filósofo, la libertad de gobernarse a sí misma/o, que ahora se aplica indistintamente a hombres y mujeres, es una libertad que se construye siempre a partir de normas y de roles sexuales que permanecen diferenciados. Un ejemplo es la relación prioritaria de la mujer con el mundo privado, la afectividad y los sentimientos, así como la permanencia de su rol al interior de la familia. En el terreno del amor y la seducción, y a pesar de la revolución sexual, esta época no logró cambiar la posición tradicional de las mujeres en sus aspiraciones amorosas. No obstante la caída de innumerables tabúes, el sentimiento sigue siendo el fundamento privilegiado del erotismo femenino. Si bien en las maniobras de acercamiento entre los dos sexos las mujeres empezaron a tomar la iniciativa, es mucho más discreta y selectiva que la que practican los hombres.
Para Lipovetsky, las desigualdades que aún persisten en el mundo del trabajo, de la política y otros no se explican sólo como sobrevivencia de valores del pasado, retraso o arcaísmo, que la dinámica igualitaria hará desaparecer en el futuro.

El lugar predominante de la mujer en el rol familiar se mantiene no solamente a causa del peso cultural y de las actitudes egoístas de los hombres, argumenta, sino porque estas tareas enriquecen sus vidas emocionales y relacionales, y dejan en su existencia una dimensión de sentido.
En las sociedades postmodernas, los códigos culturales que obstaculizan radicalmente el gobierno de sí misma, como la virginidad o la mujer en el hogar, pierden terreno. En cambio, afirma Lipovetsky, "los códigos sociales que como las responsabilidades familiares permiten la autoorganización, el dominio de un universo propio, la constitución de un mundo cercano emocional y comunicacional, se prolongan cualquiera sea la crítica que los acompañen por parte de las propias mujeres".



EL TERRENO DEL PODER


A pesar de la feminización de las carreras y del empleo, el poder económico y político permanece mayoritariamente en manos masculinas. Si las mujeres están asociadas prioritariamente al polo privado de la vida y los hombres al público, esto tiene consecuencias inevitables en la cuestión del poder. Aunque lejos estemos todavía de una sociedad que dé las mismas posibilidades a hombres y mujeres en el acceso a éste, no se debe solamente a los obstáculos masculinos sino a la priorización que dan las mujeres a los valores privados que las vuelve refractarias a la lucha del poder por el poder.
Se espera que en el futuro habrá muchas mujeres en los centros de poder, pero no será el poder político el último bastión masculino en caer; será el poder económico el más lento en abrirse a las mujeres.
Estas, sugiere Lipovetsky, manifestarán mayor inclinación por puestos de responsabilidad política que comprometerse en luchas por grandes puestos de poder en las empresas. "Aceptarán mejor sacrificar una parte importante de sus vidas privadas por causas que vehiculicen un sentido de progreso para los otros, que expresen un ideal común, que sacrificarse por funciones económicas marcadas sobre todo por el gusto del poder por el poder".


LA TERCERA MUJER



La Tercera Mujer rechaza el modelo de vida masculino, el dejarse tragar por el trabajo y la atrofia sentimental y comunicativa. Ya no envidia el lugar de los hombres ni está dominada como diría el psicoanálisis por el deseo inconsciente de poseer el falo. Representa una suerte de reconciliación de las mujeres con el rol tradicional, el reconocimiento de una positividad en la diferencia hombre-mujer. "La persistencia de `lo femenino' no sería ya un aplastamiento de la mujer y un obstáculo a su voluntad de autonomía, sino un enriquecimiento de sí misma".
La larga marcha por la autonomía de las mujeres no está terminada. Lipovetsky considera que en el futuro será más importante la movilización y responsabilidad individual que las movilizaciones colectivas. "Será un feminismo más individualizado, menos militante, el que se vislumbra en todo caso en las naciones europeas. Un feminismo tal vez más irónico en relación a sí mismo y "vis a vis" de los hombres. Un feminismo que no parte en guerra contra la femineidad y que no diaboliza al hombre".

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PILAR MAURELL



Lipovetsky anuncia en un libro el nacimiento de «La tercera mujer»
Según el filósofo francés, las feministas defienden un ideal arcaico


BARCELONA.- Dice Lipovetsky que «las mujeres son imprevisibles» y de ahí que su libro empezara siendo una cosa y acabara por otros derroteros teóricos. Porque el filósofo francés Gilles Lipovetsky acaba de publicar La tercera mujer (Anagrama), un libro en el que analiza la situación de la mujer moderna en los 90. Un estudio, además, que le ha costado varias discusiones con las «feministas más radicales».

El autor de La era del vacío y de El imperio del efímero aborda la figura de la tercera mujer, o lo que es lo mismo, «un compendio entre la autonomía individual de la propia mujer y la tradición». Este filósofo, formado en la revolución sexual y cultural de los 60, creía, antes de empezar su estudio, que esta década «lo había cambiado todo y que los individuos eran iguales», pero más adelante se dio de bruces contra la realidad y decidió seguir por este sendero.

«En mi libro propongo una interpretación [del rol de la mujer] que ha chocado mucho a las feministas», asegura Lipovetsky. «Muestro que hay normas y valores sociales que desaparecen, mientras que otros se mantienen». Es decir, el culto a la belleza, las formas de seducción y la posición de la mujer en el hogar» han permanecido, mientras que, por ejemplo, «el culto a la virginidad ha desaparecido por completo».

A partir de esta constatación, Lipovetsky se pregunta: «¿Por qué se produce este hecho?», si lo más lógico es que «las normas desaparecieran al mismo tiempo». La respuesta es que, a lo largo de los siglos y, especialmente, a finales de milenio, «lo que obstaculiza el libre albedrío de las mujeres ha desaparecido, mientras que las normas tradicionales, compatibles con la autonomía de la mujer, se van perpetuando».

Desigualdad de roles

De modo que «persiste la desigualdad en los roles», asegura el filósofo. «Creo que la mayor parte de las mujeres desean ser cortejadas, deseadas... y esto explica que la tradición se perpetúe», comenta Lipovetsky, algo divertido, y añade serio que «existe la necesidad imperante de recomponer la identidad femenina».

Una identidad que bebe de la revolución de los 60 pero que, a su vez, se opone a ella. Así, el filósofo argumenta: «En los 60 no querían ser mujeres objeto, no se maquillaban..., mientras que ahora la industria de la estética está viviendo su etapa dorada». «Las mujeres tienen el poder de estudiar, de trabajar y tener éxito, pero a la vez no quieren renunciar a su feminidad», subraya.

Y esto, según Lipovetsky, es lo que no entienden las feministas radicales. El filósofo no niega que «el feminismo de los 60 y los 70 haya puesto sobre el tapete temas importantes», pero considera que estas mujeres defienden un ideal arcaico. «En este feminismo», asegura, «no se ha entendido la transformación de lo femenino, que es lo que yo llamo la tercera mujer». Actualmente «existe una preocupación por la estética, lo que no impide que la mujer se desarrolle en su trabajo», y «esto es lo que las feministas no han entendido», concluye el filósofo.


El sexo, el hogar y el trabajo

En La tercera mujer, Lipovetsky acompaña cada afirmación con datos extraídos de estudios recientes de mercado o sociólogos y estudia la mujer en tres ámbitos: en el sexo, en el hogar y en el trabajo.

Así en su libro afirma que «las mujeres son mucho más numerosas que los hombres a la hora de optar a un empleo a tiempo parcial: ocho de cada 10 veces, dichos puestos los ocupa la mujer».

En cuanto al rol femenino en el hogar, Lipovetsky cita un estudio que indica que «el 79% de las españolas, el 70% de las inglesas y las alemanas, y el 60% de las francesas e italianas declaran que su cónyuge no realiza tarea doméstica».

También aborda un problema muy actual, que afecta sobre todo a las jóvenes generaciones: la fiebre de la belleza y el mercado del cuerpo. ¿Qué mujer no sueña estos días con estar delgada? «La delgadez», dice, «se ha convertido en un mercado de masas. En 1993, cuatro de cada 10 francesas querían adelgazar, el 70% por razones estéticas. En Estados Unidos, el 75% de las mujeres se consideran demasiado gordas, habiéndose doblado su número los años 70 y 80».

Lipovetsky defiende que la que llama «tercera mujer», en contra de la primera -de la época medieval- y la segunda -símbolo de belleza-, se forma a partir de la mezclar de la modernidad y la tradición.

«La mujer reivindica tener estudios y trabajo, pero al mismo tiempo no rechaza las diferencias existentes entre ambos sexos», lo que sí «ha rechazado es el feminismo», asegura el filósofo.

Y en medio de esta revolución a toma de posiciones de las mujeres de fines de milenio, ¿dónde queda la figura masculina? Lipovetsky se contesta formulando una pregunta: «¿No hemos ido demasiado lejos exagerando la crisis de la masculinidad?».

Para el filósofo esta cuestión aparece «en los libros y la han desarrollado los novelistas», pero «no es algo que yo observe en la realidad». Y como él ha decidido basarse en lo que ve, da la cuestión por concluida.





      BIENHECHOR DEL GENERO: RUFINO SOLANO

GENERO. HISTORIA DE CAUTIVAS ARENTINAS. RECONOCIMIENTO AL CAPITÁN RUFINO SOLANO, SINGULAR PERSONAJE HISTÓRICO DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES Y DE ARGENTINA.- Hace casi un siglo, a la edad de 76 años, dejaba de existir el capitán azuleño don Rufino Solano. Este muy particular militar, recordado como “El diplomático de las pampas”, desplegó inigualables acciones en favor de la paz, la libertad y la vida en la denominada “frontera del desierto”. Como resultado de estas acciones Rufino Solano, mediante su trato proverbial con el aborigen, consiguió redimir PERSONALMENTE a centenares de mujeres, niños y otros prisioneros, de ambos bandos, impulsado siempre por un notable y especial sentimiento hacia el género, encarnado en la lacerada figura de la cautiva. Asimismo, se destacan entre sus acciones, el haber evitado sangrientos enfrentamientos mediante sus prodigiosos oficios de mediador y pacificador, pactando con los máximos caciques indígenas numerosos acuerdos de paz y de canjes de prisioneros. Realizando esta arriesgada tarea en beneficio de la población de Azul y de numerosas localidades de la Provincia de Buenos Aires e incluso de otras provincias aledañas. En el plano religioso, cumplió destacado protagonismo sirviendo de enlace en la acción evangelizadora hacia el aborigen llevada a cabo por la Iglesia de aquella época. En cumplimiento de esta última actividad, se lo vio prestando estrecha y activa colaboración al Padre Jorge María Salvaire, fundador de la Gran Basílica de Luján denominado “El misionero del desierto y de la Virgen del Luján” (participó en la célebre expedición a los toldos del cacique Namuncurá) y actuando de ineludible interlocutor entre los jerarcas aborígenes y el Arzobispado de la ciudad de Buenos Aires, en la persona del Arzobispo Dr. León Federico Aneiros, llamado “El Padre de los Indios”. Esta encomiable labor del capitán Rufino Solano fue desarrollada durante sus más de veinte años de carrera militar y continuó ejerciéndola después de su retiro hasta su muerte, ocurrida en 1913. Actualmente obra en la Legislatura de la Pcia. de Buenos Aires, un proyecto de ley para declararlo Ciudadano Ilustre de dicha provincia.- http://elcapitanrufinosolano.blogspot.com O para leer la página completa del personaje en internet escriba en su buscador la expresión: - elcapitanrufinosolano - (blogspot)

Enviado por: Horacio Chans @ 27/07/2009


      FEMINIDAD y el tercer hombre

Espero que aprendamos (Los hombres nacidos a mitad del siglo XX) el nuevo rol de la mujer en un espacio múltiple, la necesidad de compaginar sus características de mujer (gestante y reproductora que le exige mantener el derecho a un territorio donde proteger sus hijos e hijas y cuidar de asegurarle un futuro estable a su familia) con las oportunidades que se abrieron para asegurar que sus expectativas sean más posible de alcanzar. Las posibilidades de obtener el equilibrio de su familia participando en los juegos de la política y de los negocios, no significan necesariamente un cambio en su rol natural de madre (Tia - madre, cuando no se tienen hijos) como protectora y gestora de unidad familiar, de poseedora de un territorio físico, adquirible sólo participando económicamente y haciendo un uso racional del poder en confrontación con hombres que esperan verla en condiciones de dependencia e inferioridad.Una nueva racionalidad que hace parte de una reflexión colectiva sobre la comunión de valores des seguridad planetaria y respeto por la vida.No podemos aislar la transformación mental de toda la humanidad indiscriminadamente, respecto a la aceptación de valores más globales, de intereses que nos afectan a todos en forma sistémica.La homogeneidad de saberes y el reconocimeinto de derechos sociales y ambientales aparejados con los derechos de mujeres y niños, dan un espacio de responsabilidad para la mujer que entiende que su papel en el hogar es vital e insustituible por el hombre, así intente asumir funciones tradicionales de la mujer moderna.La "tercera mujer" no se diferencia mucho de la primera y de la segunda mujer en su plano afectivo; es en el espacio cognitivo que su potencialidad se liberó para ser útil socialmente, tal como lo han intentado la mayoría de los hombres por que fue su responsabilidad asignada históricamente.Hay avances aspectos cognitivos, mayor conocimiento aplicable y mayores poisbilidades de exploración para la mujer y también para los hombres es este nivel de conscincia que da paso a lo que podríamos llamar el "tercer hombre", un hombre más relajado, más satisfecho en su sexualidad, más participe en las decisiones internas del hogar y más apoyado por la mujer ( informada y capacitada)en la solución de los problemas cotidianos. este tercer hombre y la tercer mujer se encuentran que lo afectivo fluye con más libertad y que los conflictos se reducen a medida que se comparten pasadas funciones aprovechando las diferecnias y competencias propias de cada sexo.

Enviado por: Miguel Angfel Ospina -López @ 10/12/2008


      No olvidar que Gilles

Es un hombre. Entonces desde allí es que escribe. No puede dejar de estar imbuído en su propio gusto por lo femenino.

Enviado por: ALEjandro Guerra Aguilera @ 05/12/2008


      confussipovetsky

Desde mi punto de vista, L. confunde la aparente anomia de la sociedad capitalista actual con la posmodernidad. Aparente anomia respecto a los valores "humanistas", puesto que el capitalismo posee su propia moral que premia las conductas dirigidas al éxito estético-monetario, corporativo o unipersonal. Sin embargo esta moral es igualmente heredada del racionalismo moderno, como la humanista.Por cierto, este es otro desacuerdo con L., que considero de perversidad teórico-ideológica de los retromarxistas convertidos a pos-neo-capitalistas; confundir posmodernidad con ausencia de ética. Cuando, más bien se trata de un cuestionamiento ético a la honestidad del viejo paradigma basado en la razón.En este marco de confusión de paradigmas filosóficos, L. confunde sus deducciones androeurocéntricas con la "realidad", sin tener en cuenta ni la diversidad de culturas ni la influencia de la cultura de masas entre las mujeres que pugnan por el "éxito" dentro de una sociedad capitalista donde resuenan mucho aun lemas humanista-burgueses. Presuponiendo una autonomía personal, propia de la mística moderno-racionalista, totalmente cuestionable.

Enviado por: Borondenia @ 04/11/2008


      de nucha ayuda

En los actuales momentos estoy realizando mi Maestria en Tecnologia Educativa, y mi propuesta de Tesis va enfocada hacia laq mujer, lois textos del autor me han ayudado a comprender mejor el mundo vivencial de lasa mujeres apesar de ser mujer...

Enviado por: yeglys requena @ 29/07/2008


      interesante...

Lo leí someramente, pero me resultó muy interesante .y convincente su punto de vista, me encantaría poder decirselo a través de su correo electrónico...?lo tienen?

Enviado por: elcye M. @ 03/06/2008


      muy buen libro

lo mejor es el enfoque hacia la mujer

Enviado por: chop @ 29/05/2008


      Velo de la historia

Al filósofo polaco francés, lo he seguido con interés por lo interesante de su enfoque a la especie humana.Pienso, que su trabajo apunta a lo ya hecho por el naturalista Darwin, en animales y vegetales.A su vez, aparte de suspicacias, el hombre macho, tendrá un período de readapatación en el que podría declararse en huelga de sexo.Carlos Domeyko V

Enviado por: Carlos Domeyko V @ 24/04/2008


      Una Mirada real de la mujer

Con autores de este pensamiento hacen sentir a la mujer como persona, su argumentacion lo lleva a verse a uno mismo en nuestra epoca y a repensar que no es solo la igualdad con los hombres lo que buscamos vamos mas alla hacia la contruccion de una vida mejor y en latiamerica estamos en procesos de transformacion.

Enviado por: MARTHA CECILIA GARCIA @ 14/04/2008


      sobre la 3er mujer

muy interesante libro. La unica dificultad estriba en la aceptacion de rol-genero, es decir entender-profesar la filosofia del "justo medio"para cualquiera de los 2 generos. Aun queda mucho tiempo para lograr la libertad de la igualdad con una procreacion responsable.

Enviado por: r g chacon @ 16/03/2008


      Para reflexionar, excelente

Me parece que este libro, si bien no es la biblia para definir el qué de la mujer actual, si nos da la oportunidad de reflexionar entorno a qué somos las mujeres actuales, desde lo que nos dicta nuestro propio ser como desde lo que socialmente nos influye. Definitivamente coincido en que las mujeres no buscamos ya igualarnos con el hombre, porque la realidad nos dice que esta sociedad masculinizada no ha logrado cosas muy positivas como para ocupar el oprobioso lugar de los varones... más bien, que nuestra esencia femenina nos permita hacer mejor las cosas, desde nuestras propias trincheras.

Enviado por: Gabriela @ 15/08/2007


      cierto es...

que siguen encasillàndonos en formas de feminismo consumista, asì le dirìa yo, sin embargo me gusta la idea de que se reconozca que no por querer encontrar equidad debemos dejar de sentir, la mujer latina debe de ser sujeto de un anàlisis diferente, con paràmetros que la acerquen a entender su actuar y sentir....... què hay del hombre? de lo que realmente vive y siente? dònde estàn los anàlisi, estudios y reflexiones que nos ayuden a las mujeres a entender una masculinidad que nosotras educamos, que han dejado en nuestras manos femeninas y ciertamente no entienden la visiòn masculina... què tan culpables somos de tanta represiòn femenina cuando de niños educamos reprimiendo lo masculino...

Enviado por: jenny @ 15/08/2007


      Que hay de la renuncia?

La mujer en la posmodernidad es dada a la competencia con el hombre por el deroche de admiracion hacia si misma. La adaptacion de juicios de valor sin obsevarse como una mujer libre, en tanto se siente mas cerca de la igualdad con el hombre, mas tradicional se torna. olvidando el terreno que se ha avanzado.

Enviado por: aldo @ 08/08/2007


      y el hombre?

Me pregunto si hay alguien que se dedique a analizar qué le pasa a nuestro hombre posmoderno. con tanto cambio en su complemento femenino, cómo se siente... qué rol espera para él dentro de la familia... si ahora su poder economico ha de compartirlo con su mujer... me pregunto si el hombre posmoderno está en crisis frente al avance y consolidación de la mujer en el siglo XXI...

Enviado por: maria mac lean @ 07/08/2007


      Feminismo metarelato

La mujer igual que los hombres no es lo que le gustaria ser, y de una manera general las mujeres no se comportan deacuerdo con los ideales feministas de los 60. Lipovetsky nos hace refleccionar sobre este tema y nos pregunta si esto es causa de una mora cristiana represaora y consumista como nos dice Xena en su mensaje o en canvio por una falta de conexion real entre los ideales feministas y las inquietudes de la mujer de la calle. Seguramente no es ni lo uno ni lo otro y lo unico que ocurre es que la mujer ejerce su liberta de ser como le plazca, tradicional ,feminista radical, fashion, etc.. en la medida que la socieda le permita.No soy yo que voy a negar las desigualdades que aun ay.

Enviado por: Artur @ 17/07/2007


      solo realistas

Ba que idealistas podemos ser muchos en la actualidad seamos realistas la liberacion de la mujer de la oprecion y el olvido en el que se le tenian que para mi es algo que nunca tuvo que pasar pero lo que el autor quiere dar a entender es que ni la mujer ni la sociedad hemos podido reubicar al sexo femenino en su nuevo rol dentro de la misma no sabemos ahora que es lo que le corresponde, es dificil ponernos de acuerdo. no quiero hablar de igualdad mas bien de complementariedad entre hombre y mujer y no de guerra de sexos por que a la mujer no se le deja hacer muchas cosas que el hombre realiza pero cual es la esencia de esa mujer nueva? hay que encontrarlo

Enviado por: realista @ 16/07/2007


      Pues yo estoy de acuerdo

vuelta a la prehistoriaCreo que Lipovetsky reivindica el derecho de la mujer a realizarse por el camino que considere más oportuno... y que las imposiciones de trabajo, poder y riqueza no tienen que ser superiores a otros valores...con lo que estoy plenamente de acuerdo. Vuestra mujer moderna es un fiasco, puesto que la mayoría está esclavizada por un trabajo ( en ocasiones impuesto por una presión social) y un rol en el hogar que o bién no quieren o no pueden abandonar...

Enviado por: Carlos @ 12/06/2007


      Y...Amèrica Latina?

Aun la mujer latinoamericana lucha con su subconsiente històrico que lleva a confrontar la moral con la que la educaron y sus deseos de ser. Sin embargo, a medida que avanza los medios comunicativos y nos acercamos más mundialmente, la Mujer lationamericana, va comprendiendo que tiene un lugar, un espacio muy importante en la construcciòn del siglo XXI y siguientes. Lo primero, que sea consciente que no es ni debe ser suyagada al dominio del hombre y lo segundo que por su conformaciòn fìsica, emocional y mental tiene un gran poder que debe descubrir y tercer que todo su quehacer lo proyecte como molde modelo y ejemplo.Clara Patricia Cano. Colombia

Enviado por: claraPatricia @ 14/01/2007


      Ciencia Vs Politica

Pues los roles de genero deberian de una vez actualizarse y redirigirse cientificamente, asi nos libraiamos de oportunistas religiosos y tribades feministoides que pudren tanto la vida social.

Enviado por: Humanista @ 02/01/2007


      ba

esto es para: cocorbsrbs@yahoo.com.mx estamos en el siglo 21. por favor no te limites a leer la biblia.si bien lipovetski acierta en ciertas afirmaciones en otras no tanto. apoyo el comentario de xiana.

Enviado por: rumpel @ 18/12/2006

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