ANTROPOSMODERNO






    Intentaremos acercarnos de la mejor forma posible a la vinculación entre los pensadores alemanes Karl Jaspers y Hannah Arendt, solamente que lo haremos en su complejidad, al aunar tanto lo singular del pensamiento de aquel, especialmente, como así también de la relación humana que se dio entre ambos seres.

    Veamos.

    Pido me acompañes en un recorrido inspirado por ambos seres y al cabo del cual espero arribemos a una aproximación a lo veraz que en ellos hubo y perdura:


    I - Karl Jaspers, por Ferrater Mora

    Doctorado en en el año 1909, Jaspers inicialmente impartió cursos sobre "psicología comprensiva" y sobre la "psicología de las concepciones del mundo", para luego interesarse, cada vez más, por la filosofía.
    Como resultado de estas primeras meditaciones filosóficas, y sin olvidar su formación científica, alcanzó su primera formulación de lo que ha venido a ser su filosofía existencial, ámbito en el cual se da todo saber y todo posible descubrimiento del ser.
    A su vez, la pregunta por el ser (y por la realidad) es una cuestión humana: la de se hace a sí mismo el hombre en cuanto "existente".
    Luego, conviene destacar que, para él, la filosofía no se limita a partir de la "experiencia posible", como quería Kant, sino que debe partir de la "existencia posible".

    Sin embargo, la metafísica de la existencia es sólo la culminación de dos etapas que hay que recorrer parsimoniosamente, deteniéndose en cuantas descripciones de la existencia sean necesarias.
    Convengamos que el principio de la trascendencia, en Jaspers, atiende a un puro acto, esto es, no ha de entenderse tampoco como nada objetivo, repito, pues, sino como un puro acto: el del trascender como tal que se da a través del pensar metafísico.

    Según Jaspers, filosofar es fundamentalmente trascender lo que no significa eliminar los "objetos", pero sí tomarlos como jalones en el camino de la trascendencia filosófica. La metafísica como "lenguaje en cifras" no es por sí misma la trascendencia, pero es el lenguaje de la trascendencia. La trascendencia no es algo conocida, sino algo que "funda"; En efecto, el hombre mismo "existe" sólo en cuanto se halla fundado en la trascendencia y, por así decirlo, "religado" a ella.

    Otra pincelada que considero dable destacar es lo atinente a la comunidad. El examen de la comunidad y de la historicidad en Jaspers, es importante pues si la comunidad existencial es la realidad del pensar filosófico en torno al existir, la historicidad surge inclusive como la verdadera unidad de la realidad humana y de la existencia, como la unidad de la necesidad y de la libertad, de la eternidad y del tiempo.

    Y, como bien advierte Ferrater Mora, no estamos hablando de historicidad simplemente como la existencia meramente "histórica" sino que ésta es "la claridad de la historicidad fáctica de la realidad humana en la existencia". Existencia, pues, que se da como un trascender en la libertad y como algo que "se abre paso" en un conjunto de situaciones.

    Por su parte, la filosofía de la existencia de Karl Jaspers, puede considerarse como parte de un "sistema abierto" en el cual pueden irse alojando nuevas "dilucidaciones de la existencia". Y en esto del "sistema abierto" rememoramos las enseñanzas talmúdicas a propósito del hombre que al ser creado por Dios, según narra el Talmud, Aquel dejó abierta la posibilidad de crecer, de progresar en el hombre, al no dar por terminada tal obra, al no signarla como "buena", al contrario de lo hecho en los primeros días de la Creación, al estar del texto bíblico.

    Éstas se fundan no sólo en la especulación filosófica, sino también, y a veces preferentemente, en las experiencias del autor como hombre de su tiempo.


    II - Karl Jaspers, según nuestro criterio

    Hay quien lo vincula a lo aristotélico, algo que si bien para nosotros no es del todo acertado, podemos, igualmente, visitar para no apelar a certezas sino propender a explorar regiones nuevas. Hagámoslo, pues:

    Si de Aristóteles habláramos, tomaríamos de él -y respecto de Jaspers, especialmente- el concepto de steresis, por ejemplo, que refiere a que no todo lo que una cosa puede llegar a ser según su naturaleza, lo es ya. Hay una sucesión de formas y cada forma realiza algo de aquello que la materia puede llegar a ser.

    Esto es, tomando lo dicho por Gershom Scholem en aquella conferencia -una de las cuatro- que dictara en Eranos, a propósito de la "Creación de la nada y la autolimitación de Dios, que, "no todo puede convertirse en todo. Un trozo de madera no puede llegar a ser hierro, pero sí una tabla o, más elaborado, una figura tallada." Para agregar que "hay una sucesión de formas y cada forma realiza algo de aquello que la materia puede llegar a ser." De lo que colegimos, junto con él, que "en cada algo hay inscripto también un abismo. Ningún ser es pleno, todos están incompletos y quebrados por naturaleza. De ese contacto continuo y siempre renovado con la nada proviene la creación continuada, el siempre renovado milagro del inicio."

    Luego, y para mí, los referentes son eso, referentes que dan pie o propician un INITIUM, a cuyo influjo uno construye en unidad con su dinámico proceso evolutivo tanto en el pensar como en el sentir. O sea, no es aquello limitativo sino propiciador; puesto que nuestros referentes son factores propiciantes.


    III - Karl Jaspers, visto desde la persona de Hannah Arendt

    Hannah Arendt conoció y amó, a uno con amor erótico en el comienzo, y al otro con amor fraterno a lo largo de su vida: Martin Heidegger y Karl Jaspers.

    Hablemos, pues, de Karl Jaspers, hombre de una figura humana imponente, bien plantado; únicamente consideraba, en el terreno del pensar, a Heidegger como su par.
    Una persona afable aunque de carácter firme, en quien Hannah supo tener, en una lectura libre, hecha por nosotros, una figura paterna de la que careció tempranamente, además de ser él su mentor en lo intelectual. En cambio Heidegger respecto de Hannah y ésta en comparación con Martin, lo vio a como referente y como protagonista del siglo pero NO fue su mentor, más aún, el propio Heidegger reconoció en su momento que sin Hannah la obra Ser y Tiempo no hubiera visto la luz, por ejemplo. Incluso Martin Heidegger no se permitió -y no le dio a Hannah- el privilegio de comentarle NADA de la obra de esta gran mujer, en tanto con Jaspers no solamente ocurría lo contrario sino que ambos, Hannah y Karl mantuvieron acaloradas discusiones por diferencias, ciertas o supuestas, en torno a conceptos ideas o lecturas, según fuera el caso, para siempre, indefectiblemente terminar en paz y sonriendo.

    Tal es el sentido de la relación entre ambos seres, Jaspers y Arendt: La amistad, la comprensión, la idea común de lo que es, de lo que implica y, no menos importante, de lo que cuesta, en toda la extensión del término, la libertad.

    Este es el nexo, este es el motivo vinculante por excelencia entre Jaspers y Arendt, a nuestro entender, claro está.

    De vuelta a Hannah y su obra, recuerdo el epígrafe que ella colocara en la tercera parte de Los orígenes del totalitarismo. Se sirve de la siguiente frase de David Rousset: Los hombres normales no saben que todo es posible. Algo que no solamente vale para ella como para el maestro Jaspers, así como también para cada uno de nosotros, en tanto somos sujetos pensantes y actuantes en un marco ético y moral propiciatorio de un humanismo activo y vinculante.

    Veamos, ya próximos al final de este recorrido, qué nos dice Jaspers, respecto de la filosofía, por ejemplo:

    Filosofar es resolverse a hacer que despierte el origen, retroceder hasta el fondo de sí mismo y ayudarse a sí mismo con una acción interior en la medida de las propias fuerzas.

    Para agregar que:

    La filosofía requiere buscar constantemente la comunicación, osarla sin miramientos, renunciar a mi obstinada autoafirmación que se impone una y otra vez bajo distintos disfraces, vivir en la esperanza de que de la entrega sacaré incontables beneficios para mí mismo. Por eso tengo que ponerme constantemente en duda a mí mismo, no debo estar seguro ni aferrarme a un presunto punto fijo en mí que me parece con toda seguridad evidente y juzgo verdadero.

    Y, miremos lo dicho por la pensadora Hannah Arendt, respecto del valor:

    El valor es una de las virtudes polïticas cardinales. Valor es una palabra grande y no me refiero al que que desea la aventura y que con gusto arriesga la vida para poder sentirse vivo de ese modo tan total e intenso que sólo se puede experimentar ante el peligro y la muerte. Antes bien, añade: Se necesita valor incluso para abandonar la seguridad protectora de nuestras cuatro paredes y entrar en el campo público, no por los peligros particulares que puedan estar esperándonos, sino porque hemos llegado a un campo en el que la preocupación por la vida ha perdido su validez. El valor libera a los hombres de su preocupación por la vida y la reemplaza por la de la libertad del mundo. Para luego sostener que: El valor es indispensable porque en política lo que se juega no es la vida sino la vida misma. Frase que consideramos de capital importancia.

    A esta mujer, a Hannah Arendt, es a la que apelamos, puesto que al hacerlo buscamos acercarnos, con dignidad, a la sinfonía humana, con serena alegría y en acuerdo tanto con la razón bien como con la emoción, en vías de una abarcadora cordialidad, habida cuenta de la amistad que dio testimonio de la buena tensión entre la razón y la emoción.

    IV - Jaspers, por sí mismo

    De regreso a Jaspers, y antes de finalizar, recuerdo una de sus últimas enseñanzas, impartida a través de la radio. Oigamos juntos, algunos puntos remarcados por él:

    &Mac183; Pensar es comenzar a ser hombre;
    &Mac183; Quien toma el modesto saber científico por un conocimiento del ser mismo y en su totalidad sucumbe a una superstición científica;
    &Mac183; Quien ya no se asombra, tampoco pregunta ya;
    &Mac183; Nuestra esencia es ir de camino.

    Así y todo, meramente dimos una introducción a una relación de dos grandes personas que, a su vez, supieron ser sujetos tan pensantes como actuantes para con los suyos, en armonía con sus ideas.-
    Héctor Valle
    hector@netgate.com.uy