LA ESCUELA: ¿UN MODULADOR DE LA SUBJETIVIDAD?

Antonio Javier Jaramillo Alzate∗
zotea1@gmail.com
Publicado el: 04/06/09


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Hoy la escuela se encuentra en una enorme encrucijada. Nunca desde su nacimiento ha estado tan cuestionada, ni hubo tantas preguntas sobre su actualidad con respuestas bastante negativas, bien desde el marxismo que con Louis Althusser la conceptualizó como aparato ideológico del Estado, o bien desde la sociología que con Pierre Bourdieu la señaló como reproductora del orden social institucionalizado; por su parte, Michel Foucault la describió como una institución productora de encierro al lado de la familia, la fábrica y la prisión. A pesar de la intención de los centros educativos de mantener la escuela como instancia fundamental de socialización (disciplinar), tal parece que la dinámica de la contemporaneidad es hacer brotar una urdimbre de puntos (control telemático) que le disputan esta función.


LA ESCUELA: ¿UN MODULADOR DE LA SUBJETIVIDAD?


Si la experiencia de sí es histórica y culturalmente contingente,
es también algo que debe transmitirse y aprenderse.
Jorge Larrosa


Antonio Javier Jaramillo Alzate∗

Presentación

Hoy la escuela se encuentra en una enorme encrucijada. Nunca desde su nacimiento ha estado tan cuestionada, ni hubo tantas preguntas sobre su actualidad con respuestas bastante negativas, bien desde el marxismo que con Louis Althusser la conceptualizó como aparato ideológico del Estado, o bien desde la sociología que con Pierre Bourdieu la señaló como reproductora del orden social institucionalizado; por su parte, Michel Foucault la describió como una institución productora de encierro al lado de la familia, la fábrica y la prisión. A pesar de la intención de los centros educativos de mantener la escuela como instancia fundamental de socialización (disciplinar), tal parece que la dinámica de la contemporaneidad es hacer brotar una urdimbre de puntos (control telemático) que le disputan esta función. Jesús Martin-Barbero lo expone así:

En el caso de la institución escolar, y de su modelo de educación, asistimos a un proceso en donde aquello que constituyó un ámbito de socialización densa pasó a ser cada vez más dedicado a la administración de saberes, esos que ahora los expertos del ministerio de educación llaman competencias: mágica palabra con la cual esperan conjurar todos los males que aquejan a la educación, cuando realmente lo que logran es de-socializarla aún más al estandarizar su calidad, y
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Jorge Larrosa, “Tecnologías del yo y educación”, en: Jorge Larrosa (editor), Escuela poder y subjetivación, Madrid, La Piqueta, 1995, p. 273.
∗ Historiador, Magíster en Historia, jefe del Programa Convivencia y Derechos Humanos de la Corporación Región.

“abaratarla” al someterla a los parámetros derivados de la reingeniería inherente a la gestión y la competitividad entre empresas .

Esta encrucijada deviene de su carácter de productora de subjetividades , pues la escuela opera un sofisticado entramado de técnicas tendientes a la sujeción del yo . J Larrosa lo expone así:
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Jesús Martin-Barbero, “¿Razón técnica versus razón tecnológica?, en: Mónica Zuleta, Humberto Cubides y Manuel Roberto Escobar, ¿Uno solo o varios mundos? Diferencia, subjetividad y conocimientos en las ciencias sociales contemporáneas, Bogotá, Siglo del Hombre, Universidad Central e Instituto de Estudios Sociales Contemporáneos, 2007, p. 207.
Aquí la subjetividad no se refiere al proceso de organización de la personalidad, tampoco a la identidad o el individuo. Siguiendo a Foucault, el sujeto no es un dato ni una esencia dada de antemano sino el resultado de múltiples fuerzas económicas, sociales, políticas, culturales, síquicas, biológicas, que dispuestas según un orden regulado por las fuerzas mayoritarias confiere una disposición identitaria: ser hombre, mujer, homosexual, negro, paisa, como si fueran etiquetas de envase. A esto Foucault lo denomina modos de subjetivación: “La cuestión es determinar lo que debe ser el sujeto, a qué condición está sometido, qué estatuto debe tener, que posición ha de ocupar en lo real o en lo imaginario, para llegar a ser sujeto legítimo de tal o cual tipo de conocimiento.” En: Foucault, Michel, Estética, Ética y Hermeneutica. Obras esenciales, V. III, Barcelona, Paidós, 1999, p. 364.
El tema no es novedoso en Maestros Gestores, ya que desde hace al menos diez años en este espacio se ha planteado la discusión sobre las tecnologías del yo y la educación. ¿Será hoy el tiempo de “las luchas contra la sujeción identitaria?
Jorge Larrosa, Op. Cit, p. 291.
El momento del nacimiento de la escuela como dispositivo de la política cultural de la modernidad es correlativo a la invención de la imprenta y, con ella, a la práctica de la lectura (orden de la gramática), y a la formación de los espacios nacionales. De hecho para los Estados nación la construcción del sistema escolar fue prioritario en la tarea de configurar identidades nacionales y con ellas la formación del sujeto de derechos.

La pedagogía no puede ser vista ya como un espacio neutro o aproblemático de de desarrollo o de mediación, como un mero espacio de posibilidades para el desarrollo o la mejora del autoconocimiento, la autoestima, la autonomía, la autoconfianza, el autocontrol, la autorregulación, etc, sino que produce formas de experiencia de si en las que los individuos pueden devenir sujetos de un modo particular.

La afirmación de partida: la escuela está atrapada en la lógica disciplinar, acorde con el espacio-nación , intentando desde aquí regular los cuerpos globalizados. Es la carrera de la termodinámica para alcanzar los quantum de energía. Es de esta manera que se aplasta todo lo importante que suceda en la escuela. Lazzarato nos recuerda que:

Encerrar el afuera, encerrar lo virtual, significa neutralizar la potencia de invención y codificar la repetición para quitarle toda potencia y variación, para reducirla a una simple reproducción .

Es entonces relevante en el análisis de la actualidad de la escuela describir los procesos de producción de los sujetos hoy, en la llamada era de la globalización. Por ello en este breve ensayo se intentará el trazado de algunos segmentos que intenten describir los moduladores en la construcción de las subjetividades contemporáneas.

Vida y memoria

Que la escuela trabaja con sujetos, forma sujetos, puede parecer una perogrullada, pero no lo es. Esto si entendemos que el sujeto no es naturalmente dado; el ser humano como dato viviente nace, crece, se alimenta para vivir, se enferma, muere. Pero en cuanto se entiende que ese ser viviente homínido no puede existir sin pertenecer a una sociedad y a una cultura, que es parte de una red de símbolos que definen su lugar en el mundo se está ante un cuerpo subjetivizado. Esta doble condición está engarzada al concepto de vida que los griegos diferenciaban mediante las expresiones zoé y bios. La primera expresión señala la calidad de todo viviente, la segunda de la vida política, la vida en comunidad. Así pues, dos acepciones sobre la palabra vida: vida biológica engarzada al tiempo de las especies; vida societal, cultural engarzando un tiempo humano.
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Maurizio Lazzarato, Por una política menor. Acontecimiento y política en las sociedades de control, Madrid, Traficantes de Sueños, 2006, p. 80; en: http://traficantes.net, consultado en agosto 31 de 2007.
“La captura, el control y la regulación de la acción a distancia de espíritu a espíritu se hace a través de la modulación de los flujos de deseos y de las creencias y de las fuerzas que los hacen circular en la cooperación entre cerebros”. Ibíd., p. 92.


Ahora bien, lo que caracteriza la vida , bios o zoé, es la memoria, dice de nuevo Lazzarato. La biología molecular encuentra que la memoria define la vida, es la posibilidad de transmisión del código genético lo que hace que los organismos vivos se puedan reproducir a si mismos. Por su parte las sociedades humanas desarrollan dispositivos técnicos y simbólicos para sostener la memoria del grupo social cuya vida depende de la repetición de ritmos y valores. En esta repetición podemos encontrar dos movimientos uno circular, lineal del tiempo eterno e inamovible, es el tiempo de la tradición y la conservación, es decir la memoria como rememoración. Niezstche, en las Consideraciones Intempestivas, cuestiona esta memoria desde los ejercicios de la disciplina histórica de su época a la que califica de Monumental, pues sólo considera importantes las grandes gestas, militares o políticas, fundacionales de la Nación. La otra forma de rememoración está en la historia Anticuaria que garantiza la continuidad, lo que siempre ha sido, la historia progreso que coloca en el culmen la civilización; esta es la vía de legitimación de la colonización.

Otro movimiento de repetición es aquél que procede en espiral acercándose a las fuerzas de lo imprevisible, lo impensado, dando lugar al acontecimiento, al gesto inédito de nuevas posibilidades de vida; esta memoria es perlaborativa, por ella las sociedades mutan y se transforman. Estas nuevas memorias no se dan sin enfrentamientos con fuerzas económicas, políticas, culturales; y si alcanzan a triunfar se constituirán en la nueva gran máquina dadora del nuevo sentido. Fue lo que sucedió con el surgimiento del capitalismo que en su movimiento de gestación sustituyó el flujo de la tierra de las sociedades de soberanía por el flujo del dinero; el orden estamental nobiliario por las clases sociales; la monarquía por el gobierno civil.

Este nuevo acomodamiento geopolítico generó una serie de instituciones, saberes y prácticas que hicieran posible el capitalismo industrial. De aquí la escuela con un dominio de saber y técnica que es la pedagogía. La configuración de este nuevo orden, las reglas de juego dentro de las que se mueve es el del orden de la disciplina y el biopoder 9.

Disciplina y biopoder

En los regímenes monárquicos (de soberanía) la consigna del vasallo es morir a nombre del rey, a cambio, éste vengará la ofensa que le sea infligida a su vasallo con sangre. El advenimiento de capitalismo y con él de la modernidad introducirá una nueva consigna: hacer vivir y dejar morir. Aquí, agrega Foucault, no desaparece el derecho soberano sobre la vida y la muerte, pues se seguirá aplicando en las guerras de expansión imperialistas y en las internas, pero si aparece el nuevo derecho a la vida. Esto no es una contradicción, es la legitimación del racismo de Estado a nombre del nosotros, “si quieres vivir el otro debe morir”. Aquí la relación de la vida y la muerte es biológica no de guerra:

“cuanto más tiendan a desaparecer las especies inferiores, mayor cantidad de individuos anormales serán eliminados, menos degenerados habrá con respecto a la especie y yo –no como individuo sino como especie- más viviré, más fuerte y vigoroso seré y más podré proliferar.” La muerte del otro no es simplemente mi vida, considerada como mi seguridad personal; la muerte del otro, la muerte de la mala raza, de la raza inferior (o del degenerado o el anormal), es lo que va a hacer que la vida en general sea más sana; más sana y más pura.

Y advierte Foucault que en el orden del biopoder el racismo no busca eliminar al adversario político, sino preservar la seguridad de la población. Se está aquí frente a una sociedad normalizada.

Los conceptos de biopoder y biopolítica permiten plantear la relación vida y la política; así, se tomará distancia de ciertas concepciones de la vida animistas
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9 Las nociones de biopoder y biopolítica están diseminada en varios textos de M. Foucault como: La historia de la sexualidad. Voluntad de saber T. I y Defender la sociedad. Habría que precisar que en Foucault estos conceptos no están claramente delimitados y tienden a confundirse uno con otro. Un texto que recoge a este filósofo y las discusiones más recientes es el artículo de Maurizio Lazzarato: “Del biopoder a la biopolítica”, En: Revista Nova & Vetera, Nª 48, Bogotá, Instituto de Investigación de la ESAP, Julio-septiembre, 2002, pgs. 53-63.

o vitalistas en las cuales la vida se define como fuerzas vitales, o como un designio divino. Lo que interesa desarrollar es la relación entre la política y la vida. A partir del siglo XVII los procesos de la vida van a entrar en el orden de la política. Esto según dos movimientos que aparecen en distintos tiempos y que a la larga se complementan. En el siglo XVII emerge la disciplina como un conjunto de técnicas dirigidas al cuerpo individual para lograr su eficacia y docilidad; se trata de un ordenamiento anatomopolítico, dirigido a los individuos y que los sitúa en espacios de encierro: escuela, cárcel, hospital, fábrica. La metáfora desde la cual se construyen los cuerpos es la mecánica, el hombre-máquina se erige en emblema de la nueva sociedad industrial y es Descartes quien lo provee:

Y, verdaderamente, es posible sin ningún problema, comparar los nervios y las máquinas que les describo, con los tubos de las máquinas de esas fuentes; sus musculos y tendones con los diversos mecanismos y resortes que sirven para moverlos; sus mentes animales con el agua que los mueve cuyo corazón es el principio y cuyas concavidades del cerebro los respiraderos. Además, la respiración y otras acciones de este tenor que le son naturales y ordinarias y que dependen del curso de los espíritus, son como el movimiento de un reloj o de un molino a los que el curso ordinario de agua puede hacer continuo. 10

Y agrega Le Breton 11 :
Descartes le proporciona garantía filosófica a la utilización instrumental del cuerpo en diversos sectores de la vida social. La metafísica que inicia con seriedad encuentra en el mundo industrial a su principal ejecutor: Taylor (y Ford), quien cumple de facto el juicio pronunciado implícitamente por Descartes. El analogon de la máquina, es decir el cuerpo, se alinea con las otras máquinas de a producción, sin beneficiarse con una particular indulgencia.


La disciplina es garantizada mediante un conjunto de procedimientos dirigidos al
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10 Descartes, Tratado del hombre, cit. En: David Le Breton, Antropología del cuerpo y modernidad, Buenos Aires, Nueva Visión, 2002, p. 78.
11 Ibid, p. 79.

cuerpo individual:
- Organización espacial de los cuerpos que son distribuidos: separados, alineados, puestos en serie y vigilados.
- Los cuerpos son dispuestos de tal manera que permitan su visibilidad general.
- Supervisión, ejercicio y adiestramiento de los cuerpos para incrementar su fuerza útil.
- Racionalización y economía en el ejercicio del poder para incrementar su eficacia mediante: “sistema de vigilancia, jerarquías, inspecciones, escrituras, informes: toda la tecnología que podemos llamar tecnología disciplinaria del trabajo.”

Estos procedimientos disciplinarios se conjugan para dar lugar a un nuevo sujeto característico de la modernidad: el individuo, o mejor el yo individual. Producto de la sociedad occidental, lentamente se va constituyendo hasta aparecer de forma definida en la modernidad; con el individuo queda atrás el sujeto definido por la comunidad y la tradición. Ya desde el medioevo y el Renacimiento es posible identificarlo en la figura del comerciante 13:

Las primicias de la aparición del individuo en una escala social significativa pueden encontrarse en el mosaico italiano del Trecento o del Quattrocento en el que el comercio y los bancos juegan un papel social y económico muy importante. El comerciante es el prototipo del individuo moderno, el hombre cuyas ambiciones superan los marcos establecidos, el hombre cosmopolita por excelencia, que convierte al interés personal en el móvil de las acciones, aún en detrimento del bien general […] ya no son más las vías oscuras de la providencia las que pueden decidir sobre su propia vida o la de la sociedad; de ahora en más sabe que es el mismo el que construye su destino y el que decide sobre la forma y el sentido que puede adoptar la sociedad en la que vive. La liberación de lo religioso lleva a la conciencia de la responsabilidad personal, y pronto conducirá, con el nacimiento de la democracia, a la liberación de lo político.
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12 Michel Foucault, Defender la sociedad, México D.F., Fondo de Cultura Económica, 2000,
p. 219. Veáse, del mismo autor, Vigilar y Castigar.
13 David Le Breton, Op. Cit., p. 41

El capitalismo libera los cuerpos de la tierra y los somete al régimen del dinero: acumulación o salario. La disposición disciplinaria impondrá una sociedad de normalización constreñida por la orden. De ahí que los cuerpos sean regulados por la disciplina que marca ritmos y rutinas para someter el alma y producir en el sujeto una memoria mayoritaria que interioriza los códigos del cuerpo fábrica. De esta manera se conjugan un conjunto de dispositivos institucionales que regulan actitudes y comportamientos, prácticas y discursos sobre la superficie de orden de la producción. Esta regularidad diferenciará al normal del anormal, al incluido del excluido.

Mientras la sociedad disciplinaria se va dibujando desde el siglo XVII al calor de la revolución industrial y el nacimiento del individuo, la biopolítica emerge en la superficie desplegada con la aparición de los saberes biológicos, la democracia y el sujeto de derechos. Se trata de una forma de gobierno que permite al Estado dirigirse a las poblaciones. En la sociedad moderna la vida es gobernada por la política en eso consiste el biopoder. Nuevos saberes y poderes desde el orden biológico van a permitir visibilizar la humanidad especie, las posibilidades de control y modificación. La demografía elaborará y nombrará las preocupaciones por la vida desde fines del siglo XVIII siguiendo los temas de la natalidad, la mortalidad y la longevidad de la población: la preocupación por la muerte cede el paso a la prevención de la enfermedad. Las técnicas de poder que distinguen la biopolítica son:

- Se dirige al hombre especie.
- Está dirigida a la población como una masa global.
- Pone en práctica la observación demográfica y las medidas globales.
- Desarrolla saberes y estrategias que configuran la higiene pública y la medicina social.
- Descalificación de la muerte.
- Controla la eventualidad del evento, es preventiva.
- Garantiza “la seguridad del conjunto respecto a los peligros internos.”

Si garantizar la vida es obligación del Estado democrático el gran conflicto que se plantea es el de los parámetros con los que se construye el lugar de la vida. Lo primero es que los Estados nacionales gobiernan la vida desde el Si mismo como un sujeto universal. Es decir, a partir de la construcción de un Yo que identifica los mismos: hombres blancos, heterosexuales, rentistas y patriarcales. Este es el lugar de la Razón y la norma. Quizás, sea el feminismo de la diferencia la fuerza minoritaria que más claramente a criticado esta situación señalando que en el concepto de sujeto no caben las mujeres ni las minorías oprimidas. Al respecto dice Braidotti:

“En un orden cultural que, durante siglos, fue gobernado por el vínculo homosocial masculino, la eliminación de la diferencia sexual sólo puede constituir un camino en un solo sentido hacia la apropiación, la eliminación o la apropiación de lo femenino en/de las mujeres; es un juguete para varones.” 14

Sociedad de control

Hace unos años, G. Deleuze anunciaba, en un corto ensayo 15 , la aparición de la sociedad de control. Luego de la segunda guerra mundial el orden de la disciplina se sustituye paulatinamente por un régimen de control abierto donde los códigos cibernéticos (comunicación e información) asumen el mando. Se trata ahora de regular no los cuerpos sino las mentes haciendo del control sobre la vida un control sobre los estilos de vida: “las sociedades de control modulan los cerebros y
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Rossi Braidotti, Sujetos nómades, Buenos Aires, paidós, 2000, p. 104. la autora plantea como alternativa la perspectiva del sujeto nómade en el que las subjetividades son singulares y multidiferenciadas.
, “Post-scriptum sobre las sociedades de control” En: Gilles Deleuze, Conversaciones, Valencia, Pre-Textos, 1999, pgs. 277- 281


constituyen hábitos especialmente en la memoria espiritual.”16

Siguiendo a M. Serres podría decirse que es el surgimiento de la casa global 17. Varios acontecimientos políticos, económicos, tecnocientíficos y culturales señalan su aparición. He aquí algunos:

- Tanatocracia. Así llama Serres al gobierno basado en la amenaza de la muerte de la especies humana y no sólo de pueblos, es lo que se puso en evidencia con el lanzamiento de las bombas sobre Hiroshima y Nagazaki 18 . El uso de la energía nuclear como arma de guerra.

- Los totalitarismos fascista y soviético. Los campos de concentración nazis se presentan como un fracaso del ideal moderno liberal de derechos, puesto que en los campos de concentración la vida estaba suspendida, los seres humanos que ingresaban al campo de concentración perdían su condición de tales y se convertían en hombres y mujeres sacrificables. Cuando se entra a un campo de concentración todas las nociones de patria, de raíz, de arraigo, de pertenencia a
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M. Lazzarato, Op. Cit., p. 93.
Michel Serres, Hominiscencia, Medellín, Escuela de Estudios Filosóficos y Culturales,
Facultad de Ciencias Humanas y Económicas, Universidad Nacional de Colombia, 2003, Traducción del francés: Jorge Márquez Valderrama, pgs. 208.
“El 6 de agosto, día de la transfiguración de Cristo y el 9 de agosto festividad de la Patrona de Europa de 1945 sendos bombarderos estadounidenses lanzaron sobre Hiroshima y Nagasaki en Japón las primeras y únicas bombas atómicas con uso militar no experimental. En pocos segundos, ambas ciudades quedaron devastadas, logrando un genocidio instantáneo del cual Estados Unidos nunca se retractó. Se calcula que en estos primeros instantes, en Hiroshima, la bomba mató a más de 120.000 personas de una población de 450.000 habitantes, causando otros 70.000 heridos y destruyendo la ciudad casi en su totalidad. En Nagasaki, el número de víctimas causadas directamente por la explosión se estima en 50.000 mortales y 30.000 heridos de una población de 195.000 habitantes. A estas víctimas hay que sumar las causadas por los efectos de la radiación nuclear. De una población de 645.000 habitantes, el número de víctimas pudo sobrepasar las 400.000 o 500.000, de ellas, 200.000 o 250.000 mortales (los datos difieren según diversas fuentes).” En: http://es.wikipedia.org/wiki/Bombardeos_at%C3%B3micos_sobre_Hiroshima_y_Nagasaki. Consultada el 7 de septiembre de 2007.
Ver Hanna Arendt en Los Totalitarismos. G. Agamben retoma los planteamientos de Arendt y Walter Benjamin sobre la violencia, y los coloca en la perspectiva de la biopolítica analizando las relaciones de los cuerpos ciudadanos y el estado de excepción. Es la tesis que se recoge aquí. Ver de este autor: Medio sin Fin y Homo Sacer.


un lugar desaparecen, el ser humano desaparece porque no tiene una relación con el estado. Es decir, si los derechos son de ciudadanía es el Estado nación quien los puede garantizar, por tanto al dejar de ser ciudadano de algún país se pierde la condición de sujeto de derechos. Esa es la paradoja desde la revolución francesa: derechos de la humanidad (que implica igualdad de derechos independientemente de su condición jurídica, política, cultural, de género, etc.) o del ciudadano. Algunos autores plantean que en la posmodernidad se hace visible el hecho de la existencia de millones de personas por fuera de toda condición de ciudadanía. Sin un Estado que garantice sus derechos, sin capacidad de consumo en una sociedad centrada en el marketing, deambulan en las ciudades como parias:
La vida de un homo sacer está desprovista de valor, tanto en la perspectiva humana, cuanto en la divina. Matar a un homo sacer no constituye una ofensa punible, más tampoco puede usarse la vida de un homo sacer en un sacrificio religioso. Despojada de significación humana y divina que sólo el derecho puede suministrar, la vida del homo sacer carece de valor. Dar muerte a un homo sacer no es ni un crimen ni un sacrilegio, pero por la misma razón no puede ser una ofrenda.20


Es, entonces, el homo sacer efecto del racismo de Estado que la gobernabilidad biopolítica opera para proteger la vida de los propios. Cuando la sociedad considera que hay grupos de la población que pueden ser eliminados por el hecho de que no gustan, por el hecho de que tienen vidas y comportamientos diferentes a los aceptados como normales, se considera que ese grupo puede ser sacrificable, asesinado de alguna manera. Es esto lo que hacen los llamados grupos de “limpieza social” contra prostitutas, homosexuales, gamines, ladrones.
Esa es una de las cosas que ha llevado a una fractura de lo que fue la propuesta del liberalismo, la consideración de la existencia de personas que pueden ser
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Zygmunt Bauman, Vidas desperdiciadas. La modernidad y sus parias. Barcelona, Paidós, 2005, p. 48.

ejecutadas. Y eso lo mostraron los campos de concentración, que habían poblaciones, judíos, homosexuales, comunistas, sin humanidad. El problema, según Agamben, es que la experiencia de estos campos fue retomada por los Estados bajo la figura de los Estados de excepción, en los cuales los derechos podían suspenderse temporalmente al comienzo, pero luego se convirtieron en acontecimientos normales y permanentes.

Si se miran las políticas de migración, todo lo que sucedió después del famoso 11 de septiembre, se ve que hay un desarrollo de esa política en el sentido del control, vigilancia, detención y hasta asesinato a nombre de la seguridad. Detenciones en aeropuertos o cárceles que son espacios vacíos, sin jurisdicción donde las personas pierden su condición de ciudadanía.
- Mundialización de la economía. Si bien el capitalismo se caracteriza por la integración planetaria de los territorios, ahora las fronteras nacionales son impedimentos para la expansión del capital y los mercados que requieren de la descentralización socioespacial.

- La fábrica ha dejado su lugar a la empresa. El agotamiento de la fábrica como dispositivo de acumulación en los años 70 con sus sistemas de producción en cadena (Taylorismo y fordismo) lanzan la mirada hacia el modelo japonés denominado toyotismo. Este anuncia lo que el capitalismo espera de los sujetos:
• Debilitamiento de los lazos de pertenencia del trabajador a la empresa que el capitalismo busca solucionar mediante la relación trabajo-compromiso de vida. Los/as jóvenes hoy no esperan una jubilación sino experiencias laborales, buscan exhibir su nivel de conocimientos no su compromiso con la empresa, por ello es característico su fluir de punto a punto. La exitosidad del individuo se convierte en vector de control. Esta situación no es sólo una conducta laboral, las condiciones de flexibilidad laboral hacen incierto el porvenir y obligan a vivirlo como una aventura que hay que ganar.
• El auge del teletrabajo es uno de los signos identificatorios del mundo laboral en las sociedades de control, cada quien debe autorregularse, la eficiencia del trabajo se mide por sus impactos no por el producto mismo. Además, en la disciplina fordista la ley de los tres 8 era inapelable, con la flexibilidad laboral el tiempo del trabajo es todo el tiempo, aún en el descanso. Deleuze señala la condición de coexistencia de las modulaciones: todo el tiempo se labora, todo el tiempo se estudia, todo el tiempo la vida social 21 .
• Heterarquía. La estructura jerárquica de la sociedad disciplinaria es cuestionada, por eso entran en crisis las instituciones de la modernidad: las iglesias, los partidos, los sindicatos, las fábricas, las escuelas son criticadas por mantener una estructura de mando basada en la obediencia y la autoridad. Hoy se reclama la democratización de las instituciones y los espacios sociales, la gente reclama la participación así esta sea en los programas de televisión o la radio, o en las encuestas de opinión. En las empresas esta democratización se viabiliza con la modalidad del trabajo en equipo en la que el control procede del individuo mismo, la presión del grupo y la competencia entre los grupos.
• La empresa introduce una noción diferente al salario al introducir el fomento del trabajo mediante los beneficios laborales por meritos que no son sólo económicos sino sociales.

Esta transformación del mundo fabril al empresarial es descrita por Deleuze:

Es cierto que ya la fábrica utilizaba el sistema de las primas y los incentivos, pero la empresa se esfuerza con mayor profundidad para imponer una modulación de cada salario, en estados siempre metaestables que admiten confrontaciones, concursos y premios extremadamente cómicos. El éxito de los concursos televisivos más es-túpidos se debe a que expresan adecuadamente la situación de las
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La imagen del/a joven ejecutivo/a es patética al respecto: el estudio es parte del trabajo, y mientras trabajan en su computador chatean con sus redes de amigos/as.

empresas. La fábrica hacía de los individuos un cuerpo, con la doble ventaja de que, de este modo, el patrono podía vigilar cada uno de los elementos que formaban la masa y los sindicatos podían movilizar a toda una masa de resistentes. La empresa, en cambio, instituye entre los individuos una rivalidad interminable a modo de sana competición, como una motivación excelente que contrapone unos individuos a otros y atraviesa a cada uno de ellos, dividiéndole interiormente. El principio modulador de que los salarios deben corresponderse con los méritos tienta incluso a la enseñanza pública: de hecho, igual que la empresa, toma el relevo de la fábrica, la formación permanente tiende a sustituir a la escuela, y el control continuo tiende a sustituir al examen. Lo que es el medio más seguro para poner la escuela en manos de la empresa.

- Exodarwinismo 22 . La condición del ser humanos es la de la externalización de su cuerpo por la técnica y el lenguaje. Este proceso se ha acelerado en el siglo XX por el desarrollo de la ciencia y la tecnología y con el de todos los dispositivos extensores del cuerpo en todos sus sentidos: tecnologías visuales, locomotrices, auditivas, olfativas, táctiles. Especial importancia cobran en esta sociedad de control la nanotecnología y la biogenética que permiten la disolución de las fronteras naturaleza-cultura. Los ritmos de la evolución de las especies son sustituidos por la evolución del objeto técnico. Este proceso aparece ahora referido a las discusiones sobre la patentización de la vida, la biodiversidad y la producción de conocimiento, para citar sólo algunos ejemplos.

- Conciencia de vida planetaria (bioecología). Rapidamente puede decirse que desde los años 70 se hace visible la crisis ambiental que se comienza a colocar con la pregunta por la sostenibilidad ecológica del planeta. Unas primeras lecturas indican que la presión de la población sobre el planeta lo pone en riesgo, se habla entonces de sostenibilidad y de la necesidad de preservar el planeta y su contenido para las generaciones futuras. Posteriormente va a problematizarse el proceso de industrialización señalando que su sistema productivo basado en la idea de la explotación sin límtes del mundo natural tiene efectos devastadores
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22 Expresión de M. Serres en Op. Cit.

amenazando la existencia misma del planeta.

- Ulrich Beck 23 caracteriza la sociedad contemporánea como una sociedad del riesgo. En la era posindustrial se construye la noción el riesgo y con ella de la prevención, nueva forma de control centrada no ya en los individuos sino en su virtualidad. El peligro de las sociedades anteriores se transforma en riesgo por las vías de la planificación y la implementación de tecnologías tendientes a conjurar los peligros o al menos a prevenirlos. La incertidumbre social, política y económica se pretende controlar mediante la gestión. La industrialización y las nuevas tecnologías generan unos conflictos de los cuales en este momento la sociedad se tiene que hacer cargo y sobre los cuales hay que tomar conciencia. Por eso sale al debate público todo el asunto de epidemias, de las muertes, de riesgos tecnológicos, de riesgos bioquímicos, de enfermedades y también de guerras. Ya no hay riesgo que no se debata en los medios, y eso tiene que ver también con el asunto de que globalización se actualiza en el paradigma de la comunicación.
Esta sociedad de control no significa la superación de la disciplina y el biopoder porque coexisten con él. Lazzarato recuerda la enorme cantidad de presos en Estados Unidos, y los millones de niños trabajadores en el mundo. Sin embargo, el contexto desde el cual se leen estos hechos no puede ser igual al de la Europa decimonónica:

El trabajo industrial ya no es el centro de la valoración capitalista, ni un modelo de subjetivación política y social valido para el conjunto de las fuerzas sociales, ni la fuerza exclusiva capaz de producir instituciones y politización en las sociedades de control. En los países occidentales el trabajo asalariado sigue siendo la forma dominante bajo la que el capitalismo explota la cooperación y el poder de invención de las subjetividades cualesquiera, pero ha estado en una multiplicidad de actividades y de estatutos que se expresan por medio de subjetividades y expectativas que no pueden ser devueltas al concepto tradicional de clase.24
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23 Ver: Ulrich Beck, La sociedad del riesgo. Hacia una nueva modernidad, Paidós, Barcelona. 1994.
24 M. Lazzarato, Op. Cit., p. 94

Para concluir este suscinto recorrido por la sociedad de control deberá decirse que según Deleuze el sujeto que está por venir es el dividuo, no más sujetos únicos, individuos. El dividuo es el sujeto fragmentado en la red, multirreferenciado, virtualmente presente-ausente con la potencia de la ubicuidad y el sinsentido del insensato. Nuevas formas de control sobre este sujeto aparecerán, desde ya el código del password y las bases de datos que permiten establecer continua y cotidianamente el ritmo y la posición de las personas en regimenes abiertos.

Ahora bien, frente a este planteamiento del biopoder como forma de dominación sobre la vida, el reto de la escuela está en desmarcarse de la disciplina y asumir hasta el extremo la subjetividad de la sociedad de control. Esto implica no asumirse como centro sino como nodo y desde aquí la modulación. Se trata de producir interferencias a las modulaciones de control sobre los cerebros para generar procesos de creatividad social que transformen las actuales configuraciones del plano de la expresión y el plano del contenido. Es decir, replantear las lógicas binarias (masculino-femenino, naturaleza-cultura, razón-locura, normal-anormal) que han posibilitado la violencia, para generar actos de creatividad social que permitan la movilización de las fuerza sociales y transformar los acontecimientos violentos desde las lógicas de la vida. Por ejemplo, ¿cómo transformar los patrones de vida basados en el consumo, y que suelen ir acompañados de mucha violencia, en opciones de vida alternativas a las propuestas por el mercado para producir individualización? En últimas, y para hablar desde M. Foucault, sería asumir la vida como una obra de arte desde la posición ética del cuidado de sí. Ello significa un proceso de autorreflexión y análisis de los modos de producción de subjetividades para optar por proyectos de vida democráticos y responsables consigo mismo, con los otros/as y el mundo. Esa nueva forma de reconocer la vida, pondría en cuestión las visiones antropocéntricas, utilitaristas y patriarcales de la vida.

Frente al modelo antes descrito, que ha hecho de la política un instrumento al servicio de la violencia, se propone resignificar la política como medio de convivencia que sostenga y anime las relaciones sociales y de la sociedad con la naturaleza; se entiende que la vida se materializa y desarrolla sobre la tierra y de ahí la importancia de un nuevo pacto social que incluya la naturaleza. Este paradigma de la política es lo que se denomina bioecología, desde esta perspectiva la vida es biodiversidad y está presente en todos los órdenes de las existencias, así la vida humana está integrada al devenir de las demás especies animales y del planeta mismo.



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