ANTROPOSMODERNO
El aborto, la prensa y el poder
Héctor Valle hectorvalle@adinet.com.uy

Este escrito se presenta en dos fases, la primera que refiere a la reflexión sobre nuestras miserias, aquello que solemos dejar para otro momento, y ese momento que pocas veces llega pues, en realidad, somos nosotros mismos, lo soy yo, quienes debemos res

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Este escrito se presenta en dos fases, la primera que refiere a la reflexión sobre nuestras miserias, aquello que solemos dejar para otro momento, y ese momento que pocas veces llega pues, en realidad, somos nosotros mismos, lo soy yo, quienes debemos respondernos aquellas cuestiones que gravitan ?a veces, gritan- en nuestra interioridad, claro está, si aun está en nosotros, es decir, si recreamos asiduamente nuestro diálogo interior, activando el juicio crítico y siendo conciencia.

En la segunda parte, y a resultas de la publicación del ensayo que sigue a continuación, en un medio de prensa en internet(Revista de análisis y reflexión La Onda Digital www.laondadigital.com) , fuimos entrevistados lo que dio pie a una revisión, ahora pública y plural, en más de un sentido y con una proyección, en la temática, aun mayor.


Héctor Valle
hectorvalle@adinet.com.uy


I - La asunción de nuestras miserias
Nuestra actitud ante el aborto


?¡Luz, más Luz!... Luz para las inteligencias que viven en las sombras de la ignorancia. Más luz para las sociedades envueltas por la oscura noche del error. Más luz aun para los pueblos a quienes oprime la fatídica lobreguez de la preocupación. Luz para los espíritus, libertad para los oprimidos, fraternidad para todos.?
José Pedro Varela, 12 de diciembre de 1876
Montevideo/ Uruguay


El aborto, su tratamiento, es un asunto propio de la conciencia en tanto esta se manifiesta una vez que el ser humano haya dado cabida, en su cotidiano existir, al diálogo fecundo en su interioridad entre las acciones que promueve y el código de valores que el sujeto en cuestión posea.

Creo que se ha instalado una discusión que evade el asunto primero en la materia como lo es tanto el aborto clandestino, su industria, cuanto la ausencia de políticas públicas importantes y con un plan de acción sostenido en el largo plazo, en materia de salud reproductiva que atienda a la educación de nuestra sociedad como vía insustituible de mejora en las condiciones de vida de todos sus integrantes, desde el respeto por la vida humana junto con la defensa de la libertad de elección, en un marco de responsabilidades bien definidas, que haga prospere lo mejor de la condición humana en esta como en las próximas generaciones.

A comienzos del año 2004, el italiano Umberto Eco escribió un artículo intitulado ?Embriones a las puertas del paraíso? en el que, citando al politólogo y editorialista del diario Il Corrieri della Sera, Giovanni Sartori, trae a colación la posición denominada ?creacionista? de Tomás de Aquino.

Dicen ellos que la posición de Tomás, que en el curso de los siglos la Iglesia Católica nunca negó expresamente, en tanto sí ha condenado la posición opuesta de Tertuliano, consiste en que los vegetales tienen un alma vegetativa, que en los animales es absorbida por el alma sensitiva, mientras que en los seres humanos estas dos funciones son absorbidas por el alma racional, que es la que hace que el hombre esté dotado de inteligencia y lo constituye en persona como ?sustancia individual de una naturaleza racional?.

Luego, Tomás de Aquino tiene una visión muy biológica de la formación del feto, cual es que Dios introduce el alma sólo cuando el feto adquiere, gradualmente, primero el alma vegetativa y a continuación el alma sensitiva. Sólo entonces, en un cuerpo ya formado, se crea el alma racional. Siendo que el embrión tiene sólo alma sensitiva.

Y es por eso, añade Eco, por lo que en el Suplemento a la ?Suma Teológica? (80,4) se lee esta afirmación que hoy suena revolucionaria: tras el Juicio Universal, cuando los cuerpos de los muertos resuciten para que nuestra carne participe de la gloria celestial, no participarán los embriones, al no habérseles infundido todavía el alma racional y, por lo tanto, no ser ?seres humanos?. Con lo cual estamos ante una tácita desautorización de la columna maestra de la teología católica.

Continuando con la exposición tanto de Eco como, a través de este, del propio Sartori, está claro que la batalla neofundamentalista sobre la pretendida defensa de la vida, por la que el embrión es ya ser humano en cuanto que en el futuro podría llegar a serlo, parece llevar a los creyentes más rigurosos a la misma frontera de los antiguos materialistas evolucionistas de antaño: no hay una fractura (la que define Tomás de Aquino) en el curso de la evolución de los vegetales a los animales y a los hombres, la vida tiene toda el mismo valor.

Concluye Umberto Eco, afirmando que las actuales posiciones neofundamentalistas católicas no sólo tienen un origen protestante (que sería lo de menos) sino que llevan a reducir el cristianismo a posiciones a la vez materialistas y panteístas, y a esas formas del panpsiquismo oriental por las que ciertos gurús viajan con una gasa en la boca para no matar a microorganismos al respirar.


Nuestra renuncia a la responsabilidad

Hemos dejado creer a las larvas humanas, primero que están erguidas y luego que su altura es tan importante como permanente, al dejar que crean que la sombra que proyectan, viene dada por su altura cuando tan sólo es el repliegue de la luz de nuestra conciencia moral ante el avance de lo oscuro.

Mi inspiración es la Declaración Universal de Derechos Humanos, la visión de la señora Eleanor Roosevelt y los demás juristas que proclamaron los valores esenciales a la condición humana digna, puesto que la dignidad viene antes que los derechos, al signarlos. Por ello, cito, en especial, uno de sus artículos, el 29º: ?Toda persona tiene deberes respecto de la comunidad?.

Una definición de libertad

Como dijera el filósofo francés Michel Foucault, la libertad es la condición ontológica de la ética. Pero la ética es la forma reflexiva que adopta la libertad.

Al decir condición ontológica, nos referimos a que lo trascendente de la ética consiste en la libertad que conlleva porque en el despliegue de la libertad, la ética es la resultante de su reflexión, de su pensarse, del darse espacio y tiempo, porque la ética es la práctica misma de la libertad y por ende su reflexión, su consecuencia, una y otra están imbricadas.

En cuanto al joven La Boétié, amigo de Montaigne que tan bien discurriera sobre el cuidado que debe uno tener ante la servidumbre voluntaria, aquella que ni es exigida ni tampoco solicitada, que parte de nosotros mismos en una renuncia abierta a nuestra responsabilidad, transfiriendo nuestras responsabilidades a otro e ingresando en el peligroso terreno del ?no te metas?, ?dejá que se arreglen?, ?vení y callate?, etcétera.


En busca de sentido

Lejos de mí el pretender utilizar este medio como púlpito laico para regar una supuesta pero falsa docencia y menos que menos erigirme en un Catón pues mis miserias poseo y aun perdura en mí el sentido del decoro y el llamado a una humildad nunca suficiente en aras de una comprensión desde la aprehensión mejor y mayor de la realidad que me circunda.

Soy, eso sí, un hombre de a pie y un ciudadano que busca ejercer sus derechos como el de dar a conocer mi pensar, desde el respeto y la suficiente apertura filosófica para que el mismo nunca sea el vehículo para ofender y agredir a nadie.

Digo sí, que la búsqueda de sentido, de lo ontológico que hay en la concepción misma de la libertad como de la igualdad y, ciertamente, de la solidaridad, cobran vida, cuando, en el ejercicio acabado de nuestra responsabilidad personal y social, adquieren una trascendencia que exceden el hoy pues nosotros mismos nos avenimos a laborar en pro del otro, en pro de la comunidad, más allá de nuestra circunstancia, en tanto ciudadanos y habitantes de una comarca mayor, más allá de nuestra finitud, con lo cual el hacer cotidiano cobra un vigor y una fuerza que dice relación en una coherencia armónica entre lo que se piensa, lo que se dice y lo que se hace.

No podemos argüir que tal o cual problema no le ha llegado la hora de ser tratado.

Eso es huir, peor aun, es renunciar a ser personas, y en tanto tales, que yo sepa, nunca debemos renunciar a nuestra responsabilidad para con los otros, que comienza, principia, reitero, por un rigor y una misericordia para con uno mismo y de ahí, con su ejemplo de vida cohesiona lo personal con lo social, recordándonos, que el hombre es, esencialmente, un ser en relación con otro hombre, con el otro, sin duda alguna con el diferente, y por ello, comprometido a ser responsable, solidario y justo.

Yo no apelo a una superioridad de nadie sobre nadie sino a la asunción de nuestras propias miserias, al combate frontal a las heces de la condición humana.

Sé, positivamente, que no alcanzaré en mi vida, a ver zanjadas las grandes cuestiones del hombre pero sé también, como creo sabemos todos, que sin coraje, sin humildad y sin misericordia, nunca podremos, siquiera, desde el rigor de un andar sereno y erguido, aproximarnos a tal meta.

Ser hombres acarrea, quién no lo sabe, no poco dolor y mucha paciencia en cuanto a la renuncia permanente a la obtención de logros personales en aras de la mejora en la condición de vida de los nuestros, y ante la permanente sorpresa que la vida nos depara, recordándonos cuánto cuidado debemos tener al escuchar a la voz de nuestro Yo sin apelar al diálogo de este con nuestra conciencia, a que se de cita el juicio crítico.

¡Cuántas veces peleamos por lo anecdótico, al tiempo que huimos de tratar lo sustantivo!


Libertad de elección

El no tratamiento del tema aborto resulta en una negación a tomar medidas en salud reproductiva a todas luces indispensables ineludibles e irrenunciables.

A su vez, el pretender creer que la nuda vida es lo sustantivo en tanto que tal y que se da en una espacialidad no humana, o sea el cosificar a la mujer, es otra manera de desconocerla como sujeto de derecho y desconocernos a nosotros mismos como sujetos morales junto con valorar como bien nos recuerdan Eco y Sartori lo vegetativo a la par que lo racional e inteligente.

Hablar de la vida EN el útero, es olvidar las más de las veces a la vida que camina y llora, a la niñez desvalida y abandonada, a las capas y capas de nuestra población que va quedando relegada a un segundo plano pero sin advertir que tal plano se acrecienta con el tiempo.

Crece el número, la condición y las consecuencias de los desvalidos. Ya son generaciones, no menos de tres, que nunca tuvieron un trabajo, que viven como los leprosos de otrora, en una sociedad pacata que las más de las veces, les da la espalda.

Que viven en espacios privados ampliados, pues tales son, a mi entender, los aquí llamados asentamientos urbanos.

Grandes extensiones donde lo privado se tutea entre sí y no hay espacio público donde aprender a comportarse en comunidad. No hay no digo una plaza sino apenas un banco, de ladrillos, en la esquina. Y así por delante, siguen las iniquidades que esa gente vive y que es, a no dudar, nuestra gente.

Y llegamos a esa mujer que tiene cinco, siete hijos y que un día comete un delito grave y nos apresuramos, por ejemplo, desde el ?púlpito? de un noticiero, o desde la mesa del bar, a juzgarla, demonizándola por su perversión, sin por ello avalar su comportamiento pero sí resaltar cuán hipócritas podemos llegar a ser, y somos.

Nos estamos olvidando de nosotros mismos, de la sociedad que lustro tras lustro desde hace ya muchísimos años, decidió que los problemas centrales, es decir las miserias sociales, son asuntos que deben dejarse para una mejor oportunidad. Y esta nunca llega.

Llega sí la hora en que nuestra conciencia, de existir aun, grite rebeldía, pida reflexión y con ello, en la armonía de las acciones responsables de un ciudadano en la convivencia democrática de su nación, asuma las obligaciones societarias que su condición de tal conlleva.

En todo caso, nunca podremos renunciar a trabajar nuestra conciencia, el autoconocimiento y el cuidado de sí ?recordando a Foucault y su referencia a Epicteto- y menos aun a escondernos, en cuclillas, detrás de la puerta. Eso sería, obviamente, deshumanizarnos al punto de perder, irremediablemente, nuestro juicio crítico, nuestra adultez como personas.

Estamos a tiempo, las luces de la razón siguen encendidas y toda puerta es pasible de abrirse en tanto nos atrevamos a tomar el picaporte y dar el impulso preciso, el impulso hacia una vida digna, responsable y solidaria, sin reduccionismos, sin facilismos morales pero que atiende, y atendemos, nuestras propias miserias, las de nuestro cotidiano existir, porque somos corresponsables.

Prosigamos la tarea; atrevámonos a ser artífices de nuestro tiempo, constructores del porvenir desde un presente donde se de cita el pensamiento vivo.

La vida viviente y la vida inteligente precisan de seres responsables, humanamente comprometidos. Tratemos de serlo; poder, se puede.



II - La prensa y su rol sociopolítico

A propósito de nuestro artículo sobre las miserias humanas, en particular nuestra actitud ante el aborto, fuimos entrevistados por la señora Elena Fonseca de Cotidiano Mujer, en su programa radial emitido a través de la Emisora Universal, en AM de Montevideo / Uruguay.

Por entenderlo de recibo, transcribimos a continuación el desarrollo de dicha entrevista y a posteriori una breve reflexión nuestra sobre la prensa y el poder.


Programa Cotidiano Mujer ? Entrevista:

Elena Fonseca: ...Nosotros lo conocimos a través de una revista virtual que se llama La Onda Digital, que fue así como nos conocimos y tú me decías antes de salir al aire que en el fondo todo esto es comunicación, todo lo que vamos a hablar...

Héctor Valle: Exacto; cómo está imbricada la relación comunicacional entre el periodismo y la filosofía. Para mí es esencial el dar a conocer mi pensar, que tú, el medio, y el programa Cotidiano Mujer, me permiten. Lo han levantado ustedes de una revista virtual, la revista virtual del Uruguay, que va para la región, La Onda Digital, y yo a mi vez, y a su tiempo, de filósofos italianos que se comunicaron con la gente a través de la prensa escrita.

EF - De prensa; no necesariamente a través de libros editados que a veces uno tiene pánico porque son muy caros y no es lo fácil que se requeriría el hacerse con ellos. Entonces estamos en un medio muy democrático.

En este artículo que fue el que más nos interesó, porque Cecilia Gordano estuvo también muy interesada cuando lo leyó, ?Nuestra actitud ante el aborto?, es uno de tus artículos, ?las luces de la razón siguen encendidas?, ?la asunción de nuestras miserias?. Y allí hay una frase tuya, que comparto, y que dice que ?El aborto y su tratamiento, es un asunto propio de la conciencia?.

Y creo que cada uno de nosotros es en la conciencia donde tenemos que dilucidarlo, pero para eso tiene que existir, a mi juicio, una posibilidad que se pueda producir un aborto, un aborto digno. Sabemos que desde principios de la historia, las mujeres se han practicado abortos de la manera que han podido encontrar.

Hoy en día los abortos son seguros, las mujeres no mueren y bueno es una de las luchas que Cotidiano Mujer tiene con la sociedad, querer que en el Uruguay se legalice y se pueda practicar el aborto con el apoyo del Estado y con el apoyo de la legalidad. Que no sea una cosa clandestina, vergonzosa, donde la mujer muere pidiendo perdón quién sabe a quién, con vergüenza y además con malos tratos.

HV ? Elena, perdón, tú bien hablabas de la conciencia. Y la conciencia, recordemos que no es ni un compartimiento, ni es un órgano. Somos conciencia, en tanto en cuanto nos permitamos mirarnos al espejo, mirar nuestras miserias, reconocerlas, reconocernos en ella y buscar soluciones, como es en el caso específico del aborto que esconde, y encierra, problemáticas muy denigrantes, vergonzantes, para la sociedad toda, que nos cuestiona ahora y nos cuestionará sin duda como sociedad y como Nación. Porque en el aborto se esconde la violencia doméstica, la violencia para con la mujer; la gran hipocresía, que es la condicionante número uno de esta sociedad.

EF ? Y junto a la hipocresía, no sé si pones la posibilidad de la gente con dinero de hacerse abortos con todas las condiciones de la salud y de la higiene, y las mujeres con poco dinero, tener que hacérselos con agujas de tejer o con sustancias nocivas que si no mueren quedan a menudo en malas condiciones de salud.

...Partiendo de esto, me gustaría basarme en este artículo ??Nuestra actitud ante el aborto?- para seguir un poco tu argumento, tú te basas en un artículo que publicó Umberto Eco, el año pasado, ?Embriones a la puerta del paraíso?, y con el que llegamos a la posición creacionista de Tomás de Aquino.

HV ? Exactamente. El inefable Umberto Eco, cita a este otro notable italiano, Giovanni Sartori, quien, con mucha inteligencia, se basó, para sustentar su posición favorable a un tratamiento equitativo y dignificante del ser humano y de la mujer, como sujeto de derecho, y no como un envase, en, justamente, Tomás de Aquino. En la obra cumbre ?una de las obras capitales de una de las creencias monoteístas, como es la Suma Teológica de Tomás de Aquino, en donde el autor habla de lo que hoy se llama de nuda vida, de vida viviente, para distinguirla de la vida inteligente; estamos hablando del embrión.

Y no le da categoría a éste de ser humano ?se dice con mucha mayor especificidad en el artículo que tú tienes a bien divulgar hoy- pero no se la da y entonces Tomás de Aquino los deja excluido dentro de la obra, de la arquitectura teológica de la Iglesia Católica. Y eso jamás, esta entidad religiosa lo ha excluido de su Corpus. Y a partir de ahí, Giovanni Sartori se explaya sobre lo que estamos tratando hoy, sobre la denigración del ser humano.

Porque yo me pregunto, Elena, estamos hablando de aborto sí, aborto no, si diez semanas, si ocho semanas, si doce semanas, si cero días, si respetamos el pacto de Puerto Rico, de la condición humana ya al gestarse, entonces ya no hay posibilidad de nada. Y yo pregunto: ¿Dónde se da cita ese feto? En una cómoda, en una heladera, o es en un ser humano? Y ese ser humano, que es una mujer, ¿es sujeto de derecho?

Y si es sujeto de derecho, ¿cuál prevalece? ¿El sujeto de derecho que en su entorno familiar si deviene una situación crítica tiene entre trescientos y quinientos dólares para ir a abortar? ¿O si tiene una malformación su feto, arreglan en la clínica sea cesado, discretamente, ese embarazo? ¿O tiene que ir a un hospital, y el hospital como tal, no puede, no debe, practicar un aborto en tales condiciones y deviene lo que deviene al parir esa mujer?

EF ? O tiene lo que le está pasando a esta mujer argentina, en estos momentos, que de tanto ir al juez al médico, tiene ya una enfermedad grave, cardiaca, con un historial muy problemático. Ese ir y venir de los poderes del Estado para no hacerse cargo de lo que como tú dices, citando a Tomás de Aquino que aquí el embrión es todavía un alma sensitiva. O sea es algo que vive, siente pero todavía no tiene los otros pasos del ser humano, el alma racional, que es la que hace al ser humano.

HV ? Y en ese artículo, Umberto Eco llega casi al extremo del absurdo, pero el absurdo, muchas veces, nos visita en el cotidiano vivir, de que si mantenemos determinada tesitura, toda fase viviente debiera respetarse, luego nada podría ser extirpado, liquidado.

Pero hay algo previo, y es lo que está sucediendo hoy, en este país, hoy, con violencia doméstica, hoy, con mutilaciones, y esa vida ¿se va a dignificar o no? ¿O como sociedad seguiremos diciendo, ese tema no es para ahora, dejalo, no te metas, dejá para después?

EF ? O, como dicen muchos parlamentarios, ahora el tema como vienen las elecciones no es para tratarlo, hay que pasar ese tiempo y después atenderlo. Y así vamos, año tras año.

HV ? Y así nos vamos desintegrando como Nación y como sociedad, porque vamos atomizando los grandes problemas, los vamos escondiendo debajo de la alfombra y ya en vez de una llanura, tenemos una sucesión de elevaciones que esconden nuestras miserias, que no están siendo tratadas.

EF ? Hay una cosa que me gustaba preguntarte porque es casi divertido, Eco añade que en la Suma Teológica se lee esta afirmación que hoy suena revolucionaria: ?Tras el juicio universal, cuando el cuerpo de los muertos resuciten?, todo esto para los creyentes, naturalmente, ?..para que nuestra carne participe en la gloria celestial, no participarán los embriones al no habérseles infundido todavía el alma racional y por lo tanto no ser seres humanos?. Con lo cual estamos ante una táctica de desautorización de una de las principales bases de la teología católica.

HV ? Por supuesto, esto es así, es indudable, no tiene refutación posible pero queremos, no excluirnos de esa dialéctica, pero sí anticiparnos en lo que hay en el trasfondo de la cosa que venimos reiterando contigo, y es a las miserias nuestras que debemos tratar en el hoy.

Debemos atender a las chicas que hoy están padeciendo y el Uruguay debe tener, que hace años no tiene, y aun permanece, sin tener política de salud reproductiva, divulgación, difusión, ayuda, concientización.

No es el proceder a abortar y hacer colas para abortar, ¡no! Es ir en pos de la gente, animarnos a dar la cara en vastas zonas de la capital y de todo el país, donde no estamos yendo y no queremos mirar, pero van avanzando, y tratar la realidad.

Y en función de esta realidad, operar; con responsabilidad y con respeto para con el otro.

EF ? Y la educación sexual, que es una de las bases primordiales para que se detenga, o disminuya, la necesidad de aborto que a nadie le gusta. Algo que dijo la Ministra de Salud de Francia en el año 1970, Simone Weil, cuando ella misma sacó a flote la ley de la posibilidad del aborto, en el gobierno conservador de entonces. Y ella dijo a los parlamentarios, ?señores, no crean que ninguna mujer va a abortar por gusto o por placer. No es un placer, es una necesidad última que cada uno lo considera en su conciencia.?

Pero es bien interesante esto que tú mencionas de Giovanni Sartori y Santo Tomás porque muy pocas veces se menciona. A menudo la Iglesia trata de convencernos o por lo menos en los últimos tiempos que todas esas cosas son problemas de dogmas para los católicos. El dogma es evidentemente algo que tienen que creer, pero esto evidentemente ni siquiera es de dogma, es una cuestión de moral y de costumbres.

HV ? Claro. Para no contra argumentar a la posición de una creencia religiosa, respeto a todas, pero antes y por sobre todo, respeto la condición del hombre, la condición de la mujer, la condición del otro, de eso se trata la vida, de respetar al otro.

Porque sólo en el respeto al otro es que me reconozco como ser humano y reconociéndome como tal paso a ser yo, una persona viva. Una persona decente, además; pero lo que está en la base misma del pensamiento y de la acción en el Uruguay, es la libertad de pensamiento.

Estaba en Artigas, sin duda. Estuvo luego en José Enrique Rodó, que nos enseñara tan bien, y tan poco se lo relee, en su Motivos de Proteo, esencialmente, cuando habla del pensamiento vivo, aquel que no se detiene y no se esclerosa ni en un dogma ni en una etiqueta y que se permite, porque podemos los dos profesar determinada ideología o creencia, y pensar absolutamente distinto del sentido de la trascendencia del hombre y de la mujer y del sentido de la religiosidad, que debemos o podemos o nos merecemos tener. Y de cuánto haya pesado en nosotros eso que está en la base de la sociedad judeo cristiana cual es la culpa, el ver venir el golpe. Y pensar que somos culpables y no estamos hablando de culpas ni de culpables ni de víctimas, sino de responsabilidades que son compartidas por todos.

Y en este caso, la cuestión, como dice Vaz Ferreira, no es buscar la solución sino plantear bien el problema. ¿De qué estamos hablando? Estamos hablando de la dignidad humana. Y eso está presente y camina. Y en este caso, hablamos de la mujer que es un sujeto de derecho y es una ciudadana. Y los sentimientos, pero fundamentalmente los derechos y obligaciones, del ciudadano y de la ciudadana, hay que respetarlos.

Y en esto hay que acordar soluciones, hoy. Porque el Parlamento hoy tiene un deber, como lo tuvo ayer y como no puede renunciar a postergar para mañana, y es ¿va a tratar y cómo va a aprobar la ley de salud reproductiva? ¿Se merecen a sí mismos los parlamentarios? ¿Nos merecemos estos parlamentarios? ¿Ellos nos merecen a nosotros como ciudadanos? ¿O somos solamente consumidores?

EF ? Ellos tienen que saber que sus votantes, y la mayoría de las mujeres creo que lo piensan así porque se hizo una encuesta que el 63% de los uruguayos y uruguayos estaban de acuerdo con la posibilidad del aborto. Entonces esos parlamentarios tienen que pensar que sus votantes van a tener como uno de sus puntos para ver si los vuelven a votar o no.

HV ? Claro. Promovamos una gran política de salud reproductiva en el país, en donde haya información, haya ayuda. ¿Cuántas situaciones pueden ser resueltas en el diálogo?

¿Qué le falta a la gente hoy, que le faltó siempre, pero hoy más que nunca? Escucha.

Ser escuchados. Y ser escuchadas. Y saber mirarnos. Y saber ir donde hay malos olores y permanecer un rato. No solamente arriba del auto, sino bajar, pero bajar en el sentido del tuteo con lo humano.

EF ? Sí. Estar en comunicación directa. Héctor ¿puedo preguntarte cuáles son tus otros intereses?

HV ? Yo pretendo pensar. Y me baso en una gran maestra de vida y filósofa, que fue y es Hannah Arendt, una judía alemana. Porque por sobre todo, Hannah fue una mujer sin etiquetas y que jamás permitió la etiquetaran.

Entonces lo que hay que buscar es que permanezca la vida, y la vida inteligente, con dignidad. Entonces, estamos nosotros en el estudio y en el tratamiento de la filosofía de la alteridad a través de esta nuestra Cátedra Libre de la Filosofía de la Alteridad que es, nada más ni nada menos, que la cuestión del otro, el diferente, el trato al diferente, y promover acciones en ensayos, conferencias y eventos.

EF ? Héctor Valle, gracias.

HV ? Gracias a ti.


Reflexión final: La prensa y el poder
Esto que apenas es una conversación entre dos actores sociales, la periodista y un hombre determinado a pensar como la acción principal de su vida y que, a su vez, también cumple funciones en el periodismo, hablaron sobre un tema de especial sensibilidad pero que en realidad desvela la cuestión esencial de una sociedad que busca, aun a tientas, madurar: la necesidad de exponer, explicitar, difundir las ideas y los matices que cada una conlleva, viniendo como vienen de personas humanas, en aras de madurar acciones para que la comunidad que nos congrega se atreva a crecer en dignidad y en responsabilidad.

Evidentemente, esto apenas es un paso de algo tan vasto y tan complejo, convengamos, como lo es la relación entre los seres humanos.

La prensa, en este diálogo público, en esta ágora, como citara Hannah Arendt, tiene un rol esencial a cumplir cual es el del contraponer posiciones, que no confrontar posiciones, con el poder constituido. Y esta contraposición, este diálogo en la arena pública es no contra las personas que hoy, y apenas hoy, están en el poder ?porque recordemos que hasta el más encumbrado funcionario es, apenas, un inquilino del poder, en tanto el poder es, básicamente, la interrelación de fuerzas y esfuerzos de los que hoy, repito hoy, están en su control.-




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