ANTROPOSMODERNO


    Alejandro Jodorowsky Prullansky, nace en Chile en el año 1929, hijo de emigrantes rusos. Sus padres querian que estudiase medicina.A los veintitrés años, el mimo, cineasta, psicomago, tarotista y novelista chileno se fue de Chile, de una noche para otra. No volvió sino hasta 1991, cuando rayaba la sesentena. Durante todo ese tiempo vio escasamente a su familia y a sus antiguos amigos. Al volver, a petición de un programa de televisión, efectuó una incursión de reconocimiento a su casa de infancia en un segundo piso de Matucana, donde los suyos hicieron vida de inmigrantes.
    Reconocido en todo el mundo como uno de los creadores más personales de las últimas décadas. Ha filmado películas como El Topo y Santa Sangre, clásicos dentro del cine de culto. Tiene varias novelas en su haber. Y su trabajo como guionista de historieta ha dado obras tan importantes dentro de la historieta europea como La Saga del Incal, dibujada por Moebius; su continuación, La Casta de los Metabarones, hecha junto al argentino Juan Gimenez; Alef - Thau; y Anibal Cinco.



    Por eso siempre que hay una nueva serie escrita por Jodorowsky hay que leerla. Aunque no siempre sea un dechado de originalidad, como es en el caso de Megalex.L
      a ciudad de Megalex es de una perfección industrial. Se ha extendido por casi todo el planeta, arrasando todo lo que sea natural, azaroso, anómalo. Megalex funciona aceitadamente, con la perfección de lo artificial. Todo es perfecto. Si no lo es, se lo destruye. Hasta los seres humanos. La policía es clonada para que sean todos iguales, perfectos y puedan pelear por Megalex durante sus cuatrocientos días de vida. Este es un mundo feliz, como díría Aldous Huxley.
      Quedan todavía algunos focos de Naturaleza, principalmente el Bosque de Chem, una selva consciente que intenta sabotear el avance imparable de Megalex, mientras espera al Geomesías.
      En este mundo debe sobrevivir un clon policial clonado defectuosamente, con el tamaño de un gigante. En este primer tomo vemos la persecución implacable que se le hace, hasta ser rescatado por alguien cercano al Bosque de Chem. Y no cuento más, que arruino lo que pasa.
      Este primer tomo de esta serie sirve más que nada como introducción al mundo donde ocurrirá la historia. Un mundo decididamente poco original, demasiado deudor de las antiutopías de Huxley o George Orwell o del Farenheit 451 de Ray Brabdury para asombrar a esta altura del partido. Los dibujos de Fred Beltran ilustran bien la historia pero no es nada que no se haya visto antes en los trabajos de gente como Gimenez, Moebius o Enki Bilal.Hay más mitología en la figura legendaria de Jodorowsky que en los episodios de sus cómics iniciáticos. Se lo recuerda como un animador santiaguino de los tempranos años cincuenta; como autor —con Parra, Lihn y otros- del diario mural Quebrantahuesos, dislocado informativo de factura surrealista que se exhibía en una vitrina de El Naturista: como precursor de los happenings, como fundador del teatro pánico, en compañía de Fernando Arrabal; como engendrador de la película El topo, que, como se sabe, es hoy objeto de culto en Estados Unidos.Alejandro Jodorowsky vive hoy en París, en una casa con jardín, en la rue Liberation.

      Fuente: Editorial Planeta



      PERIODISMO UC - PREGRADO - TRABAJOS DE LOS ALUMNOS

       RAMO  Taller IV, prensa
       PROFESOR  Eliana Rozas
       AUTOR  Natalia del Campo

      http://www.per.puc.cl/periodis/pregrado/trabajos/delcampo.html



      Alejandro Jodorowsky: Todos lo aman, ¿Él nos ama?

      Una vez al año, cada vez que pisa la losa del Aeropuerto Internacional de Santiago, Alejandro Jodorowsky se cansa. Necesitaría agregar horas al día para poder recibir a toda la gente que lo quiere ver. Se lo pelean los medios de comunicación, editoriales, sicólogos, dibujantes de cómics, sus viejos amigos y algunos curiosos. Por eso no es fácil acercarse a conversar con él. Sobre todo para sus seguidores, en su mayoría jóvenes, que este año se hicieron esperanzas. Y siguieron los pasos del escritor hasta la Feria del Libro de Santiago.

      A las cinco de la tarde, en toda la Estación Mapocho sonó una voz que anunciaba: "en el stand número 36 el escritor chileno Alejandro Jodorowsky está firmando los ejemplares de su último libro 'La sabiduría de los Chistes' ". Sentado frente a una mesa, en el stand de su editorial, esperaba a sus primeros lectores. A su lado, el gerente general de Grijalbo, Francisco Tepper, cuidaba de que nadie se cruzara delante del retrato de dos metros de su visita ilustre. Las vendedoras colocaban los volúmenes de la obra en filas ordenadas. Tres guardias de seguridad rodeaban el lugar, mientras comenzaban a llegar algunas personas.

      Tiene 69 años y no quiere jubilar. Él quiere llegar a los 120. Hay un elemento nuevo en su apariencia para quienes no lo veían hace un año en Chile: la barba, que con su pelo canoso combina con un impecable traje oscuro y camisa blanca. Parece incómodo esperando a algún fanático lector. De pronto, le llegaron un par de preguntas...

      Periodista: Alejandro, puedo hacerle un par de preguntas, estudio periodismo...

      Alejandro: (la interrumpe) Estoy firmando libros, así que no tengo mucho tiempo.

      Periodista: No va a demorar mucho...

      Alejandro: (mira al horizonte)

      Periodista: (Se sienta en cuclillas a su lado, apoya la grabadora en la mesa, quedando varios centímetros debajo de su entrevistado)

      En su último libro "Psicomagia" (técnica terapéutica inventada por él, donde cura a partir de actos metafóricos que apelan al inconciente) usted entrega recetas a las personas a partir de símbolos ¿cómo llegó a hacer terapia con chistes?

      Alejandro: Es siempre lo mismo, es el estudio de los símbolos y de las metáforas. Una metáfora es interpretable de mil formas y un signo es interpretable de mil maneras, pero cómo lo interpretes actúa sobre éste. Entonces trata de dar y hacer la mejor interpretación posible.

      Periodista: ¿Cómo se inició esta búsqueda?

      Alejandro: Desde la interpretación de lo sagrado, luego de los cuentos y poemas japoneses. De ahí llegué a los chistes. Las cosas se imponen, uno no las busca... como tú, yo no te busqué y ahí estás. Así llegan los chistes.

      Periodista: Viviendo lejos de Chile, en París, ¿cómo ha podido conocer el humor chileno?

      Alejandro: El humor chileno es increíble, lleno de juegos de palabras que yo no conozco.

      Periodista: ¿Y en qué están tus proyectos de películas?

      Alejandro: Bien. Sigo haciendo lo mismo

      (Interrumpe una señora con anteojos. Tiene un libro en la mano)

      Señora: Hola, Alejandro, ¿puedes firmarme este libro?

      Alejandro: ¿Cuál es tu nombre?

      (Señora le muestra la portada de un libro que dice: Lucía Angel "La vida sumergida" y le indica con el dedo que ése es su nombre)

      Alejandro: Lucía Angel. (Abre la primera página y le escribe: "Lucía, Jodorowsky 98").

      Señora: Yo estoy exponiendo en el stand de la editorial Lila.

      Alejandro: ...Aah...

      Señora: Después queremos hablar contigo

      Alejandro: No tengo mucho tiempo.

      (Señora lo mira y se queda a un lado)

      Periodista: Alejandro.....

      Alejandro: ¡¡Qué!!

      Periodista: Estábamos en el cine... ¿de qué se trata su último proyecto?

      Alejandro: Yo no hablo de eso.

      Periodista: (Silencio) (Aparece un joven con uno de los libros del escritor)

      Joven: Puedes firmarme éste ¿no?

      Alejandro: ¡Claro!

      Joven: ¡Necesito tu dirección en París! Tengo que escribirte Alejandro y pasar a verte.

      Alejandro: Ahora no. Estoy ocupado.

      Jodorowsky sigue firmando libros a las personas que rodean la mesa y que han pagado los nueve mil quinientos pesos que cuesta su última obra. Él le pregunta el nombre a cada uno, estampa su firma y responde en forma breve a las preguntas y comentarios. "Necesito hablar contigo"-le dice una mujer, "Estudio la filosofía Sufi, tengo comentarios con respecto a tu obra", "¿Podrías sacarme el tarot, Alejandro?".

      Después de media hora llega la encargada de prensa de la editorial, Lissette Sepúlveda, a buscarlo. Los guardias se mueven de su puesto, Alejandro se pone de pie. La relacionadora pública encabeza el cortejo. Lo siguen los tres vigilantes que rodean al escritor. En unos momentos más el sicomago y poeta lanzará un libro que recoge conferencias que dictó en Francia y que apunta a buscar enseñanzas en los chistes.

       

      El pajarito y el maestro

      Los dos pisos de la Sala de las Artes en el subterráneo de la Estación Mapocho están hasta el tope con casi mil personas. En su mayoría son jóvenes, universitarios y mujeres adultas. Aparece el gerente general de la editorial Grijalbo, Francisco Tepper, junto a los invitados: el humorista Alvaro Salas y el escritor Alejandro Jodorowsky. La idea es lanzar el libro "La Sabiduría de los Chistes" de una manera exótica. Alvaro contará un chiste y Alejandro lo interpretará. Tepper inaugura la sesión:

      "Ayer almorcé con Alvaro y Alejandro, para intentar planificar esta conversación. Alejandro se enojó muchísimo por esto y dijo que no quería estructurar absolutamente nada, así que no iba a responder por lo que se hiciera aquí".

      El público responde con aplausos, los invitados saludan y toman asiento. Alejandro toma la palabra. "Para mí el chiste y los humoristas son artistas. No creo en artes menores ni mayores, sino que el arte es siempre arte", explica. "Me acuerdo de una historia zen: llega un maestro budista a dar una conferencia y un pajarito se pone a cantar, el público se calla y el pajarito canta durante un cuarto de hora, entonces el maestro dice "ya di mi conferencia", y se va. Como si el pajarito fuera su conferencia. El pajarito de esta tarde va a ser Alvaro". Y le advierte a su compañero, "haz todos los chistes que quieras pero no hagas chistes sobre mí".

      Durante una hora los aplausos y las risas estruendosas intercalaron cada chiste del humorista y cada interpretación que lanzó el sicomago, nutrida del sicoanálisis, las filosofías orientales y cabalísticas. Ellos mismos se hacían bromas, se celebraban o se desafiaban.

      "En la risa está la verdad", proclamó Jodorowsky al concluir. Y cuando un enjambre de muchachos se precipitaba hacia el escenario para pedirle un autógrafo, darle la mano o pasarle como de contrabando algún puñado de poemas propios, el invitado era sacado con fuerte resguardo de seguridad, como una excéntrica estrella.

       

      Da Vinci chileno

      Si se hubiera quedado tranquilo nadie perseguiría a Alejandro Jodorowsky Prullansky, ni tampoco necesitaría guardias de seguridad. De haber optado por la calma, hubiera terminado vendiendo calcetines en el barrio de Matucana. Pero no quiso seguir con el negocio familiar. A los 23 años quemó todas sus fotografías y abandonó Chile porque quería ser conocido en el mundo entero y no volvió hasta 40 años después.

      Durante esas cuatro décadas se transformó en un Da Vinci del siglo veinte. Aunque suene exagerado sus actividades lo corroboran: escritor, filósofo, cineasta, actor, marionetista, mimo, dibujante, maestro de tarot, practicante de la sicomagia, poeta y, últimamente, interpretador de chistes.

      En su juventud en nuestro país se dedicó a hacer revolucionarios "actos poéticos" con sus compañeros de la Generación del 50, como caminar en línea recta, sin desviarse, por las calles de Santiago junto a Enrique Lihn. "En los años cincuenta, creo que se vivía poéticamente en Chile como en ningún otro país del mundo", explicó en su libro "Psicomagia" (1996).

      El revuelo continuó en París. Primero con el Teatro Pánico que ocupaba animales descuartizados y sangre para provocar el shock del público. También se convirtió en mimo gracias al francés Marcel Marceau y en uno de los más renombrados guionistas de cómics junto a Jean Moebius, con quien escribió la obra de culto "El Incal". En los años 70, radicado en México, filmó sus primeras películas calificadas de vanguardistas e inentendibles para algunos, como "El Topo" (1971) y "La Montaña Sagrada" (1974)

      Hoy, convertido en una figura de renombre en Europa, reside cerca de París. Cada miércoles en el Cabaret Mystique, un bar de esa ciudad, cerca de 200 personas lo escuchan hablar de tarot y sicomagia. El año pasado por primera vez publicó en un libro los poemas que escribe desde los 17 años y esta semana los editó en Roma. Además, está involucrado en una superproducción hollywoodense que bordea los 80 millones de dólares "Los Metabarones", basada en un antiguo cómic del autor.


       

      ALEJANDRO JODOROWSKY:

      Por Jesús Palacios 

      http://www.generacionxxi.com/jodo.htm

      Componente del ya roto Grupo Pánico, guionista de cómic, director de películas de culto, gurú del Café Mystique de París, cabalista, y experto en tarot, Alejandro Jodorowsky, última encarnación conocida del judío errante, nos habla de su nueva novela, “El niño del jueves negro” (Siruela) y de sus nuevos proyectos psicomágicos.el retorno de Ahasver

       Generación XXI: El niño del jueves negro es una novela claramente alquímica. El personaje del Rebe, ¿se corresponde con el rebis, el elemento químico previo a la consecución de la piedra filosofal?

      Alejandro Jodorowsky: En efecto, es una especie de personificación del rebis o rebís. Toda la novela tiene una base alquímica. Entendida como alquimia espiritual, como la espiritualización de lo material y la materialización de lo espiritual. Se parte de un personaje, mi padre, totalmente materialista, comunista, ateo... para llegar a una sanación, una iluminación. De la misma forma que en alquimia partes del nigredo, de lo corrupto, para llegar a la piedra. O como en el budismo, donde el loto nace del pantano.

       G. XXI : Ha dicho que es una novela psicomágica...

      A.J.: En efecto. Mi anterior libro, que se puede leer independientemente aunque aparezcan los mismos personajes, utilizaba la psicogenealogía; aquí aplico la psicomagia. Es una técnica que combina literatura, psicoanálisis y magia. Lo que hago es referir hechos cotidianos, familiares, a su contenido mítico, un poco a la manera de Jung, que me ha influido mucho, al igual que Freud, Gurdjieff...

       G. XXI : Entonces, ¿cómo definiría su literatura?

      A.J.: Déjame que te lo diga con una cita de mi libro (lee): ... no le temas a la poesía. Ella, que es sólo amor, transgrede las prohibiciones y se atreve a mirar de frente a lo invisible. El poeta, como Orfeo, desciende a los infiernos, al fondo del lenguaje, para recuperar su alma. Gracias al milagro de tu aparición —las Musas han querido que seas nuestro testigo-, quiero dejarte mi retrato, el de un poeta ajeno a las cualidades, la reputación, las leyes; sin nombre ni edad ni país ni raza ni historia, peregrino en el encanto abominable de las formas, mensajero de lo esencial, es decir de sí mismo, desdeñando los ensueños del pensar, haciendo de todos los caminos su camino. (cierra el libro). Para mí  la literatura es sanación. Intento hacer una literatura que no sea solo de entretenimiento o de autoafirmación, sino que ayude a los demás. Iniciática.

       G. XXI: ¿Y su obra como cineasta o guionista de cómic?

      A.J.: En las cuatro películas que considero mías, Fando y Lis, El topo, La montaña sagrada y Santa Sangre, sí creo que he conseguido transmitir el mismo significado y mis ideas más profundas. En el cómic, aunque son historias de acción en universos de ciencia ficción, utilizo siempre elementos propios: utilicé la Cábala en Alef-Thau, ahora estoy haciendo una serie que se inspira en el bushido de los samurais...



       

      G. XXI: ¿Cómo conoció a Moebius?

      A.J.: Moebius es el más grande dibujante de la actualidad. Nos conocimos durante la preparación de Dune, la película que íbamos a hacer basada en el libro de Frank Herbert. Como el proyecto no salió adelante, decidimos crear juntos una serie de cómic en el mismo estilo. Así nació El Incal, que se convirtió en un éxito. Ha vendido millones de copias. De eso, no de la literatura o del cine, sí se puede vivir. No he parado de colaborar con dibujantes como Arno, Beltrán y otros. Lo que no me gusta del cómic es que hay pocas mujeres. Hay alguna muy buena, pero es como si les interesara menos.



       G. XXI: ¿Por qué no ha hecho ninguna película desde Santa Sangre?



      A.J.: No encuentro financiación para mis proyectos. Tengo en cartera desde hace varios años filmar Viaje a Tulum, un cómic de Milo Manara con guión de Federico Fellini, en el que aparecía yo mismo como personaje. Pero no consigo el dinero. Ahora nadie quiere hacer cine de autor. Además es una historia con muchos efectos especiales...

       G. XXI: ¿No podría hacerla usando las técnicas actuales de ordenador?

      A.J.: Esa es la única posibilidad. De hecho, creo que finalmente la rodaré en digital, que será la tecnología del futuro, que lo es ya. Y además abarata muchísimo los costes.

      G. XXI: ¿Qué recuerdos tiene de Topor?

      A.J.: Era un genio. Un genio polivalente. Lo hacía todo: escribir, dibujar, cine... Nos seguimos reuniendo los tres, Arrabal, Topor y yo, en un restaurante de París, hasta el día antes de su muerte. Siempre nos hacía reír. Yo bebía té, Arrabal coca cola... y Topor vino. Se emborrachaba delante de nosotros sin parar de reír. El Grupo Pánico fue una gran broma, para reirnos sobre todo de la nueva filosofía francesa... tan seria.

       G. XXI: Volviendo a la psicomagia... ¿Se considera un adepto?

      A.J.: No exactamente. He investigado y leído de todo: Tarot, Cábala hebrea, religiosa y espiritual. Me gustó mucho Castañeda, le considero un gran innovador, pero no me gustan sus brujitas... Estuve de asistente de una bruja mexicana, a la que llamo Cachita en mis libros, que hacía cosas increí-bles: operaciones a corazón abierto, cambiar órganos de un cuerpo a otro... Me pagué una expedición al interior de Chile para conocer a las machis, las brujas mapuches. Tomé la ayahuasca. Son situaciones arriesgadas, porque estás en medios muy populares, donde te pueden robar y degollarte por nada... Pero siempre lo hice todo con cierto escepticismo, con una postura de interés, aprovechando los conocimientos, pero sin ser seguidor o adepto de nadie.

       G. XXI: Y ahora, se ha convertido en Maestro...

      A.J.: (Riendo sorprendido) ¡Así me consideran muchos! Viene a verme todo tipo de gente a mi Cabaret Mystique de París: budistas, cabalistas, gente de grupos surrealistas, psicoanalistas... Para hablar conmigo, intercambiar ideas y conocimientos.

       S. XXI: ¿Cuándo nos desvelará todos los secretos de la Psicomagia?

      A.J.: Muy pronto, muy pronto. Mi próximo libro, que lo va a publicar también Siruela, es, precisamente, Psicomagia. No es novela, sino un tratado, una especie de Biblia de la psicomagia. Tengo también en preparación una novelita fantástica, sobre una mujer-lobo... Sigo con mis series de cómic, con los Metabarones y una nueva serie dibujada maravillosamente por computadora por Beltrán...

       G. XXI: Una última reflexión... ¿por qué cree que sistemas tan aparentemente distintos como el psicoanálisis, que es básicamente materialista, y el esoterismo, la alquimia, el chamanismo, acaban por coincidir en muchas cosas?

      A.J.: Es el misterio del hombre. Por eso te llevan a lo mismo. Es el hombre: lo coges por el psiconálisis, por la magia, por la Cábala y siempre llegas al mismo punto: al hombre, a su misterio. Todavía nos queda mucho por conocer del propio hombre, sigue siendo un misterio y lo seguirá siendo, probablemente. Yo me interesé por todos estos conocimientos por culpa de mi padre... Era tan materialista que me llevó en sentido opuesto. Un día, cuando tenía menos de veinte años, de borrachera con mis amigos poetas chilenos, me di cuenta de que iba a morir. Fue como un rayo. Cuesta mucho aceptar la propia desaparición. Sales un poco a la cresta de la ola y luego, se acabó, vuelves al océano. Yo busqué aspirinas intelectuales. El budismo, Gurdjeff... La vida es un sueño, pero puede ser una pesadilla o un sueño agradable. Es nuestro trabajo conseguir que sea un buen sueño.


       

      Bibliografia

      L'Incal (humanoïdes associés)


      *    L'Incal Noir
      *    L'Incal Lumière
      *    Ce qui est en bas
      *    Ce qui est en haut
      *    La Cinquième Essence - 1 Galaxie qui songe
      *    La Cinquième Essence - 2 La planète Difool


      Avant l'Incal (humanoïdes associés)


      *     Avant l'Incal
      *    Détective privé de classe R
      *    Croot
      *    Anarcopsychotiques
      *    Ouisky, SPV et homéoputes
      *    Suicide allée


      La Caste des Méta-Barons (humanoïdes associés)


      *    Othon le Trisaïeul
      *    Honorata la Trisaïeule
      *    Aghnar le Bisaïeul
      *    Oda le Bisaïeul
      *    Tête d'Acier l'Aïeul


      Les jumeaux magiques (hachette)


      Face de lune:
           1: La Cathédrale invisible (casterman)
           2: La Pierre de Faîte (casterman)


           Alliot le fils des ténèbres (dargaud)
           Alef Thau (humanoïdes associés)

      *    L'Enfant tronc
      *    Le prince Manchot
      *    Le roi Borgne
      *    Le seigneur des Illusions
      *    L'empereur Boiteux
      *    L'Homme sans Réalité
      *    La Porte de la Vérité
      *    Le Triomphe du Réveur


           Les Technopères (humanoïdes associés)

            La Pré-ecole Techno (à suivre)
           Megalex (humanoïdes associés)

      *    L'Anomalie (à suivre...)


           Juan Solo
      Le Lama Blanc (humnoïdes associés)

      *    Le Lama Blanc
      *    La seconde vue
      *    Les trois Oreilles
      *    La quatrième voix
      *    Main fermée, Main ouverte
      *    Triangle d'eau, Triangle de feu



      Le Coeur couronné (humanoïdes associés)


      *    La folle du sacré Coeur
      *    Le piège de l'Irrationnel
      *    Le fou de la Sorbonne


      Les araignées sans mémoire


           Anibal 5 (humanoïdes associés)

      *    Dix Femmes avant de mourir
      *    Chair d'Orchidée pour le Cyborg


      Les yeux du Chat