ANTROPOSMODERNO
    Sergio P. Fernández. Doctor (c) en Filosofía (Universidad de Chile). Profesor Universidad Diego Portales


    El Psicoanálisis como Disciplina Hermenéutica


    Hasta ahora el panorama para el Psicoanálisis ha sido desolador. La crítica del neopositivismo apunta no solamente a cuestiones de método, sino a la esencia del descubrimiento freudiano: la "existencia" misma de lo inconsciente. Desde ya yo renuncio expresamente a defender el psicoanálisis por voz de los continuadores y revisores de la obra de Freud, dejo a mis distinguidos amigos psicólogos exhibir la erudición que no poseo. Pero, para alivio de algunos y escándalo de muchos, el psicoanálisis vuelve a ponerse de moda en el mundo académico y no académico a finales de los ‘60 y principios de los ‘70. Las ideas de Marx, Freud y Nietzsche sirvieron como fundamento para una teoría crítica de la sociedad centrada en un diagnóstico lapidario de las patologías de la modernidad (Adorno, Horkheimer y en especial Herbert Marcuse). Simultáneamente, en Francia, Paul Ricoeur reivindica a la tríada antes mencionada como "maestros de la sospecha" y apuesta a una reinterpretación del psicoanálisis como una arqueología del sujeto y una semántica del deseo. El psicoanálisis deja de estar arrinconado por la exigencia de defenderse de la afirmación de que no es ciencia; estos autores lo consideran un método nuevo para obtener conocimientos que la filosofía puede llevar a su propio molino.

    Ricoeur (1965) entiende al psicoanálisis como una disciplina interpretativa o hermenéutica. Lo enunció así: "El psicoanálisis no es una ciencia de observación, sino es una interpretación más comparable a la historia". Ricoeur reformula el problema de la teoría en el psicoanálisis en los siguientes términos:

    "Cierto que una teoría debe atenerse a reglas de deductibilidad independientemente de su modo de verificación. Pero no es lo mismo prestarse a una verificación empírica que hacer posible una interpretación histórica. La teoría analítica debe compararse no a la teoría de los genes o los gases sino a una teoría de la motivación histórica; se trata de comprensión histórica y no de explicación causal—natural. No se trata de cumplir con la exigencia epistemológica de un material compuesto por ‘casos’ clínicos observados por investigadores independientes sino que el material psicoanalítico es una secuencia de hechos donde es posible distinguir ciertos tipos en las semejanzas entre caso y caso. El problema es saber si estos tipos no están, desde el punto de vista epistemológico, más cerca de los tipos de Max Weber, que permiten dar a la comprensión histórica ese carácter de inteligibilidad sin el cual la historia dejaría de ser ciencia (...) Precisamente, por cuanto lo típico es lo que hace comprender en historia, como la regularidad explica en ciencias naturales, es por lo que se considera la historia como ciencia (...) en este sentido la teoría psicoanalítica tiene como función el situar el trabajo de la interpretación dentro del campo de la palabra, en la región del deseo" (Ricoeur 1970:327).

    Para Ricoeur, "el lugar filosófico del discurso analítico está definido por el concepto de arqueología del sujeto" y la vía regia de acceso al inconsciente es la interpretación de sueños. Al privilegiar el estudio del sueño el filósofo francés busca argumentos a favor de la analogía hermenéutica, y resta importancia a la asociación libre realzando los símbolos fijos en los elementos del sueño. En efecto, si el sueño manifiesto es análogo a un lenguaje olvidado o a un código secreto, es preciso prestar la misma atención a todos los elementos, en el supuesto de que existen equivalentes establecidos entre los que se manifiesta y lo que permanece oculto, es decir, entre el símbolo onírico y lo reprimido. Ricoeur sostuvo que Freud no prestó atención suficiente al proceso de simbolización, la diferencia está en que Freud habría entendido la interpretación de sueños como una fuente de observaciones nuevas e inesperadas y Ricoeur como un texto que requiere traducción. La analogía hermenéutica fue registrada por Freud mismo en "El interés por el psicoanálisis" en 1913 cuando sostuvo "la interpretación de un sueño es en todo análoga al desciframiento de una escritura antigua, como los jeroglíficos egipcios".

    Habermas en 1968 se interesó por el "puesto" del psicoanálisis entre las ciencias de la cultura. El distingo entre ciencias culturales e históricas por un lado y ciencias naturales, se remonta al siglo XVIII con Juan Bautista Vico: las observaciones históricas son esencialmente irrepetibles, son acontecimientos singulares (idiográficas en la terminología del siglo siguiente) mientras que las observaciones de las ciencias naturales son impersonales y presentan configuraciones recurrentes. Este distingo epistemológico plantea la paradoja central del conocimiento psicoanalítico. Porque aun los que creen que el psicoanálisis es una rama de las humanidades, y condenan lo que llaman cientifismo de la metapsicología, aspiran a descubrir regularidades nomotéticas. Habermas criticó que Freud tomara prestada de las ciencias físicas la epistemología positivista y la aplicara al psicoanálisis: "El psicoanálisis, de hecho une la hermenéutica a realizaciones que parecían genuinamente reservadas a las ciencias de la naturaleza" (1968:215). Para Habermas se mantiene la analogía textual pero como una teoría del lenguaje específica enmarcada como terapéutica de las patologías de la acción comunicativa: "La interpretación psicoanalítica se ocupa precisamente de esos contextos simbólicos en los cuales un sujeto se engaña sobre sí mismo"; la conversación analítica sería un juego de lenguaje mediante el cual el paciente se conoce mediante autorreflexión. El análisis del francfortino culmina con la condenación de la metapsicología como pseudocomprensión cientifista y la explicación psicoanalítica se resume como una mixtura entre explicación causal que es formulada hipotéticamente como un conjunto significativo de proposiciones que sólo es comprensible hermenéuticamente. En el psicoanálisis "la comprensión hermenéutica de lo profundo asume la función de la ‘explicación’ en el sentido de Hegel, una 'begreifen', una ‘comprensión—explicativa’ distinta de la explicación científica estricta (que busca en leyes generales y condiciones antecedentes el por qué de un hecho). Si bien ambos tipos de explicación se basan en enunciados causales establecidos a partir de proposiciones universales o de hipótesis nomológicas, la explicación experimental siempre se apoya en leyes independientes del contexto; en cambio, en el caso de la aplicación hermenéutica las proposiciones teóricas son traducidas a la narración de una historia individual. El poder explicativo del psicoanálisis sería el de una ‘interpretación general’ que puede afirmar sus deducciones dependiendo del contexto de la narración." (1968:269)

    Yo no sé cuantos psicoanalistas y freudianos se sentirán cómodos con lo anteriormente dicho. Habermas conoció el psicoanálisis por libros al igual que yo y la mayoría de los filósofos. Modell tampoco está satisfecho con Habermas. Cree tener al propio Freud de su parte al afirmar que éste mantuvo la disyunción entre los aspectos arqueológicos o históricos y las generalizaciones que se alcanzaban con los métodos de la ciencia natural. Pero Freud no convirtió el problema epistemológico en tema explícito, y en verdad negó que el psicoanálisis creara un método científico nuevo ("Nuevas Conferencias de Introducción al Psicoanálisis"). Habermas criticó a Freud, como muchos otros lo han hecho, por adherir a una concepción positivista del método. Pero, en justicia, él no hacía más que aceptar la filosofía dominante en su tiempo. El predominio de la perspectiva positivista u "objetiva" ha persistido hasta nuestros días y sólo recientemente ha sido cuestionada. Dejo a los especialistas decidir si el intento de Habermas fue o no logrado.