ANTROPOSMODERNO

 POSMODERNISMO Y MEDIOS DE COMUNICACION

Por: Ricardo Diviani.

http://www.laguna.se/qpq/posmo.html



    INTRODUCCION

    Desde la década del 80, el llamado debate modernidad-posmodernidad ha estado presente en un variado campo de la producción teórica. Desde diferentes lugares, y desde una variada cantidad de disciplina, se ha intentado dar cuenta de cuál es la problemática allí presente. Desde la arquitectura, el cine, la filosofía, la política, la literatura, etc, se ha tratado de definir lo moderno y lo posmoderno, tanto desde una actitud descriptiva, como también desde prácticas productivas que se inscriben en una u otra dirección. Lo llamativo es la dificultad que existe en dar precisiones en que es lo que esta en juego en dicha polémica, y más aun en lo que concierne a poder dar definiciones abarcadoras sobre lo que es la posmodernidad. Es que muchas obras y autores han sido ubicados dentro de este campo sin que existan en apariencia, unidades coherentes. F. Jameson es consiente de esta dificultad cuando ubica a Andy Warhol y el fotorrealismo, a los Talking Heads y Terry Riley, a Godard y un nuevo tipo de cine comercial ya hasta la llamada teoría francesa, por poner algunos de los ejemplos heterogeneos que da Jameson, perteneciente a la cultura posmoderna.(1)

    Como señala este autor, esta variedad dificulta describir lo que es el posmodernismo. Pero si bien Jameson brinda elementos que dan unidad a esa diversidad, es visible que no existen descripciones demasiado similares entre la gran cantidad de autores que se han abocado a polemizar esta cuestión. Y no solamente en lo que concierne a describir la llamada posmodernidad, sino también a entender la propia modernidad.

    Y no tratamos aquí con un simple problema de estilos o de prácticas artísticas, sino que la cuestión de la posmodernidad tiene que ver con toda una serie de transformaciones en la cultura, y que remite, necesariamente, a cuestiones teóricas, políticas y sociales.
    I-p;

    EL DEBATE MODERNIDAD-POSMODERNIDAD.

    Quizás el debate central, desde el punto de vista teórico-p;filosófico, ha girado en torno a Habermas y el denominado "posestructuralismo" frances. O más precisamente a los ataques de Habermas a los "jóvenes conservadores" y la respuesta, que desde ese campo, ha dado Lyotard. No ingresaremos aquí en los pormenores de dicho debate, pero sí retomaremos algunos elementos de lo que ha dado cuenta Huyssen en "Guia de la posmodernidad", y que permite, por un lado, ubicarnos en esta problemática, y por otro, entrar a una de las cuestiones por las cuales se puede hablar de una cultura posmoderna: la del papel de los medios de comunicación en una cultura contemporánea fuertemente estetizada.

    Habermas sostiene que existe un clima generalizado de crítica a la cultura moderna, y que la desilusión por el fracaso de los programas que abogaban por la negación del arte y la filosofía, se han convertido en un pretexto para posiciones conservadoras. Para este autor, la posmodernidad, en realidad, se presenta como anti-p;modernidad. En este sentido, Habermas arremete contra el antimodernismo de los "jóvenes conservadores", luego de distinguirlo del "premodernismo de los viejos conservadores" y del "posmodernismo de las neoconservadores".

    En relación a los "jóvenes conservadores", (línea que, según el frankfurtiano, esta integrada por franceses que van desde George Bataille hasta Derrida, pasando por M. Foucault) Habermas sostiene que estos recuperan la experiencia básica de la modernidad estética, "reclaman como propias las revelaciones de una subjetividad descentrada, emancipada de los imperativos del trabajo y al utilidad, y con esta experiencia dan un paso fuera del mundo moderno. Sobre la base de actitudes modernistas, justifican un irreconciliable antimodernismo. Colocan en la esfera de lo lejano y lo arcaico a las potencias espontáneas de la imaginación, la experiencia de sí, y la emoción. De manera maniquea, contraponen a la razón instrumental un principio sólo accesible a través de la evocación, sea éste la voluntad del poder, el ser o la fuerza dionisíaca de lo poético".(2)

    Habermas se lamenta del ambiente anti-ilustración que se ha generalizado a partir de la segunda posguerra. Via Nietzche, según plantea Habermas, el pensamiento posmoderno se halla inundado de un rechazo de las ideas de universalidad, racionalidad, verdad y progreso propio de la modernidad, lo que convierte al "pos" en un "anti" modernismo.

    Si la razón iluminista se transformó en instrumental, esto no quita que se deba abandonar su potencial emancipatorio. Esta es la idea de Habermas y por la cual ataca, como dice Huyssen, "especialmente a quienes están en condiciones de confundir razón y dominación, en la confianza de que al abandonar la razón nos liberaremos de la dominación. Todo el proyecto habermaniano de una teoría social crítica se mueve en torno a la defensa de una modernidad ilustrada, que no es idéntica al modernismo estético de la crítica y la historia del arte"(3). Para Huyssen la noción de Habermas de modernidad está purificada de los impulsos anarquistas y nihilista de las vanguardias estéticas, y aquí aparece una de las manifestaciones de la confución desde donde interpretar la propia modernidad. Para los franceses, la modernidad es fundamentalmente una cuestión estética vinculadas a las vanguardias y sus producciones destructora del lenguaje y otras formas de representación. En cambio, para el filósofo alemán, la modernidad se remonta al proyecto emancipatorio de la ilustración, que él trata de rescatar.

    La visión de los franceses es limitada al considerar a la razón iluminista la responsable de todos los males del siglo XX, y no ver que las vanguardias artísticas también se alimentaron de principios de la filosofía de la ilustración. Pero al mismo tiempo, como señala Huyssen, "la caracterización de Habermas de la visión posnietzchana de la modernidad como solo antimodernidad, o lo que es lo mismo, posmoderna, implica un juicio demasiado estrecho sobre la modernidad, por lo menos en lo que concierne a la estética"(4)

    Para Huyssen, existe una cierta relación entre el modernismo estético y el "posestructuralismo". "La lista de no va más, (realismo, representación, subjetividad, etc,) es tan larga en el posestructuralismo como lo fue en el modernismo"(5) Pero si el posestructuralismo es un modernismo "confiado en su rechazo de la representación y la realidad, en su negación del sujeto, la historia..." que es lo que lo hace "posmoderno" o que se lo considere como tal?. Lo convierte el abandono de las cargas de la responsabilidad que tenía el arte y la literatura de cambiar la vida, la sociedad, el mundo, y no pretender superar la crítica, más allá de los "juegos del lenguaje" o el ámbito de lo estético.

    Pero lo que caracteriza a la actual sociedad posmoderna para Lyotard (autor ubicado dentro de esa corriente de pensamiento llamado posestructuralista), y que va más allá de lo estético, son la desaparición de los relatos emancipatorios y de legitimación del saber, propios de la modernidad, los relatos marxistas, idealistas, iluministas, y también el relato cristiano y el liberal. La cultura posmoderna se caracteriza por la incredulidad hacia esos relatos y la legitimación del saber se realiza de una manera prefomativa, una legitimación exitista y pragmática.

    No pretendemos desarrollar aquí las ideas de Lyotard, sino, simplemente tener presente que el papel fundamental en el surgimiento de la cultura posmoderna lo tienen las nuevas tecnologías que se apoyan en el lenguaje. Estas son las que han modificado el estatuto del saber, saber que se traduce en cantidad de información y se imbrica de poder. Un saber no universal, sino heterogéneo y que corresponden a los diversos "juegos del lenguaje".


    II. LA PERSPECTIVA DE HUYSSEN.
    En gran medida, la problematización abre la cultura actual ha girado en esta cuestión de la modernidad-posmodernidad. El valor del texto de los textos de Huyssen es que tienden a salirse de visiones demasiadas polarizadas y estrechas. Parafraseando a Baggiolini, la lectura de Huyssen es sugerente, entre otras cosas, "por la manera en que se aleja de la un tanto asfixiante tradición francesa, por un lado, o la insistentemente obvia modernidad habermasiana"(6). En este sentido, los trabajos "Dialéctica escondida" y "Guia de la posmodernidad" se sitúa en una visión muy cercana a la del norteamericano M. Berman y a su manera dialéctica de interpretar las contradicciones de la modernidad. De la misma manera que Marx lo había realizado en el siglo XIX, o Berman lo propone para el siglo XX, Huyssen se propone rescatar la posmodernidad tanto de sus "campeones" como de sus "detractores". "Así cono Marx analizó dialécticamente la cultura de la modernidad en sus dos aspectos, progresivos y destructivos, la cultura de la posmodernidad debería ser captada en sus logros y sus pérdidas, en sus promesas y perversiones", dice este autor.
    Estos textos de Huyssen pueden ser leídos desde dos perspectiva, que lógicamente están unidas: el aspecto estético, y la cuestión social y política. Lo primero tiene que ver con las vanguardias históricas y su relación con la tecnología, ademas del papel que le cabe al arte en una cultura en donde los viejos problemas de un arte separado de la vida, y la de la dicotomía de lo alto vs lo popular ha desaparecido; y el segundo aspecto remite a qué es lo que queda de los impulsos utópicos de las vanguardias, de sus ideas de transformar el mundo y la vida. Pero a estas dos perspectiva habría que sumarle una de las premisas centrales: la radical transformación de la cultura occidental, una transformación en la sensibilidad, que Huyssen entiende que el término posmoderno, describe adecuadamente.
    La dialéctica de este autor se dirige a la relación entre vanguardia histórica y tecnología, que estaba presenta no solo en la obra misma del movimiento artístico, sino, ademas, que intentaba ser utilizadas para destronar el sagrado recinto del arte culto. Pero si las vanguardias intentaban transformar el mundo, uniendo arte y vida, fue la tecnología la que tuvo éxito en esta tarea. W Benjamin, a mediado de los años 30, había pronosticado que la reproducción tecnológica destruía el "aura" de la obra de arte y en esta perdida Benjamin veía las condiciones para una futura integración del arte a la vida en una sociedad emanciapada. Pero contra las predicciones del crítico alemán, lo que la destronación del valor cultual auratico produjo fue, en realidad, que la producción estética ingresara de lleno en el ámbito de la industria de la cultura. Benjamin se esperanzo en las tecnologías y sus posibilidades redentoras, pero como dice Huyssen "Irónicamente la tecnología ayudo a iniciar al arte de vanguardia y su ruptura con la tradición para luego privarlo de su necesario lugar en la vida cotidiana. Fue la industria cultural, no la vanguardia, la que tuvo éxito en transformar la vida cotidiana".


    III. LOS MEDIOS DE COMUNICACION Y LA CULTURA DE LA IMAGEN.
    Más allá de abanico dispar en cuanto a la caracterización sobre la posmodernidad, o la diferencias valorativas entre apologistas y detractoras, existen rasgos comunes a todas las descripciones y que permiten denominar la cultura actual con características diferentes a una visión clásica de la modernidad. Uno de esos elementos es el gran desarrollo de los medios de comunicación en las últimas décadas que ha llevado a muchos a denominar la época actual como la de la "cultura de la comunicación". Los modernos medios de comunicación son, en gran medida, los responsables de las transformaciones y los causantes de los fenómenos con los cuales se caracteriza la cultura posmoderna. Desde la visión de la posmodernidad como fin de los grandes relatos hasta la posmodernidad como debilitamiento del pensamiento racional y la visión de una historia unitaria y lineal, el papel de los medios de comunicación ha sido el caballito de batalla fundamental a la hora de las argumentaciones. Y si bien es cierto que las críticas a las ideas básicas de la ilustración no son atributos solamente de la posmodernidad, es cierto tambien que las modernas tecnologías comunicativas vienen a reforzar, por lo menos en apariencias, el agotamiento de lo moderno. Son los medios los que han permitido la salida a la superficie de las voces de las diferentes subculturas, y por lo tanto la caída de una visión unitaria del mundo y la historia, según Vattimo. Son las tecnologías comunicativas las que han producido una sociedad de la información, y las que han colaborado en la destrucción de los metarrelatos, según Lyotard.

    Si el proyecto de la modernidad ha sido destruido, o se ha agotado en sus propios impulsos, para algunos; o debe ser rescatado de sus detractores para otros, lo cierto es que las tecnologías comunicativas han sido un factor clave en las transformaciones sociales y culturales de este fin de siglo. Ante esto se hace necesario acercarnos a indagaciones sobre cuales son los alcances y consecuencias de dichas transformaciones.
    En este sentido es importante los cambios que se han operado en el campo de lo estético y que Huyssen señala como uno de los fenómenos que permiten denominar a la época actual como posmoderna, o sea, aquello que tiene que ver con las modificaciones de la experiencias sensitivas y perceptivas. Esto, porque como dice Huyssen, la experiencia estética es la capacitada para organizar la fantasía, las emociones, la sensibilidad, y por lo tanto puede conllevar, decimos aquí, a una revalorización del deseo de utopia.

    Una de las experiencia típica de la cultura posmoderna es la percepción del "shock", experiencia disruptiva de la tradicional reflexiva y que W. Benjamin hace 60 años, recortaba al ámbito de la experiencia del arte de vanguardia y al de la tecnología reproductiva y en la actualidad esta presente en todos los campos de la cultura.

    Si al experiencia del shock fue vislumbrado por Benjamin como transformador de la tradición, en la actualidad se ha convertido en reafirmador de lo existente. Hace tiempo que el shock perdió sus impulsos subversivos para ser parte de las técnicas de la industria cultural y cualquier intento de reavivar su espíritu crítico no tendría ningún sentido.

    La estética del shock no es solo el atributo de algunas superproducciones hollywodenses, sino que esta presente en la realidad más cercana de las personas del mundo de hoy: la de los medios masivos de comunicación. Estética com?n al videoclip, y que no solo remite a un corto producido para una difusión de un tema músical, sino que la tv, ciertas producciones cinematográficas y literarias reclaman cada vez más parecerse a ese tipo de videos, en donde la caótica proliferación de imagenes fragmentada y desconectadas vuelven imposible una lectura lógica y lineal.

    Es este tipo de estética lo que ha permitido a autores como Jamenson hablar de experiencia esquizofrénica, concepto lacaneano que el autor norteamericano utiliza para dar cuenta de ciertas prácticas de la cultura actual. La esquizofrénica es la metáfora que corresponde a la estética de la fragmentación en donde se rompe la cadena de significante y por lo tanto la construcción de sentido se pierde. La serie de significante que ligada constituye una expresión se rompe y por lo tanto se genera una sensación de presente continuo, desconectada de un pasado y un futuro.

    Pero este tipo de estética, vinculada fundamentalmente a la imagen, no es la distorsión de cierto tipo artístico de utilización, sino que parece ser parte constitutiva de la propia reproducciones tecnológica de las imagenes. La revolución de la imagen fue de la de un tipo representativa a una reproductora de la realidad y a partir de allí (fundamentalmente con la fotografía hasta los experimentos actuales de realidad virtual, que tiende a borrar realidad y representación), lo que ha sucedido es una aceleración de la velocidad en las mismas y por lo tanto la fragmentación, la simultaneidad, la yuxtaposición, etc, aparecen como lenguajes propios de las tecnologías electrónicas.

    Es interesante para esto detenerse en las características que enuncia Baggiolini con respecto a la imagen electrónica y con la cual se puede comprobar no solo la similitud con la experiencia que buscaban las vanguardias, sino como los medios de comunicación son los privilegiados portadores de esta estética. Baggiolini caracteriza a la imagen electrónica como "...Vertiginosidad, implicación sensorial, (re)presentación inmediata, memoria retiniana. Destemporalización: simultaneidad e instantaneidad, actualidad, sensación de presente continuo. Destotalización (fragmentación): gramática no letrada, sintaxis rota que impregna por extensión la literatura y la música joven. Montaje acelerado de los fragmentos por contaminación, collage. Desreferncialización: perdida de lo real como referente, las imágenes hablan por si mismas. Multiperspectividad: múltiples planos de un mismo objeto. La imagen propone que a más puntos de vista, más conocimiento, a diferencia del perspectivismo cartesiano asociado a la escritura que postula que a mejor punto de vista más conocimiento, es decir: linealidad vs multiplicidad."(7)

    Esta experiencia sensitiva conlleva una especie de seducción por el vértigo. El vértigo es un tipo de experiencia que fascina y que se busca de múltiples formas, pero que en la cultura actual esta muy ligada a la experiencia con los medios. Una metáfora de esto puede ser el zapping (si bién esta lejos de la experiencia "realmente de vida" a que apela la Pepsi Cola en su publicidad, en donde se recurre a deportes de alto riesgo como cultura del vértigo). Esto porque el zapping es un buen ejemplo para verificar que este tipo de experiencia no remite solamente a la producción televisiva, sino al uso interactivo del espectador que lleva la fragmentación a niveles mucho más extremos. Es cierto que la proliferación del sistema de cables invita a esa utilización, pero es el público el que se fascina con este tipo de lectura vertiginoso. A través del control remoto los espectadores acceden a una acumulación desordenada de imágenes en un tiempo muy breve, lo que requiere una rápida capacidad de retención, aunque más no sea mínima, de información.

    La facilidad con los que los más jóvenes pueden "leer" las enloquecida velocidad de las imágenes, en relación a las personas más adultas, manifiesta como se han modificado los hábitos perceptivos. Beatris Sarlo dice que su hace medio siglo la atracción a la televisión estaba sustentado en la imagen, hoy la atracción esta en la velocidad. (8)


    CONCLUSION.

    Cuando hace meses atrás la transmisión del juicio por el asesinato de María Soledad, se convirtió en uno de los fenómenos televisivos más importante de los últimos tiempos, por la cantidad de telespectadores y por su grado de implicancia participativa, algunos se preguntaron como era posible en estos tiempos que el público asistiera horas frente a las imágenes quietas de dos cámaras y al discurso de jueces, abogados, testigos, etc, que estaba plagado de referencias temporales y de lugares y en donde, para seguir la lógica de los relatos, se necesitaba de un alto grado de atención.
    La sorpresa ante el éxito televisivo del juicio se puede deber a una tendencia a incorporar de una manera exagerada muchas de las descripciones sobre la posmodernidad. En realidad, si la experiencia del hombre actual se limitara a esa enumeración caótica de vértigo, shock, esquizofrenia, etc, la experiencia de vida sería muy pobre.
    Si bien es verdad que los modos de percepción y sensación se han transformado, y muchas de las imágenes con las cuales se describen esto cambios son justas, esto no quita que la experiencia reflexiva, la lectura racional y crítica no tenga lugar. Es cierto que la crítica ideológica, la argumentación racional, tiene poco peso en una sociedad saturada de información. En esto puede llegar a tener razón Lyotard en relación a Habermas, cuando introduce la cuestión del poder, pero no por eso se debe abandonar el proyecto de una sociedad emancipada, que ha sido uno de los discursos clásicos de la modernidad.

    NOTAS.
    1) Jamenson, Fredic, "Ensayo sobre el posmodernismo", Bs.As. E. Imago, pag 15.
    2)Habermas, Jürgen, "Modernidad un proyecto incompleto", aparecido en El debate sobre modernidad posmodernidad, 1989, E. Puntosur, pag 143.
    3) Huyssen, Andreas, "Guia de la posmodernidad". aparecido en "El debate modernidad posmodernidad".
    4)Idem.
    5)idem.
    6)Baggilini, Luis, "Vanguardia y utopia" aparecido en la revista "Línea de Sombra".
    7)Baglione Luis, citado por Conrado Ugarte en el "Anuario del departamento de Ciencia de la Comunicación".
    8)Sarlo, Beatriz,"Escena de la vida posmoderna", Bs.As, E. Ariel, pag 63.