ANTROPOSMODERNO


    ¿El Psicoanálisis como Etica?


    En un coloquio realizado en Bonneval 1964, se dedicaron cuatro jornadas a la discusión del llamado problema del inconsciente, durante el encuentro Jacques Lacan se dirige a los asistentes conminándolos a poner mas atención a la verdad de los textos de Freud, los llama a "ir de la experiencia freudiana a los hechos". Según Lacan "el inconsciente es un concepto forjado sobre la huella de aquello que opera para constituir al sujeto. Por consiguiente, el inconsciente no es una especie que defina en la realidad psíquica el círculo de lo que no tiene el atributo (o la virtud) de la conciencia". Más adelante, agrega, "el inconsciente es lo que decimos, si queremos entender lo que Freud plantea en sus tesis. El inconsciente anterior a Freud no es, pura y simplemente. Y esto porque no denomina nada que valga como objeto ni que merezca que se le atribuya más o menos existencia que lo 'in-negro'"(in-negro: los diversos sentidos de la palabra negro o de lo que negaría el atributo de la negrura física o moral). ¿Qué hay de común entre los diversos tipos de inconsciente, el de la sensación, el del automatismo, el de la actividad latente de las ideaciones, el de lo pasional, el de lo hereditario, en fin, entre el inconsciente metafísico y el freudiano? Decimos que no hay nada en ello que equivalga a fundarse en una objetividad psicológica (...) y que este caos no es sino el reflector que lleva al error central de la psicología. Este error consiste en considerar que el fenómeno de la conciencia es unitario, en hablar de la misma conciencia —considerada como poder de síntesis— en la playa iluminada de un campo sensorial, en la atención que lo transforma, en la dialéctica del juicio y en el ensueño común".

    La conciencia es entonces fragmentaria y la experiencia de la autoconciencia (o Cogito cartesiano) una hazaña más que un estado normal, se apoya en un momento privilegiado. Para Lacan, la única función homogénea de la conciencia es la captura imaginaria del yopor su reflejo en un espejo y la función de desconocimiento de que ese que se refleja soy yo. La psicología se revelaría bajo este supuesto como un ideal social: sólo los honores científicos y la vida académica la justifican y también "los deseos del mercado". La psicología subsiste por la ideología que la rodea, pero si el psicólogo acepta la ética científica de su formación debe rechazarla. Añade, "el psicoanálisis hubiera hecho mejor en profundizar su ética e instruirse con el estudio de la teología, siguiendo una vía que según señaló Freud no podía ser evitada. Cuando menos, que su deontología en la ciencia le haga sentir que él (el psicoanalista) es el responsable de la presencia del inconsciente en ese campo." Y más adelante, "los psicoanalistas forman parte del concepto del inconsciente, puesto que constituyen sus destinatarios de ahí que (...) la presencia del inconsciente, para situarse en el lugar del Otro, debe ser buscada en toda exposición, en su enunciación. El sujeto mismo del candidato a sostener esta presencia, el analista, debe ser, de acuerdo con esta hipótesis y, por un mismo movimiento, informado e ‘impugnado’, es decir, sentirse sujeto a la escisión del significante" (coloquio de Bonneval:169 y ss.)

    Lamentamos no poder seguir adentrándonos por senderos que no conocemos, pero la premura del tiempo me obliga a resaltar solamente algunos elementos de la lectura del texto lacaniano: a) que la fragmentación del sujeto aparece en la terapia como enajenación del paciente, b) que la invención del inconsciente freudiano ocurre en el discurso del psicoanalista y c) que el imperativo ético del analista de desalojar el Ello del paciente. (El inconsciente:75 y ss.)

    En su libro "Etica y Acción", el biólogo chileno Francisco Varela critica a las éticas racionalistas y normativas desde una teoría del conocimiento biológico, que hace hincapié en la espontaneidad e inmediatez de la acción humana como resultado de una ausencia de conciencia de nuestras percepciones sensori—motrices. Llama la atención a que en la tradición filosófica occidental la confianza en el Cogito no haya tomado en cuenta el fenómeno de la fragmentación del Yo, en cambio, en las llamadas tradiciones de sabiduría oriental, el conocimiento ético es anti—intelectualista y no normativo, una especie de maestría que no se puede aprender ni enseñar con palabras, a menos que ese discurso sea una aparente paradoja. Citando al Tao-Te-King introduce un intraducible vocablo ético, el wu-wei

    "El hombre más virtuoso no se atiene a la virtud y es por eso que posee la virtud...
    el hombre menos virtuoso nunca se aparta de la virtud y es por eso que no tiene virtud...
    Es así como el hombre sabio se enfrenta a las cosas mediante el wu-wei y enseña sin palabras...
    Menos y menos puede hacerse hasta conseguir el wu-wei...
    cuando se ha alcanzado el wu-wei, nada queda sin hacer" (Lao-Tzé)

    Varela afirma que la única tradición occidental que sostiene la desunión del Yo y la impracticabilidad de una ética guiada por reglas racionales es la psicoanalítica y, en particular, la visión de Lacan. Permítanme expresar mi desacuerdo, es verdad que Lacan es pionero en la pérdida de fe en el yo unitario en el psicoanálisis, pero en filosofía si hubo al menos tres filósofos que desafiaron el imperialismo del pensamiento racional en los temas éticos y estéticos. Primero, Nietzsche y más contemporáneamente Heidegger y Wittgenstein. Examinaré brevemente a éste último, puesto que los que lo conocen por sus tratados de lógica y lenguaje pueden a veces ignorar o soslayar este aspecto quizás desconcertante de su pensamiento. Dejemos que el autor del Tractatus Logicus-Philosophicus hable por sí mismo, en sus "Conversaciones sobre ética" de 1930 dice: " Si un hombre pudiera escribir un libro sobre ética, este libro destruiría, como una explosión, todos los demás libros del mundo. Nuestras palabras usadas tal como lo hacemos en ciencia, son recipientes capaces solamente de contener y transmitir significado y sentido (...) naturales. La ética, de ser algo, es sobrenatural y nuestras palabras sólo expresan hechos, del mismo modo que una taza de té sólo podrá contener el volumen de agua propio de una taza de té por más que se vierta un litro en ella. (...) Este arremeter contra los límites del lenguaje es la ética. Considero esto de la mayor importancia para poner fin a toda la charlatanería sobre la ética (si hay conocimiento en la ética, si existen los valores, si lo bueno puede definirse, etc.). En ética constantemente se trata de decir algo que no concierne (...) a la esencia del asunto (...) cualquiera que sea la definición que demos de lo bueno, es un malentendido y su formulación no corresponde a lo que queremos decir (...) ¿Es el valor un particular estado anímico? ¿O una forma inherente a nuestros estados de conciencia? Mi respuesta sería: rechazaré siempre cualquier explicación que se me ofrezca; no tanto porque sea falsa, sino por tratarse de una explicación. Si alguien me dice que es una teoría, yo diré: no, no, esto no me interesa. Incluso en el caso de que la teoría fuera verdadera no me interesaría, no sería lo que estoy buscando. Lo ético no se puede enseñar. Si para explicar a otro la esencia de lo ético necesitara una teoría, entonces lo ético no tendría valor (...) Para mí la teoría carece de valor. Una teoría no me da nada..." (Wittgenstein 1930:37-50)

    Nada más queda por decir, de la epistemología hemos llegado a otra esfera. ¿Desea el psicoanálisis dejar de ser una ciencia? ¿Sería una correcta interpretación de la praxis psicoanalítica una ética de la curación? Una pragmática ética que no acepta principios morales porque ninguno es realizable en sí mismo, porque no pueden ser racionales, porque ningún orden moral es objetivamente deseable, ¿no cierra el candado más que lo abre? Una terapia analítica cuya ética no pueda basarse en la compasión o empatía, ya que está siempre contaminada por la "locura del deseo" (savoir faire) o lo imaginario en el vocabulario lacaniano ¿no nos lleva a dejar de lado la tentación de identificarnos con el otro para llegar a vernos a nosotros mismos y al otro como inevitablemente transitorios y des—unificados como quiere Varela? ¿Es la transferencia el único amor posible en el mundo psicoanalítico? La ignorancia del que habla y la profundidad del problema nos guía a dejar postergada la creación de un nuevo texto que ya no hablaría de epistemología y psicoanálisis, sino de ética y psicoterapia.

    Bibliografía

    1. Habermas, Jürgen. "Conocimiento e Interés", Taurus, Barcelona, 1982. (1968)
    2. Lacan, Jacques. "El lenguaje y el Inconsciente" en Henry Ey (director). "El Inconsciente (coloquio de Bonneval)", Siglo XXI, México, 1970.
    3. Lakatos, Imre. "Historia de la ciencia y sus reconstrucciones racionales", Tecnos, Madrid, 1974.
    4. Lakatos, Imre. "La metodología de los programas de investigación científica", Alianza, Madrid, 1983 (1978)
    5. Modell, Arnold. "El psicoanálisis en un contexto nuevo", Amorrortu, Buenos Aires, 1989.
    6. Newton-Smith, W.H., "La Racionalidad de la Ciencia", Paidos Studio, Barcelona, 1987 (1981).
    7. Pérez, Carlos. "Sobre un concepto histórico de ciencia. De la epistemología actual a la dialéctica", LOM, Santiago, 1998.
    8. Popper, Karl. "La lógica de la investigación científica" 1959
    9. Ricoeur, Paul. "Freud: una interpretación de la cultura", Siglo XXI, México, 1970 (originalmente 1965).
    10. Varela, Francisco. "Etica y Acción", Dolmen, Santiago, 1996.

    Nota

    Este trabajo fue originalmente una ponencia del autor al Seminario "El Psicoanálisis como Praxis" realizado el 13 de noviembre de 1998 en la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Diego Portales.