ANTROPOSMODERNO
EXISTENCIA Y SEXO: NOTAS SOBRE PSICOANÁLISIS.
Jorge Alemán

I. La existencia se vuelve humana cuando se torna parlante, sexuada, mortal.

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I. La existencia se vuelve humana cuando se torna parlante, sexuada, mortal.

II. Estas tres determinaciones de la existencia no se suman entre sí constituyendo una síntesis o equilibrio, las mismas imponen una \"sustracción\" y una \"imposibilidad\".

III. La existencia parlante, sexuada y mortal, no se apropia sin más del sexo, la muerte y la lengua. La asunción de estas tres determinaciones no implica una suma, es más bien una fractura que hace surgir una subjetividad escindida, una herida inaugural incurable que arroja a la existencia fuera de sí. La existencia no puede con el sexo, la lengua, la muerte, estar en ella misma como en su casa.

IV. La lengua, el sexo, la muerte nombran el mismo exilio, la misma imposibilidad; jamás podrá ser conquistada una identidad plena ni por la reflexión de la conciencia, ni por el dominio del yo, ni por el \"autocontrol\", ni por el proceso de emancipación. La existencia siempre construye su casa o refugio desde el temblor de las huellas de lo imposible.

V. Esta marca de exilio e imposibilidad propia de la existencia se escribe como un jeroglífico en la carne, es la huella \"no histórica\", que convoca a todas las historias, es la letra muda que invoca a todas las palabras, es el \"resto\" que impide que un hombre sea un hombre en un sentido pleno, que una mujer sea una mujer. El \"resto\" ataca a las identificaciones absolutas, deja que la máscara haga su trabajo.

VI. Se llama \"malestar en la civilización\" a los dispositivos históricos que intentan, a través del Discurso del Amo, controlar las representaciones sobre el sexo, la muerte, la lengua, codificar sus trayectos en las distintas épocas, establecer sus sentidos. A su vez la Cultura intenta, fijar identidades que suturen y conjuren el desgarramiento incurable de la existencia.

VII. Lengua, sexo, muerte nombran entonces la misma imposibilidad, la de establecer una relación \"sustancial\", permanente, \"natural\", con la vida. La vida está parasitada por el aluvión de marcas, huellas, inscripciones.

VIII. Se llama pulsión al \"resto\" de vida marcado por el nudo que constituye lengua, sexo y muerte. A cada existencia contingente, le atañe a lo largo de su transcurrir, el ir y venir de la pulsión oral, anal, invocante (voz), escópica (mirada).

IX. La pulsión es la parte maldita, el excedente inútil, que se satisface \"más allá del placer\", y que no establece relación alguna; dirigiéndose a un fragmento del cuerpo del otro sin jamás capturarlo del todo, retorna a la zona erógena revelando siempre su carácter parcial, incompleto.

X. La pulsión goza de tal modo que no establece una relación - proporción con el goce del otro. Cada satisfacción en la existencia de cada uno, tarde o temprano, de un momento a otro, se vuelve inconmensurable con el goce del otro. La pulsión no escribe \"x R y\".

XI. Por tanto, la pulsión en el acto sexual, al no escribir la relación sexual, está abocada a la repetición.

XII. Esta repetición conmemora el resto de goce, que no se complementa con nadie y que llama a distintos suplementos.

XIII. La identidad es el suplemento frágil e inestable, que se construye, en relación a, y como respuesta, al carácter impersonal de la pulsión.

XIV. El amor, los vinculos sociales, las estructuras elementales del parentesco, las identificaciones, los dispositivos jurídico ? disciplinarios, constituyen diversas modalidades históricas de suplementos, que se hacen cargo del \"vacio irreductible\" entre un goce pulsional y otro.

XV. No hay que curarse de ningún estilo de práctica sexual, pero si del carácter mortificante con el que la repetición se apropia del recorrido de la pulsión. \"El cuidado de sí\" debe destituir los ideales culturales que con sus órdenes insensatas asfixian al deseo.

XVI. La heterosexualidad, como género o práctica dominante, se ha constituido en la norma desde la que se pretende explicar a las otras prácticas sexuales, el núcleo fuerte de sentido desde el cual se quiere conjurar la ausencia de proporción ? relación sexual.

XVII. Homosexualidad, heterosexualidad, lesbianismo, etc. son identidades ? respuestas a la imposibilidad de la relación ? proporción sexual. Constituyen la respuesta \"sintomática\" de la existencia al Deber de su deseo. Cualquier intento de estratificar, jerarquizar, darle prioridad o fundamento a una práctica sobre las otras es siempre un intento del Amo.

XVIII. No hay forma de gozar armónica, estable, natural. El goce se escribe con el estilo del síntoma, pero lo sintomático no remite en este caso a un patrón de normalidad. Se llama síntoma al modo en que la existencia parlante, sexual y mortal construye su \"identidad\" marcada por el exilio, la marca que desde siempre acompaña el ritmo del encuentro discordante entre los goces.

Jorge Alemán

Psicoanalista y escritor.


Ha publicado recientemente: El inconsciente: existencia y diferencia sexual. Editorial Síntesis.



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