Georg Groddeck

Mary Videla
marisavidela@msn.com
Publicado el: 18/05/2005


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La medicina psicosomática. El Ello.


Entre 1922 y 1923 empezaron a aparecer algunos "francotiradores" que el psicoanálisis había empezado a atraer en incómodas cantidades. Uno de ellos fue Groddeck, quien se autodenominaba un "analista silvestre". Había nacido en Bad Kösen el 13.10.1866, donde era escritor. Groddeck fue médico jefe de un sanatorio en Baden-Baden; venía manejando en su práctica los conceptos psicoanalíticos desde el año 1909, pero solo de oídas. En 1912, no mejor informado, escribió un libro criticando al psicoanálisis; pero en 1913, después de la lectura de la "Psicopatología de la vida cotidiana" y "La interpretación de los sueños", se sintió anonadado y se convirtió al psicoanálisis. En 1917 le escribió a Freud diciéndole que desde ese momento sería su discípulo. Con la conducta descarada que lo caracterizaba, solía desbordar los límites de la tolerancia de sus colegas. En 1920 llevó a su amante al congreso de La Haya e inició la lectura diciendo "Yo soy un analista salvaje". El trabajo era un ejercicio de asociación libre, lo que más tarde se llamaría medicina psicosomática.

Sostenía que las enfermedades orgánicas, incluso la miopía, eran simplemente expresiones físicas de conflictos emocionales inconscientes. La conversión histérica daba sustento a las concepciones generales de Groddeck pero su tono poco persuasivo y exagerado le valió solo unos pocos defensores. En 1921 se confirmó como el salvaje del análisis al publicar una novela psicoanalítica llamada "El buscador de almas". Rank le había puesto ese título; Ferenczi había disfrutado el libro y se estaba convirtiendo en íntimo amigo de Groddeck; Freud lo alentaba. Pero Jones y Pfister lo menospreciaban; la mezcla de disciplinas les resultaba muy perturbadora.

En 1921 empezó a escribir un libro que se estructuraría como una serie de cartas dirigidas a una amiga receptiva. Cuando tenía varios capítulos escritos, se los mandaba a Freud quien se deleitaba con su "fluidez y tono musical". Las cartas eran revolucionarias. Groddeck intercalaba anécdotas y especulaciones sobre el embarazo, el parto, el amor, el odio, la masturbación, imprimiéndole al conjunto la noción de un "Ello", concepto que había tomado de Nietzche para abarcar un campo más amplio que el que se asignaba al inconsciente.

"Soy de la opinión de que el hombre está animado por lo Desconocido. En él hay un Ello, algo maravilloso que regula todo lo que hace y le sucede. La frase "yo vivo" es solo condicionalmente correcta; expresa un pequeño fenómeno parcial de la verdad fundamental: "El hombre es vivido por el Ello"

". En 1923 Freud editaba una versión revisada de su boceto de la estructura mental en El yo y el ello, donde se veían las diferencias entre el ello de Freud y el Ello de Groddeck. En carta a Lou-Andreas de 1917, Freud le dice que el Ello de Groddeck "es más que nuestro Ics, no está claramente diferenciado de él, pero hay algo real detrás suyo". Groddeck publicó "El libro del Ello" en 1923, y ese mismo año apareció "El yo y el ello" de Freud. El primero se sintió defraudado e irritado porque consideraba que el concepto le pertenecía. "En algo estamos de acuerdo; en que roturamos el suelo. Pero usted quiere sembrar y tal vez, si Dios y el clima lo permiten, cosechar", le dijo Groddeck en una carta. "Con todo esto, su ello tiene solo un valor limitado para las neurosis.

Se introduce en lo orgánico solo secretamente, ayudado por una pulsión de muerte o destrucción tomada de Stekel y Spielrein. Deja a un lado el aspecto constructivo de mi Ello, presumiblemente para introducirlo enmascarado la próxima vez". (11 Bb) El resentimiento de Groddeck no era totalmente irracional y mostraba lo difícil que era mantenerse como discípulo de Freud. Los conceptos de represión e inconsciente demostraban que para el psicoanálisis la razón no era la dueña absoluta de la vida mental de la persona. Pero Freud no aceptaba el aforismo de Groddeck según el cual somos vividos por el Ello porque él era determinista, no fatalista: las fuerzas intrínsecas de la mente concentradaas en el yo permiten un dominio, aunque sea parcial, de si y del mundo exterior. En "El yo y el ello" Freud propone aceptar la nomenclatura de Groddeck, aunque no totalmente su sentido, y denominar "ello" a una parte importante del inconsciente. Groddeck murió en Zurich, el 14.06.1934.



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