ANTROPOSMODERNO
\"Sobre los dones y la hospitalidad en educación\".
Angelina Uzín Olleros. angelinauzin@hotmail.com

El ser humano no puede subsistir sin afecto, es una necesidad vital. El bebé humano no puede sobrevivir sin afecto...

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\"Sobre los dones y la hospitalidad en educación\".
Angelina Uzín Olleros.



El ser humano no puede subsistir sin afecto, es una necesidad vital. El bebé humano no puede sobrevivir sin afecto. Es tan necesario saberse querido y aceptado, cobijado, contenido, tan necesario como respirar, comer, dormir. No podemos autoabastecernos sin los otros. Somos animales sociales, animales políticos, somos con-vivientes. Somos en la medida en que nos reconocemos en la mirada del otro.
La angustia que nos produce el rechazo, la falta de aceptación, la indiferencia, se traslada a lo que ocurre año tras año en las escuelas: la falta de un banco para el alumno que repite, para el que tiene dificultades en el aprendizaje, para aquel que recibe amonestaciones por su comportamiento hostil. ¿Alguna vez nos preguntamos por el origen de esa hostilidad?.
El \"homo hostilis\" surge de los conflictos irresueltos, de los rechazos, de las contiendas interminables, de la impotencia.
Para muchos hacer política significa la construcción del enemigo; el que piensa diferente, el que defiende otra postura ideológica, el que milita en otro partido, el que viene de otras regiones, de otros territorios, bajo otro aspecto. Inmediatamente nos convertimos en su juez y le damos sentencia. Esa no es precisamente la manera más humanitaria de hacer política; como dice Sartre debemos realizar el strep-tease de nuestro humanismo para ver en qué forma justificamos nuestras agresiones.
Para un sujeto, niño, adolescente o adulto, que pretende ingresar en una institución escolar tener un banco no es solamente ejercer un derecho, también significa un acto de amor. Todo programa educativo que se construya al amparo del humanismo, debería tener esta consigna: \"la inclusión del otro\".
Las escuelas en la actualidad conforman diversos escenarios: comedores escolares, capacitación de diferentes oficios, guardería, lugar de socialización entre pares con cierta disparidad. La escuela es a veces un refugio y otras veces una experiencia frustrante.
Pero la escuela, como parte del contrato social, como lugar de teoría y de acción, como ritual civil para ingresar al mundo productivo, al mundo del trabajo, al mundo universitario, es un pasaje obligatorio para la habilitación social, política, científica. Y en este punto, la escuela instituye el legado a las generaciones que vienen.
Ese legado cultural se construye al hilo del intercambio que se expresa en el triángulo de dar - recibir - devolver. Pero ese intercambio está hoy en conflicto cuando el docente se ubica como un trabajador que reclama, con absoluta justicia, un salario digno y condiciones laborales adecuadas al ejercicio de la profesión. También se traduce en conflicto cuando la educación es un servicio que se vende en el mercado y muchos no pueden pagarlo, así se agudiza la brecha entre las escuelas del estado y las de gestión privada.
El término \"mercado\" o \"lógica del mercado\" está íntimamente vinculado hoy al desarrollo del capitalismo y a las políticas neoliberales. Pero es un viejo problema.
Marcel Mauss investigó las formas de intercambio, los sistemas de prestaciones y la obligación de hacer regalos en las sociedades primitivas. Bajo la pregunta ¿qué fuerza tiene la cosa que se da, que obliga al donatario a devolverla?, él parte de la siguiente afirmación: \"(...) el mercado es un fenómeno humano que se produce en todas las sociedades conocidas, aunque el régimen del cambio sea diferente al nuestro\".

Y, más adelante agrega: \"En los derechos y economías que nos han precedido, jamás se verá el cambio de bienes, riquezas o productos durante una compra llevada a cabo entre individuos. No son los individuos, sino las colectividades las que se obligan mutuamente, las que cambian y contratan; las personas que están presentes en el contrato son personas morales: clanes, tribus, familias, que se enfrentan y se oponen, ya sea en grupos que se encuentran en el lugar del contrato o representados por medio de sus jefes, o por ambos sistemas\" (1).
La fuerza de la colectividad, del grupo de pertenencia, la impronta de los otros, marca la naturaleza del contrato. Y, la educación formal, la escuela como institución, se hace cargo del mandato social que pesa sobre ella: \"ser alguien en la vida\". Esa es la respuesta más frecuente a la hora de definir la razón por la cual pasamos por la escuela o enviamos a nuestros hijos a ella. Ser alguien, esto quiere decir ser humano, ser un sujeto capaz de pensamiento, de lenguaje y de acción.
La escuela reúne diferentes fines u objetivos: habilitar para la palabra, formar conciencia moral y política, enseñar a pensar y a relacionarse con otros. ¿Cómo debe proceder la escuela y su \"misión\" de educar en estas tres obligaciones de dar, recibir y devolver?. ¿Cómo participa la institución educativa en la obligación de invitar?. ¿Cómo se desenvuelve la acción de hospitalidad en las escuelas?.
Mauss desarrolla la tríada dar - recibir - devolver en el concepto de \"potlach\" que quiere decir \"alimentar\" o \"consumir\". \"La obligación esencial del potlach es la de dar\". El jefe de la tribu tiene la obligación de dar, conservará su autoridad en la medida que gasta y distribuye su fortuna y en este convite, en esta ofrenda se despliega la obligación de invitar.
\"El potlach, la distribución de bienes, es el acto fundamental del ?reconocimiento? militar, jurídico, económico y religioso, en toda la amplitud de la palabra. Se ?reconoce? al jefe o a su hijo y se les queda ?reconocido? \" (2).
No es menor la obligación de recibir. \"No se tiene derecho a rechazar un don, a rechazar el potlach\". Rechazar el potlach pone de manifiesto que se teme a la obligación de devolver y esto es declararse vencido de antemano.
Ser educado, en nuestras sociedades, es una obligación; los padres están obligados a educar a sus hijos y a enviarlos a la escuela. La educación es gratuita y obligatoria, gratuita porque asegura que ese legado cultural llegue a todos por igual, y obligatoria porque existe el compromiso moral de dejar ese legado a las generaciones futuras.
La obligación de dar, de invitar y de recibir está ligada al honor. \"Los hombres han sabido comprometer su honor y su nombre mucho antes de saber firmar\".
En cuanto a la obligación de devolver dignamente, ésta resulta imperativa. Y Mauss afirma \"dignamente\", porque sólo es digno de recibir aquél que está en condiciones de devolver sin destruir.
¿Estamos en condiciones de donar un legado cultural?. ¿Nos disponemos a invitar para recibir ese legado?. ¿Somos sinceramente hospitalarios?. ¿Este dar está vinculado a una vocación de servicio que intente superar lo que las generaciones anteriores nos legaron?. ¿Puede la educación entenderse como un don?.
El problema del acceso y la permanencia en el derecho a la educación es, sin duda alguna, una cuestión de justicia.
La justicia se representa como una mujer que sostiene sobre su mano una balanza. El destino \"de los que vendrán\" está en juego en esa balanza. El equilibrio que guardan sus platillos vacíos es el del peso de las leyes que gobiernan la polis, entre lo que heredamos y lo que estamos dispuestos a legar. En la justicia: ¿Qué inocencia ha sido declarada culpable?. ¿Qué culpabilidad ha quedado impune?. ¿Cuál es la dialéctica irresuelta en esta balanza entre lo posible y lo imposible de la justicia?.
La escena educativa es esencialmente un escenario ético y político. Como seres humanos y como ciudadanos debemos enseñar a convivir en paz, a tolerar las diferencias, a aceptar la diversidad, a resolver los conflictos sin destruir a los demás. Debemos aprender a devolver, a invitar, a albergar.
\"Las sociedades han progresado en la medida en que ellas mismas, sus subgrupos y sus individuos, han sabido estabilizar sus relaciones, dando, recibiendo y devolviendo. Para empezar, ha sido necesario saber deponer las armas, sólo entonces se han podido cambiar bienes y personas, no sólo de clan a clan, sino de tribu a tribu, de nación a nación, y sobre todo de individuo a individuo; solamente después los hombres han podido crear, satisfacer sus mutuos intereses y defenderlos sin recurrir a las armas. De este modo el clan, la tribu, los pueblos, como ocurrirá mañana en el mundo que se dice civilizado por las clases, las naciones y los individuos, han de saber oponerse sin masacrarse, darse sin sacrificarse los unos a los otros. Este es uno de los secretos perpetuos de su solidaridad y de su sabiduría\" (3).
Educar es conjugar el corazón con la razón, educar es enseñar a ser libres, a formar la conciencia ciudadana, a crear la praxis política. No se puede construir justicia social sin libertad, sin autodeterminación, sin participación en la formulación de las leyes a las que debemos obedecer y que garantizan la organización social. Para ser justos debemos ser libres y estar dispuestos a dar, a recibir y a devolver.
La balanza de la justicia debe equilibrar la igualdad y la libertad. Podemos ser libres e iguales cuando nos atrevamos a ejercer la justicia; porque la libertad no tiene fronteras, no existen rejas, ni castigos que detengan a los que van por su camino. Hay quien ha elegido morir libre y quien no sabe que vive cautivo; separar el verdadero amor de la razón no ha podido probar nada, amar y pensar liberan de igual modo.
Si puede enseñarse que el hombre libre tiene su morada en la intemperie, aunque tanto espacio dé temor, si puede este mensaje transmitir que emanciparnos de tanta incomunicación y de tanta técnica de la mentira es posible, si puede alguien entender que no puede ser más fuerte la esclavitud que nos imponen sutilmente es cierto, entonces, que no existen prisiones capaces de matar al amor razonable ni a la razón enamorada de su propia libertad.
El amor es el vínculo entre la razón y la acción; el EROS como impulso de vida.
Como dice Wim Wenders al final de su película \"Tan lejos, tan cerca\": Nosotros no somos el mensaje, somos los mensajeros, el mensaje es el amor.

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(1) Mauss, Marcel. Sociología y Antropología. (\"Sobre los dones y sobre la obligación de hacer regalos\"). Madrid. Tecnos. 1971. Pág. 159-160.
(2) Mauss, Marcel. Obra citada. Pág. 207.
(3) Mauss, Marcel. Obra citada. Pág. 262.


ANGELINA UZÍN OLLEROS.
angelinauzin@hotmail.com











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